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El último recital en la ciudad de la furia Hace 25 años Guns N'Roses daba el último concierto en Argentina con su formación original

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Buenos Aires, jul 15 (ANP).- Viéndolo hoy, con sus muchos kilos de más y con lo poco que queda de aquella larga y rubia cabellera sin frizz, es difícil creer que alguna vez fue el muchacho de voz chirriante y pinta de marginal que supo ser rey en los escenarios de los ’90 y que desató un escándalo nacional en Argentina.

En julio de 1993 Axl Rose, al frente de la banda británica Guns N’Roses, daba el último concierto en Buenos Aires con la formación original del grupo, y dejaba atrás meses de paranoia y disturbios con que los que tuvo que lidiar desde su primera presentación en este país, el 5 de diciembre del año previo. Bastante antes de que pisara suelo argentino, ya se había instalado una dura polémica en torno a su figura debido a los rumores de aseguraban que Rose había quemado una bandera argentina.

Los Guns en sus inicios, derrochando juventud

Aquella primera vez las críticas desde varios sectores, incluida la Iglesia, y la amenaza de cancelación de shows ante el más mínimo atisbo de disturbio, acompañaron cada paso de la banda en Buenos Aires hasta que el suicidio de una fan puso el broche de oro que le faltaba al desastre.

El encadenamiento de acusaciones y odios que despertó la visita del grupo inglés habían obligado al joven y rebelde líder a rebajarse y dar una entrevista a Telefé, algo que no acostumbraba para nada, en la que se esforzó en negar todas las acusaciones.

“Son unos forajidos”, había dicho sobre el grupo el entonces presidente Carlos Menem, que de pandilleros sabía bastante. Es que eran tantas las versiones en contra de los Guns que el humor popular estaba enardecido y requería que el jefe de Estado dijera algo ejemplificador. Y a Menem le salió eso.

Después de esas primeras presentaciones y cuando parecía obvio que Axl no querría volver a ver Buenos Aires ni en imancitos para la heladera, sorpresivamente la banda anunció que regresaba con dos conciertos el 16 y 17 de julio de 1993, en el marco del tour Skin N’ Bones.

Ese 17 de julio no sólo sería la despedida de Buenos Aires de los Guns tal como los conocimos en la cima de la gloria, sino también de la formación original que vivió esa época de oro, la que conformaban Rose, Slash, McKagan, Matt Sorum, Dizzy Reed Gilby Clarke.

Por supuesto que los Guns volverían muchos años después a la Argentina porque el tiempo lo cura todo y llegaría el día en que olvidaran la difícil experiencia vivida por estas pampas. Pero para entonces mucha agua ya habría corrido bajo el puente y si bien la música sería mejor -como pasa con los buenos vinos- habrían pasado los tiempos de éxito arrollador en que la banda era catalogada como las más “salvaje del planeta”.

Un debut complicado

El empresario Daniel Grinbank fue el artífice de la primera venida de Guns N’ Roses al estadio de River en Buenos Aires, a fines de 1992. Antes de que llegaran los ánimos ya estaban muy caldeados y la ciudad porteña estaba en pie de guerra contra el grupo porque había trascendido la noticia de que Rose había declarado que se limpiaría las botas ni bien abandonara Buenos Aires. Para colmo, muy pronto otro chismoso agregó que durante un show en París, el cantante había quemado una bandera argentina.

(El primer recital en Buenos Aires, 5 de diciembre de 1992)

Las pruebas audiovisuales de tamañas bestialidades nunca se vieron, pero en Argentina los rumores fueron suficientes para armar una polémica encarnizada y Grinbank se vio obligado a oficiar de diplomático para frenar la ola de insultos.

No sólo el presidente Menem se les puso en contra sino también la prensa, que cada vez que pudo le recordó a los ciudadanos que si permitían que sus hijos fueran al recital estarían poniéndolos en manos nada menos de los loquitos que habían quemado la insignia patria. Hasta el carapintada Mohamed Alí Seineldín habló de la banda y dejó la puerta abierta a sus seguidores para que les hicieran algún tipo de escrache.

Por supuesto, pasó lo obvio: decenas de manifestantes nacionalistas se presentaron en la puerta del hotel Hyatt donde se alojaba la banda a pelearse con las fans que hacían la vigilia, que no eran menos temibles que los primeros.

En el primer recital el conductor Bobby Flores tuvo que salir al escenario a pedir al público que se mantuvieran en calma para no dar pasto a los que auguraban un desmadre. Axl puso lo suyo y salió a escena vistiendo una camiseta argentina, pero no se salvó de que le tiraron unos cuantos objetos.

En 1992 Axl Rose hizo buena letra y se puso la celeste y blanca. Igual le tiraron con todo

Al fin se cansó y detuvo el show y los alborotadores, viendo que perderían el dinerillo invertido en la entrada, se quedaron tranquilos. El resto de la noche siguió sin contratiempos.

Pero dice la lógica que si algo empieza mal tiene que terminar peor, y el debut de los Guns en Buenos Aires no fue la excepción. Al día siguiente se supo que una fan de 16 años, Cynthia Tallarico, se había pegado un tiro en la cabeza cuando su padre, temeroso por los rumores contra el grupo musical, le negó el permiso para asistir al concierto. El hombre también terminó matándose usando la misma arma.

Con esa tragedia que los detractores de los Guns enarbolaron como prueba irrefutable de que eran una banda de satánicos, el grupo dio el último show y se fue a toda velocidad de Buenos Aires.

Sin embargo, pocos meses después Axl pensó que quizás lo peor había pasado y programó otras dos fechas en esta ciudad para julio de 1993. Ahí lo esperaba otra vez la vigilia de fans en la puerta del hotel, otra vez los disturbios durante el show, y hasta un allanamiento ordenado por el juez Oyarbide. La policía ingresó a las habitaciones de los músicos buscando drogas.

Aquella sí fue una despedida por largo tiempo. La banda empezaba a desintegrarse y rápidamente dejaron atrás los rumores nunca comprobados, aquel suicidio inexplicable y una leyenda urbana que dice que los integrantes del grupo mantuvieron un encuentro con una modelo famosísima en aquellos años, a la que habrían lastimado en medio de una fiesta privada.

Nos vamos poniendo viejos

El regreso de la banda ocurrió 17 años después de aquellos días de locura, cuando Axl vino a presentar Chinese Democracy pero ya sin la banda fundadora, acompañado por nuevos músicos. Lo mismo pasó en 2011 cuando Rose recaló en los estadios de La Plata, el Orfeo de Córdoba y en un centro de convenciones de Rosario, y también en 2014, cuando aterrizó en Ferro.

En esos días ya se hablaba de la posible reunión de los Guns originales, milagro que finalmente se concretó el 2 de octubre de 2017 cuando Axl volvió a la tierra que lo hizo padecer acompañado de los legendarios Slash y McKagan.

El tiempo pasa. En 2017 parte de la banda original volvió a Buenos Aires

Esta vez, con el tour “Not in this lifetime” (no en esta vida), un nombre con el que ellos mismos se reían de la pelea feroz que los mantuvo distanciados tanto tiempo.

Pero los años habían pasado. Esa vez los chicos contestatarios no se presentaron sino que mandaron en sus lugares a tres hombres adultos que llegaron puntuales a escena, con los mismos disfraces de la juventud pero sin alcohol encima, de buen humor y sin los berrinches de Rose.

En suma, los mismos Guns pero distintos -más recatados y más enfocados a su arte-, finalmente habían hecho las paces con el público argentino. No sabemos si es cierto que Axl llegó a limpiarse las botas con las que pisó Buenos Aires en 1993, pero sí sabemos que las tuvo siempre a un costado, lustradas y listas para volver a esta tierra donde entendió que para un público apasionado, las cosas serán inevitablemente a todo o nada.

 

 

Día de la Independencia: ¿Y si no fuera verdad lo que creemos? Es perturbador suponer que tal vez la Patria nunca nació...

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Buenos Aires, jul 9 (ANP)  – Cualquier persona que hubiera vivido en Buenos Aires en el siglo XVII, a la que le hubieran preguntado cuál era su nacionalidad, hubiera dicho sin ninguna duda que era “católico súbdito del Rey de España”. Tal denominación era recurrente a lo largo de todos los territorios españoles en América. Todos los latinoamericanos de entonces se consideraban súbditos del Rey. No se identificaban como “argentinos”, o “peruanos, o “venezolanos”.

La única diferenciación era que los nacidos en América se consideraban “criollos”. Imaginemos la vida común de un vecino de la ciudad de Buenos Aires en el Siglo XVIII. Una pequeña comunidad que arranca sus jornadas todos los días de la misma manera. Todos los domingos se va a la misa, que el único evento social donde se ve la gente. Hay corridas de toros en la plaza dedicada a ello (estaba donde hoy está la Plaza San Martín). Seguramente se observan todos los tiempos de la liturgia católica y se festeja el cumpleaños del Rey.

 

En el Fuerte flamea todos los días la bandera española (no la que conocemos ahora, sino la blanca con la equis roja). Las instituciones son las de la Colonia. Los matrimonios y los bautismos son administrados por la Iglesia. El virrey administra en nombre del Rey. Nadie piensa si está bien que el rey gobierne. De hecho, se entiende que manda por un derecho divino.

La gente come pollo. Es la base de la dieta en la ciudad de Buenos Aires de hace más de 200 años. Es un pueblito portuario. La Aduana que funciona detrás del Fuerte, es la fuente de ingresos.
Cualquier vecino de aquel momento le temía a los ingleses. Inglaterra en el verdadero enemigo de España en territorios de ultramar. De vez en cuando, algún barco inglés quiere probar suerte en algún ataque. Si uno se consideraba “súbdito del Rey de España” lo lógico era que se viera como enemigo de la corona inglesa. Uno nació y se crió en esa sociedad, con esa visión.

España ejerció un imperialismo en sus territorios muy diferente al de los ingleses. Estos últimos solo se interesaban en el comercio de sus colonias. Por tanto, no interferían con las culturas originarias. Al revés, los españoles ocuparon los territorios, crearon ciudades, crearon instituciones y hasta fundaron universidades de altísimo prestigio para la época, como la Universidad de Córdoba, primera cuna de intelectuales de las Provincias Unidas. Desde que los españoles ocuparon el territorio americano en 1492  hasta el fin del siglo XVIII estas tierras fueron relativamente pacíficas. Incluso, hasta los pueblos originarios habían conseguido ciertos derechos, al ser considerados bajo la protección de Rey. Era una sociedad colonial española que vivía tranquila sus días sin mayores sobresaltos.

Hoy que se celebra una vez más la Independencia, uno propone ver aquella gesta desde otro punto de vista, tal vez perturbador, porque contradice ciertos mitos que aprendemos en el colegio. La independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, tal vez haya sido el resultado del triunfo de un bando que en realidad, no contaba con todo el respaldo del pueblo, no tenía el apoyo de los “súbditos del Rey”.

La Declaración de la Independencia no dice claramente quienes son los que se independizan, no define territorios. Algunas de las provincias que firmaron nuestra independencia ahora forman parte de otro país. De modo que parece estar hecha por hombres que no tenían muy claro, ni muy seguro, si su aventura iba a terminar bien.

Así como había independentistas, había americanos “realistas”, es decir, aquellos que se consideraban “súbditos del Rey” como había sido siempre, o dicho de otra manera, defensores de aquellas instituciones y valores de aquellas sociedades coloniales. Los generales que manejaban los ejércitos españoles eran criollos americanos. Para tener en cuenta. La bandera del Regimiento de Patricios era (y sigue siendo hoy) la bandera blanca con la equis roja,,,la bandera española.

La patrulla española que fue sorprendida por San Martín en San Lorenzo, había partido de Montevideo…esos “realistas”, eran lo que hoy consideramos uruguayos.

A tener en cuenta: La política estaba muy lejos del común de la gente. Era un juego de los ricos adinerados. Por lo tanto, todo lo que devino de la Revolución del 25 de Mayo de 1810, hasta la Independencia en 1816, estaba alejado de lo que hoy denominaríamos como “la gente”.

Los aportes para la guerra era compulsivos. Se expropiaban a los pequeños productores cueros, y comida para los ejércitos de manera compulsiva, y por ello, es muy probable que los “patriotas” no hubieran gozado de gran estima entre la sociedad. También el reclutamiento para los ejércitos era compulsivo.

La idea de que después de las Invasiones Inglesas al “Pueblo” le surgió un “llamado de la Tierra” en su lucha por la “liberación”, tal vez sea no tan cierta. Historiadores sospechan de que la mitad de los Patriotas de la Primera Junta eran agentes ingleses, quienes ante la imposibilidad de apropiarse militarmente de las colonias de España alentaron intrigas independentistas en todo el territorio americano…probablemente con gran éxito. Tal cual indica el máximo investigador sobre José San Martín, Rodolfo Terragno, el “padre de la Patria” usó un plan inglés para encarar la campaña por la liberación de Chile y Perú.

¿Entonces, por qué no tratar de ubicarse en la época,,figurarse como un vecino cualquiera de aquella Buenos Aires rural, aquel vecino que siempre se consideró un “súbdito del Rey”, que ni de casualidad se pensaba a sí mismo como “argentino”?. ¿Por qué no imaginarse que puesto en situación, tal vez, los “patriotas” nos hubieran provocado grandes sospechas, sobre su reales intenciones?. La historia nos demostrará luego que aquellas sospechas sobre los ingleses tenía algún asidero. En cómo el naciente estado se abrió al comercio con la potencia económica más importante de la época, que entraba en la primera etapa de la Revolución Industrial, es decir. comenzó a comerciar con los que siempre fueron considerados los enemigos.

Es válido pensar a aquel estado en formación, más en la incertidumbre, las dudas y el temor, antes que en la mirada épica que imagina a un grupo de “patriotas” encabezando la gesta de todo un pueblo contra la “opresora” España.

Es válido tal vez por un momento preguntarse si esto que hoy conocemos como Argentina no fue más que nada el producto del oportunismo de algunos comerciantes porteños que aprovecharon un momento de la historia para ganar dinero.

Suponer que tal vez, la lucha por la Independencia no fue otra cosa que una guerra civil entre gente de un mismo pueblo. Tal vez así, podríamos evitar caer en la tentación de etiquetar a los personajes de la historia, los que estaban en el “bando bueno” y los que estaban en el “bando malo”. Y sobre todo, pensar que esto que hoy vemos como la Argentina no fue algo que nació un día, sino que es una construcción política de décadas en la que hubo grandes dirigentes y los no tanto, de gente que 50 años mas tarde de que se declaró la Independencia, pudo crear un estado y una nueva organización institucional. Una verdadera revolución que duró décadas, que logró pasar de una sociedad de instituciones coloniales a una capitalista y moderna, y que sigue en construcción a pesar del tiempo…

 

Los tres días locos del Ángel de la Muerte Hace 45 años el asesino múltiple más célebre del país se fugó de la cárcel de la manera más absurda

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Buenos Aires, jul 8 (ANP).- Eso que vimos en cientos de películas bobas, de lo que nos burlamos por imposible y por fantasioso, eso fue exactamente lo que hizo Carlos Eduardo Robledo Puch el día que se fugó de la Unidad 9 de La Plata, donde esperaba sentencia definitiva por once asesinatos brutales.

Como en la más ridícula película de presos, usó sábanas anudadas para descolgarse por la pared del penal y darse a la fuga. Era la madrugada del 8 de julio de 1973 cuando los guardias se dieron cuenta de que se les había escapado tontamente el mayor asesino múltiple que conoció la Argentina, el chico de 21 años apodado “el Ángel de la Muerte”.

Todos los pedidos de libertad condicional de Robledo Puch fueron denegados

Robledo Puch había sido detenido el 4 de febrero de 1972 luego de matar a su último cómplice, Héctor Somoza, su víctima número once. Entonces tenía apenas 20 años y en una comisaría, bajo tortura, terminó confesando todas las fechorías que se le endilgaban. Fue a parar a la Unidad 9 de La Plata a la espera del juicio.

El periodista Rodolfo Palacios, cronista que ha recopilado datos de las grandes fugas de presos en Argentina y que conoce de cerca a Robledo Puch, cuenta que en los días en que empezó a rondarle en la cabeza la idea de saltar el muro de la prisión, se estaba negociando una amnistía que beneficiaría a muchos presos políticos, con el compromiso de que no hubiera fugas. Todo en el penal estaba tranquilo, a la espera del trato, cuando al loquillo de la cara de ángel se le ocurrió que ya había sido suficiente el encierro y preparó un plan tan básico como infantil, que sin embargo daría resultado.

En la noche del 7 de julio del año siguiente puso en marcha el plan junto con un compañero de prisión. Ambos fingieron sentirse mal para que los llevaran a enfermería, pasar la noche ahí y cuando todos durmieran, sacar de un armario las sábanas y los ganchos que habían escondido la tarde previa.

Con este simple equipo fueron al patio en medio de la noche y con las sábanas anudadas escalaron la pared aprovechando que los guardias estaban distraídos.

Al cómplice le fue mal, se cayó al intentar escalar y los guardias, alertados por el ruido, lo atraparon enseguida. Robledo Puch, en cambio, estaba decidido a todo y siguió. Por algún milagro inentendible la ráfaga de tiros no lo alcanzó y pudo perderse en la noche neblinosa. Un colectivero al verlo le tuvo compasión pensando que había sido víctima de un robo y lo llevó hasta la estación de tren, desde donde se dirigió a Once.

Los casi tres días que pasó fuera del radar enloquecieron a medio mundo. Los serenos (blanco preferido del prófugo) no asistieron a sus trabajos por temor a cruzárselo y tampoco se vieron prostitutas en la Panamericana, recordando a la chica que había sido ejecutada por el Ángel de la Muerte mientras buscaba clientes. La opinión pública exigía que las fuerzas de seguridad lo atraparan de inmediato porque el terror se sentía en las calles. Mucha gente presentó denuncias contra jóvenes inocentes, creyendo ver en esos chicos al temible Robledo Puch.

Finalmente, el 10 de julio, alguien lo reconoció y llamó a la policía. Se dijo que había dormido en una obra en construcción y que había estado deambulando por las calles muerto de hambre, aunque más tarde él mismo diría que estuvo en la casa de la familia de otro preso, y que hasta fue a mirar el desfile del 9 de Julio.

Si estuvo en la calle, si en el penal recibió ayuda para escapar, nadie lo sabe. Lo cierto es que tras esos tres últimos días en los que anduvo suelto Seguir Leyendo

El “amigo” de todos cumple 20 años En 1998 llegaba al país el Viagra, y en su debut dejó insatisfechos a varios

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Buenos Aires, jul 1 (ANP).- El día de su debut en Argentina el Viagra se encontró con muchos preguntones, decenas de tímidos y no pocos hipocondríacos que habían escuchado las historias de muertes por consumir la pastilla milagrosa en exceso en Estados Unidos, cuna de la viagramanía, pero que a pesar del miedo igual querían saber.

Con toda esa fauna de indecisos, sumada a la demora de las droguerías en abastecer a las farmacias, el día del estreno de Viagra en Argentina fue para el olvido.

Hacía meses que los argentinos veníamos escuchando sobre esta droga diseñada para solucionar el “problemita” que a todo hombre se le cruza alguna vez en la vida, así que el 2 de julio de 1998 cientos de hombres adultos y mayores se presentaron en las farmacias de Buenos Aires con sus recetas en mano, pero no necesariamente para comprar. Muchos apenas querían consultar sobre el medicamento milagroso fabricado en el país por los laboratorios Bagó y Pfizer.

Ese día el público se encontró con que la mayoría de las farmacias porteñas tenían faltante, aunque con la promesa de tenerla en breve, mientras que los comerciantes se toparon con la inesperada cantidad de mujeres mayores que iban a preguntar a la farmacia a pedido de sus maridos.

Hay que ubicarse en la época. El Viagra apuntaba a hombres de más de 45 años con disfunciones eréctiles propias de los estragos de la edad, que no se animaban a preguntar a plena luz del día -y probablemente a una empleada- si ellos podían ingerir la pastilla.

La llegada de Viagra a la Argentina fue noticia de tapa

Lo que entonces no se sabía es que venía una época de hipersexualidad y de generaciones nuevas descontentas, en la que el Viagra se iba a convertir en una droga de experimentación y refuerzo para los más jóvenes, asociada con alcohol y otras sustancias que hoy trae de cabeza a la comunidad médica.

Por las dudas, llevá la pastillita

Veinte años después de su estreno en el país, aunque hay otras drogas competidoras, el sildenafil (Viagra) sigue siendo rey en el mercado de la ayudita a los hombres, al punto que la marca ya es un genérico.

En 2015 las estadísticas decían que se vendían dos Viagras por segundo en un mercado legal donde habitan más de 50 marcas comerciales, y todas vendiendo a lo loco. Ni hablemos de la comercialización ilegal.

A pesar de que hay dos drogas que brindan un efecto más extenso y sin tantas complicaciones, el Viagra sigue con un nicho de clientes fieles porque esta pastilla no es para jovencitos que la prueban para divertirse o para impresionar, sino que apunta a hombres que necesitan un plus.

Las otras drogas –vardenafil y tadalafil- logran efecto de hasta ocho horas en el primer caso y de 36 horas en el segundo, y no precisan tener el estómago vacío para ingerirlas, pero aún así no han logrado minar el protagonismo del Viagra.

Placeres que matan

En el imaginario popular el lado B de las drogas del sexo es que, si no se usan bien, se puede pasar con toda facilidad a engrosar la lista de hombres que mueren de un paro cardíaco después de haberlas ingerido.

Sin embargo, la ciencia ya dictaminó que este es un gran mito. En todos los casos, las muertes producidas luego de tomar Viagra no son por culpa de la pastillita en sí misma sino, en su mayoría, por mezclarla con alcohol y sustancias más peligrosas, o por no haber consultado debidamente con el médico, incluso por redoblar la dosis con el riesgo de una fuerte baja de la presión sanguínea.

El Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos había informado hace tres años que, según las recetas presentadas en farmacias, el 30% del millón y medio de argentinos que compraron drogas para mejorar el rendimiento sexual eran menores de 21 años. Todo un dato con el que la ciencia no sabe aún hoy cómo lidiar.

Otro agravante es la compra por internet o en el mercado ilegal. En estos casos, no hay manera de prevenir que la composición sea la adecuada y no se sabe si el fabricante trucho no recurrió a algún vasodilatador para abaratar costos, algo que puede tener complicaciones funestas.

Hay infinidad de historias macabras en torno a la pastillita. En 2012 los diarios europeos fueron copados con la noticia de que un millonario veneciano de 80 años (solo trascendieron sus siglas, E.C.), propietario de una cadena de hoteles, tuvo la muerte feliz con la que todo hombre sueña: en la cama de un hotel, rodeado de tres hermosas prostitutas. La autopsia dijo que se había atiborrado de Viagra, pero además le había dado sin reparos al alcohol y la cocaína.

En el caso de Lamar Odom, un astro de la NBA retirado, ex esposo de la mediática Khloé Kardashian, se supo que había Viagra en su sistema cuando fue encontrado inconsciente en un prostíbulo en 2015, aunque parece que eso fue lo de menos. Su sangre presentaba varias sustancias mucho más peligrosas que serían la causante del grave estado en el que quedó por varias semanas hasta su recuperación.

Distinto fue el caso del modelo Leonardo Verhagen, novio de la también modelo Liz Solari. La primera hipótesis que cobró fuerza tras conocerse su repentina muerte fue que había tomado ración doble de Viagra para satisfacer a su novia, pero la autopsia reveló que Verhagen sufría una afección cardíaca probablemente sin saberlo, lo que desencadenó su muerte. Como Solari declaró que el paro cardíaco sobrevino luego de hacer el amor enseguida se afianzó la certeza de que el joven había ingerido más Viagra del conveniente. Según los médicos, fue su problema del corazón lo que lo mató porque no había toxinas ni sustancias raras en su organismo, aunque su muerte quedó injustamente asociada al Viagra al punto que ya es una leyenda urbana argentina.

Sin embargo, la buena noticia es que los médicos coinciden en que, bien utilizada, el Viagra es muy efectivo y seguro, porque además no genera dependencia física. Hipertensos y diabéticos la pueden utilizar sin problemas previa consulta médica y, hasta donde se sabe, solo quienes tomen medicamentos para angina de pecho o insuficiencia cardíaca están impedidos de tomar la pastillita azul. Fuera de eso, el Viagra sigue siendo un amigo fiel que parece tener cuerda para rato.

 

 

 

El Mundial de 1978, o cuando Argentina se colocó “los pantalones largos” en el fútbol La unión de Dirigentes, Cuerpo Técnico, y Jugadores

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Buenos Aires, jun 24 (ANP) .- Dicen que Carlos Bianchi dijo que para que un equipo salga campeón debe haber una comunión entre dirigentes, cuerpo técnico, y equipo, y mucho de eso ocurrió el 25 de junio de 1978, cuando Argentina levantó por primera vez la Copa del Mundo de Fútbol.

Esta bien que Argentina jugaba de local, pero no era en la previa un equipo favorito. Estaba el Brasil de Zico, Alemania Campeón del 74’ y Holanda sub campeona, y hasta una Francia con Michel Platiní, que podía dar la sorpresa.

Lo cierto es que el proceso que llevó a los dirigidos por Cesar Luis Menotti comenzó en 1974, luego de la debacle que sufrió Argentina en el mundial de Alemania.

Hasta allí, la selección Nacional no era prioridad, ni de los jurgadores, ni del cuerpo técnico, y mucho de la AFA. Era un “rejuntado” de los que querían jugar, a los que se les sumaba un técnico. El mejor desempeño de la Selección fue en la década del 30’ cuando salió subcampeona en el primer Mundial jugado en Uruguay.

Claro que en 1978 se jugaba el Mundial en Argentina y el presidente de la AFA, David Bracuto, en el gobierno peronista de 1974 le encargó a Menotti -que había salido Campeón del fútbol local con un vistoso Huracán – que “presentara un proyecto” para que la albiceleste tuviera un papel más decoroso que en los últimos mundiales.

Y Menotti fue prolijo y prolífico, y planteó un trabajo que incluía la conformación de seleccionados juveniles (que hasta ese momento, eran más rejunte que la selección mayor) combinados del interior, partidos contra equipos , y hasta crear un lugar donde los jugadores pudieran concentrar, porque nada de eso existía hasta entonces, ni siquiera en los papeles.

Pero hubo un “antes y un después” en ese proceso, y fue el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que derrocó el gobierno de María Estela Martínez de Perón e instauró la dictadura más sangrienta de la historia argentina.

Ese día, la Selección le ganaba 2 a 1 a Polonia en el estadio Siaski, de la ciudad industrial de Chorzow.

Al volver, Menotti le presentó su renuncia al nuevo presidente de la AFA, Alfredo Cantilo, un hombre de Velez Sarfield, que venía del ala “liberal” del proceso, hombre del rugby, del Jockey Club.

Y aunque parezca mentira, ese hombre – “la pata de los Dirigentes”, de la que habla Bianchi – que estaba en las antípodas ideológicas de Menotti (un hombre que había militado en el Partido Comunista) bancó como pocos al director técnico.

El periodista Ezequiel Fernández Moore, recordó en su excelente nota “Mundial 78: Cantilo, el aliado silencioso” que el presidente de la AFA le pidió a Menotti que guardara la renuncia.

“Conozco sus ideas políticas. Yo pienso completamente diferente y se que habrá problemas, pero eso no tiene absolutamente nada que ver. Lo único serio que encontré al asumir acá es esto”. “Esto”, una carpeta que mostraba Cantilo mientras hablaba, era el plan de trabajo para las selecciones que Menotti.

“Tiene mi palabra de honor de que ‘esto’ se va a cumplir al pie de la letra. Piénselo”, despidió Cantilo a Menotti.

“Yo no lo podía creer. Lo que había costado años de pelea con otros, acá llevó cinco minutos. Al otro día le dije que sí”, reconoció Menotti, un hombre que no es fácil a la hora de los halagos Luego reconocería que Cantilo lo banco contra todas las presiones de los mismos militares, y los medios de prensa que querían cambiarlo a mitad del proyecto.

Ya estaba la dirigencia. Ahora faltaba el Cuerpo Técnico.

Menotti, como pocos, supo ver que uno de los problemas de Argentina era su falta de “físico” y “concentración”. No era que los argentinos no pudieran ganarle en una carrera a los polacos, había fotos de italianos corriendo desde atrás a Ricardo Bochini, pero el problema era la “continuidad” o la “intensidad” de ese trabajo físico. El argentino tenía “lagunas” que lo dejaban fuera de la competencia, que se había hecho más física a partir de los 70’ (y sería mucho mayor en años posteriores)

Allí trabajo con Ricardoo Pizzarotti, que le dio al equipo una preparación física que hasta ese momento era desconocida. Con pretemporadas en los que los “sacaba a correr” 15 kilómetros a la mañana, para luego hacer fútbol.

O Marcos Saporitti, su ayudante de campo, que observaba por él los movimientos de los rivales, y cuidaba no pocas cosas del clima interno.

Y luego vinieron los jugadores.

Muchos jugadores pasaron por ese equipo. El propio Bochini, Héctor Scotta, Juan José López, todas glorias de esos años, que parecían indiscutible,s y hasta un pibe que surgía, Diego Maradona.

Pero Menotti logró superar todos los escollos, los altiba-bajos en los rendimientos, muy comunes en esa época de los jugadores argentinos, y armó lo que él denomino “las pequeñas sociedad que hacen a los grandes equipos”.

Por empezar, pudo poner “un arquero, un 6 y un 5” es decir, la columna vertebral de la defensa con dos de los mejores jugadores de la historia argentina, Ubaldo Fillol en el arco, y Daniel Passarella, en la zaga central. Luego potenció una sociedad de mitad de cancha para adelante, Leopoldo Luque, un centro delantero que llegaba al mundial en el final de su carrera y Mario Alberto Kempes, – el único que jugaba en el exterior – un goleador que también podía jugar de mediocampista, que podía llevar la pelota desde el medio para adelante.

A ellos los rodeó con jugadores “prolijos” como Galván y Olguín en la defensa, un volante “tapón” como Américo Rubén Gallego, dos wines-wines como Oscar Ortín y René Houseman, y un tercero, algo más potente, como Daniel Bertoni.

Argentina era un equipo aguerrido en defensa, pero muy contundente en el ataque, y no sin tropiezos llegó a la final contra Holanda.

Allí también la cuota de suerte, las suerte que tiene que tener el campeón, jugó a favor de Argentina, cuando un tiro de Holanda pegó en un palo faltando dos minutos para el final, lo que hubiera significado el triunfo inapelable para los europeos.

Hoy que vemos tantos problemas inconcebibles en la selección, es bueno pensar si tenemos esos tres factores que ayudan a ganar un campeonato, además de la suerte, la humildad, y el esfuerzo.

Muerte en la Puerta 12 Hoy se cumplen 50 años de una de las tragedias más impactantes de la Argentina

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Buenos Aires, jun 23 (ANP).- En su mayoría, quienes estaban a escasos minutos de morir el 23 de junio de 1968 eran adolescentes. Habían ido a ver el superclásico Boca-River del Campeonato Metropolitano que se disputaba en el estadio Monumental de Núñez, y al filo del minuto 90 se preparaban para irse a casa después de un partido con final opaco, un 0 a 0.

Pero por causas que nunca fueron esclarecidas, los hinchas boquenses que intentaron salir por la fatídica Puerta 12 se encontraron con una avalancha humana que nadie sabe cómo comenzó y escaló hasta convertirse en un infierno.

Puerta 12 (Foto de El Gráfico)

En ella murieron asfixiadas y aplastadas 71 personas, quedando un centenar de heridos.

Un sobreviviente entrevistado por Clarín en el año 2000, Miguel Durrieu, contó que tenía 14 años cuando le tocó vivió esa pesadilla. En su memoria quedó registrado el instante en el que se inició lo que parecía ser una avalancha normal pero que empezó a crecer hasta que él ya no pudo ni tocar el piso. “Iba por el aire (…) cada vez estaba más apretado. Había gritos de pánico, de mucho miedo. La gente que estaba abajo quería subir. Estábamos uno arriba de otro bajo una terrible presión que no dejaba respirar. Me caí y después me desmayé”.

Miguel salió con vida porque alguien cuyo nombre nunca supo se tomó un instante para salvarlo y porque la suerte quiso que la avalancha se detuviera a tiempo. Como era de esperar, nunca quiso volver a una cancha a ver a Boca.

La tragedia golpeó al mundo del fútbol y marcó al país. El Gobierno de Onganía decretó duelo nacional y las historias de ese día empezaron a pasar de generación en generación. Historias de padres y madres que nos hablaron a los que entonces éramos niños sobre gente conocida que habían perdido un hijo en la tragedia. A partir de las gestiones de River Plate muchas de estas personas desistieron de iniciar acciones judiciales pero otros presentaron demandas.

Escena de “Puerta 12”, documental de Pablo Tesoriere

Teorías sin culpables

Para los familiares de los muertos empezó un camino tortuoso para conocer las causas de la avalancha que, sin embargo, no llevaría a ninguna parte.

Una versión fue que simplemente los molinetes no se habían retirado y la puerta estaba trabada pero algunos testigos aseguraron haber visto a la Policía Montada reprimiendo a hinchas que estaban por salir por la Puerta 12, obligándolos a volver a ingresar al estadio. Se dijo que querían atrapar a los que habían cantado consignas contra el gobierno militar de entonces.

Entre las dos explicaciones, no es raro que la segunda haya sido la que ganó fama en la cultura popular. Durante años la hinchada de Boca cantó en las tribunas “no había puerta, no había molinete, era la cana que daba con machete”.

Poco después la justicia dictó prisión preventiva por negligencia para dos directivos de River, Américo Di Vietro y Marcelino Cabrera, y trabó embargo contra ambos y contra el club. Pero meses más tarde, como es historia recurrente en Argentina, la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional sobreseyó sin demasiada argumentación a los acusados y también liberó al club del embargo. Todo quedó en nada y cincuenta años después sigue sin explicación.

De aquellos sucesos quedan testigos vivos que en muchos casos todavía hoy no comprenden lo que pasó. El cineasta Pablo Tesoriere realizó un documental en el que recopila todos los testimonios sobre la tragedia.

Aunque sigue en su lugar, la Puerta 12 ya no existe como tal: hace mucho ya que las autoridades de River Plate la rebautizaron Acceso L, quizás pensando en ahuyentar cuanto antes a todos sus fantasmas.

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