BUENOS AIRES (ANP).- Las esperanzas de que América Latina gire de nuevo a la izquierda se diluyen luego de que Flávio Bolsonaro derrotara en la primera vuelta a Luiz Inácio Lula da Silva, aunque el pragmático presidente brasileño tiene aún una leve posibilidad de sobrevivir en el ballotage del 25 de octubre.

Lula, de 80 años, se manifestó sorprendido por el triunfo de Bolsonaro, por 47,03 % contra el 45,16%, ya que la mayoría de las encuestas le auguraban una victoria de varios puntos sobre el líder ultraderechista.

El legendario Lula, el ex obrero metalúrgico que ganó por tercera vez la presidencia en 2022, no se lleva bien con una decena de pequeños partidos de derecha que participaron en la elección. Sin embargo tiene chances de ganar una parte del voto de los abstencionistas, del orden del 21,08%.

La derecha o la ultraderecha obtuvo 11 de las 13 gobernaciones en disputa, mientras que en el Senado -donde no hay segunda vuelta-, el Partido Liberal (PL) obtuvo al menos 16 de las 54 bancas en disputa, según informes de la cadena estadounidense CNN.

Los dos puntos conseguidos por Bolsonaro, de 45 años, reflejan la paridad de fuerzas que existen entre los dos principales candidatos a la presidencia. Pero si el líder del PL gana el ballotage fortalecerá el giro a la derecha que experimentan la mayoría de los países de América Latina, bajo la influencia del presidente estadounidense, Donald Trump.

El hijo de ex mandatario Jair Bolsonaro (2019-2023), condenado a 27 años de cárcel por liderar un golpe de Estado contra Lula, prometió poner en marcha un severo plan de austeridad, con recorte de ministerios, reducción de la deuda pública y una mayor inversión del capital privado en Brasil, considerada una de las diez potencias industriales del mundo.

Flávio Bolsonaro, que es investigado por posibles delitos de corrupción y lavado de dinero, pretende además indultar a su padre si gana la presidencia.

Lula perdió en estado claves como San Pablo, la gobernación más poblada y uno de los principales centro económicos del país, donde el bolsonarista Tarcísio de Freitas, del partido Republicanos, obtuvo la reelección con el 62,85% de los votos frente al 36,22 % de Fernando Haddad, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT). En teoría, Haddad era el candidato a suceder en el futuro a Lula.

Uno de los principales debates en San Pablo, uno de los 26 estados que conforman Brasil, estuvo centrado en la privatización de Sabesp, la mayor empresa de agua y saneamiento de esa región, realizada el 19 de julio de 2024.

Durante la campaña electoral, Freitas defendió el nuevo modelo establecido, señalando que incrementará las inversiones, pero su oponente criticó el servicio y el abastecimiento de la nueva compañía que encareció las facturas del agua.

Según algunos analistas, la derrota de Lula (foto) se debe entre otras cosas al descontento manifestado por algunos sectores bajos brasileños, debido a que su salario mínimo no cumbre las necesidades básicas de la canasta familiar (unos 300 dólares estadounidenses). Se estima que en las grandes ciudades una persona que vive sola necesita al menos dos sueldos mínimos para vivir.

Para Gustavo Alejandro Cardozo, académico del Centro Brasileño de Investigación de Estudios (BRaS), “el triunfo de Bolsonaro no es un veredicto definitivo, porque son sólo dos puntos de diferencia. Es prematuro decir que es el fin del PT”.

El analista admitió, sin embargo, que los votos del escritor Augusto Cury (3,08%), de Renan Santos (2,47% y del ex gobernador del estado de Goiás Ronaldo Caiado (2,33), “que representan cerca del 7%, se inclinan más a la derecha que a la izquierda”.

“Pero son sufragios que todavía no tienen dueño, ya que ninguno adelantó por cuál de los dos candidatos votará el 25 de octubre. Lula, por su lado, quiere movilizar a 33 millones de personas (de los 160 millones que conforman el padrón brasileño) que aún no votaron”, señaló el investigador.

También opinó que el líder izquierdista “perdió en estados que antes lo apoyaron” y dijo que “en Brasil se siente un poco la inflación», que alcanzó el 4,22% interanual en agosto.

Si Bolsonaro gana el ballotage, probablemente –presionado por Washington- haga “cambios ideológicos” en su política con respecto a China, su principal socio comercial, con el que forma parte de los BRICS, el grupo formado entre otros por Rusia, China y Sudáfrica.

También Brasil se sumará al Escudo de las Américas, liderado por Trump, al que apoyan 14 países latinoamericanos y caribeños.

Paradojas de política: muchos de los que no votaron a Lula, con el que lograron salir de la pobreza gracias a su programa “Bolsa de la familia”, eligieron respaldar a su rival ultraderechista.

Por NP