BUENOS AIRES (ANP). – El Foro Económico Mundial realizado esta semana en Davos, Suiza, puso de manifiesto el daño que existe en las relaciones entre Estados Unidos y Europa por el interés de Washington de anexarse el territorio ártico de Groenlandia.

Sin dudas, una de las figuras de la cumbre fue el primer ministro de Canadá, Mark Carney, (foto de portada) quien rechazó las intenciones del presidente estadounidense, Donald Trump, de querer imponer aranceles a los países que apoyan la soberanía del territorio autónomo controlado por Dinamarca.
En un discurso que no fue bien recibido por el líder norteamericano, Carney respaldó a Dinamarca en el conflicto por Nuuk, la capital groenlandesa, y dijo que Ottawa está estableciendo nueva relaciones comerciales, entre ellas con China, adversario económico de la administración republicana.

Sin embargo, el premier anunció la ampliación de la presencia militar y tecnológica de Canadá en el Ártico, para hacer frente a la “clara amenaza” de Rusia, aunque luego explicó que el riesgo de un ataque de Moscú es más prospectivo que actual.
Con sus pretensiones de comprar o anexarse Groenlandia, Trump ha provocado que la extrema derecha europea (que lo ha apoyado en el pasado por sus políticas proteccionistas y antiinmigrantes) se vuelque ahora a posturas nacionalistas por Nuuk.
En el Foro de Davos, el líder republicano recordó los esfuerzos realizados por Estados Unidos para liberar a Europa del nazismo y del imperialismo japonés en la Segunda Guerra Mundial, sin mencionar que el Ejército Rojo sufrió 27 millones de muertos en la contienda bélica.

“Está claro que el interés estratégico de seguridad de EEUU es el Hemisferio Occidental, como ellos mismos dicen; es decir, que Europa se arregle por sí misma, porque esa es la esfera de influencia de Rusia. Después está la discusión en Asia con China por Taiwán y el mar meridional”, dijo el analista Juan Alberto Rial.

En declaraciones a la agencia Nuevas Palabras, el profesor y magister en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), opinó: “Esto de Groenlandia, como lo (de la intervención en Venezuela, el 3 de enero para capturar y juzgar al presidente Nicolás Maduro por delitos de narcotráfico), es parte del corolario de Trump con la Doctrina Monroe (América para los americanos).

El líder republicano, sin embargo, rechazó durante la cumbre el uso de la fuerza para anexarse Groenlandia, aunque anteriormente había advertido que la Casa Blanca no olvidaría un eventual rechazo de Dinamarca y de Europa a sus intenciones de adueñarse de ese territorio donde viven alrededor de 56.000 personas.

Luego del diálogo que mantuvo Trump con el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el neerlandés Mark Rutte, hay una especie de preacuerdo para que Washington respete la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia.

Entre otras medidas, se retiraría la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles, se crearía un escudo antimisiles llamado “Cúpula Dorada”, se negociaría un acuerdo para el estacionamiento de tropas y Estados Unidos controlaría las inversiones en el territorio autónomo danés, según informes de prensa.

“Hay un pase de factura permanente entre la Administración Trump y sus socios europeos. El magnate desprecia al Viejo Continente y, en términos personales, hay un tema que lo ha ofendido enormemente: es el hecho de que no le hubieran dado el Premio Nobel de la Paz (otorgado por el Comité Noruego a la venezolana María Corina Machado, quien luego se lo cedió al presidente norteamericano)”, dijo el profesor de la UNLP.

Para el analista, Trump entiende que sus pares en la política internacional son (el presidente ruso, Vladimir) Putin y (el líder chino, Xi) Jinping. “Claramente hay una ruptura entre Estados Unidos y Europa”, señaló.

“No es par de él la primera ministra italiana, Georgia Meloni, (foto) aunque tengan simpatías ideológicas, ni el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ni el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, ni el presidente del gobierno español Pedro Sánchez, entre otros líderes europeos.

“De ahí el tema de la retracción de Estados Unidos: le deja Europa a Putin y gran parte de Asia a Jinping; por consiguiente se ha enfrentado a Corea del Sur, que ha sido un aliado histórico de la Casa Blanca, al mismo tiempo que desafía a la Unión Europea a la que había amenazado con sanciones por el respaldo a Dinamarca por Groenlandia”, señaló.

Rusia, por su parte, también se metió en el conflicto por Nuuk, tras señalar que la isla más grande del mundo no es de Dinamarca. Según Moscú, la disputa debe ser resuelta en el marco de la OTAN.
En los últimos días, la prensa norteamericana no ahorró adjetivos para criticar a a Trump.

Por ejemplo, el periodista y escritor Thomas L. Friedman, del diario The New York Times, dice en un artículo que el magnate “es el presidente más antiestadounidense de la historia”.

Por NP