BUENOS AIRES (ANP).- Donald Trump volvió a perturbar el mapa ideológico de América Latina: Colombia mostró interés en asociarse con Estados Unidos para luchar contra los barones de la droga como en la década de 1990.
Esta es una de los principales conclusiones que dejó la reunión mantenida el martes en la Casa Blanca entre el presidente estadounidense y su par colombiano Gustavo Petro, un ex guerrillero del Movimiento 19 de abril (M-19).
La relación entre ambos países se había deteriorado en los últimos meses, después de que a mediados de septiembre 2025 Washington retiró a Colombia del grupo de naciones que cooperan en la lucha contra la drogas, aunque luego el líder republicano emitió una exención de las sanciones contra Bogotá.
No obstante, el resultado del encuentro fue más que positivo, ya que ahora la Casa Blanca combatirá junto a Bogotá contra tres capos de la droga: Iván Mordisco, “Chiquito Malo” y “Pablito”.
Petro opinó sobre Trump: “Me gustan los gringos francos”. El líder de la izquierda de Colombia dijo, además, tras la reunión: “Nace un camino. O se fortalece, porque nunca ha desaparecido, en realidad. Maneras de pensar diferentes, regímenes diferentes, poderes diferentes se pueden encontrar. No hay necesidad de boxear… I like you (”Me caes bien»), me dijo él”.
Según algunos analistas colombianos, uno de los temas principales fue que ambos países trabajen en forma coordinada para desarmar a los rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), una antigua guerrilla colombiana que según Petro opera en la frontera con Venezuela.
Después de la reunión, Trump calificó al líder izquierdista como una persona “fantástica”, tras haber afirmado anteriormente que era un “enfermo”, al que le gustaba producir cocaína para venderla en Estados Unidos.
El 4 de enero, un día después de que Washington capturara en Caracas al presidente venezolano, Nicolás Maduro, para juzgarlo por narcotráfico y otros cargos en Nueva York, el magnate admitió que podría llevar a cabo una operación militar contra Colombia.
A casi cuatro meses de realizarse elecciones presidenciales en Colombia, el próximo 31 de mayo, la derecha colombiana parece posicionarse del lado de Trump, según informes de prensa.
Petro, un economista de izquierda del partido Pacto Histórico, que a fines de octubre de 2025 fue incluido junto a su familia en la llamada “Lista Clinton”, por sus presuntos nexos con el narcotráfico, finalizará a principios de agosto su mandato de cuatro años.
Trump dijo que el ex guerrillero del M-19, desarmado en 1990, le pidió ayuda para combatir a los grupos insurgentes de Colombia. Petro, por su parte, le mostró mapas al líder republicano, videos e informe de inteligencia para demostrar la capacidad colombiana de combatir el tráfico de drogas.
El presidente colombiano, de 65 años, aseguró que la primera línea de los traficantes están en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, así como en Madrid y en Miami, insistiendo en que los capos de estas organizaciones no viven en Colombia.
La relación entre Washington y Bogotá se fue deteriorando paulatinamente, tras el rechazo de Petro a aceptar los vuelos de deportados de Estados Unidos hasta acusaciones referidas a Venezuela, Gaza y los palestinos.
La Casa Blanca también amenazó a Bogotá con aplicar sanciones económicas.
En declaraciones a Radio Caracol, el jefe de Estado colombiano opinó que los ejércitos de Venezuela y de Colombia deben perseguir juntos a los líderes de la guerrilla del ELN.
Se cree que este grupo podría descarrilar los planes de inversiones norteamericanas en la industria petrolera de Venezuela, según informes de la cadena británica BBC.
Tras la caída de Maduro, Bogotá reforzó su frontera de más de 2.200 kilómetros con Caracas para garantizar la seguridad, especialmente en la región de Catatumbo, en el noreste del país, uno de los mayores fortines del ELN.
Esta semana el Clan del Golfo, considerado el mayor cartel de Colombia, suspendió las negociaciones de paz que mantenía en Qatar con el gobierno de Petro, en protesta por los acuerdos de seguridad establecidos con Trump.
Liderado por Jobanis de Jesús Ávila, alias “Chiquito Malo”, el Clan del Golfo había iniciado en septiembre pasado negociaciones para un eventual desarme del grupo a cambios de beneficios sociales.
Se cree que esta organización ilegal cuenta con negocios en la exportación de cocaína, la minería ilegal de oro y el tráfico de migrantes irregulares, según informes de la agencia de noticias francesa AFP.
Otros dos líderes buscados por el ejército colombiano son “Pablito”, del ELN, e Iván Mordisco, disidente de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
“Pablito”, cuyo nombre verdadero es Gustavo Aníbal Giraldo, es uno de los guerrilleros más combativos.
Sin embargo, Mordisco es hoy el hombre más buscado por el gobierno de Petro, tras establecer una recompensa de un millón de dólares por cualquier información que lleve a su captura.
