BUENOS AIRES (ANP).- La decisión de Estados Unidos de enviar a su principal portaaviones al Golfo Pérsico indica que Washington tiene poca paciencia para negociar un acuerdo con Irán por su programa nuclear.
Entre otras demandas, el presidente Donald Trump busca que Teherán inicie el desarme de sus misiles balísticos y el cese de su apoyo a Hamas en Gaza y al grupo libanés Hezbollah.
Como método de presión, la Casa Blanca tiene estacionado desde enero al portaaviones USS Abraham Lincoln frente a las costas de Irán, en el Golfo Pérsico. Sin embargo, el viernes trasladó sorpresivamente desde el mar Caribe a dicha zona al USS Gerald R. Ford, considerado el buque más grande del mundo, junto a otras naves de guerra, informó The New York Times.
Detrás de Washington se mueve también el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que considera a Irán como el principal peligro para la seguridad de Israel en Medio Oriente.
A cuarenta y siete años del inicio de la Revolución Islámica, los persas tratan de recuperarse de la guerra de 12 días que mantuvieron en junio pasado contra Israel y Estados Unidos, la cual dañó gravemente las principales instalaciones de enriquecimiento de uranio iraní.
Desde enero, la oposición reformista realiza una serie de protestas por la situación económica y otros reclamos que hasta el momento dejaron 7.002 muertos, según informes de Human Rights Activists News Agency (HRANA), una organización no gubernamental creada en 2005 en Estados Unidos.
Por otra parte, el gobierno del presidente Masud Pezeshkian ha prometido limitar el programa nuclear a cambio de que se alivien las sanciones internacionales contra Irán, aunque ha rechazado otras demandas.
Durante su encuentro del miércoles en la Casa Blanca con el primer ministro Netanyahu, Trump señaló que las negociaciones continuaran con el gobierno persa, pero advirtió que tomará acciones contra Teherán si al final no es alcanzado un acuerdo sobre su programa nuclear.
Mario Sznajder, profesor emérito en Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo que “Estados Unidos entiende muy bien que un eventual ataque militar contra Irán no derrocaría a los ayatollahs, sino que provocaría la unidad de todos los iraníes en contra de una incursión extranjera”.
En declaraciones a la agencia Nuevas Palabras, el politólogo aseguró que “un ataque norteamericano crearía un frente único que iría en contra de las demandas de la oposición”, entre ellas el regreso de Reza Pahlavi, de 66 años, hijo del último Sha de Persia.
Pahlavi, que vive en Estados Unidos, declaró al semanario alemán Der Spiegel que un ataque selectivo de Washington contra los aparatos represivos de las fuerzas de seguridad y de la Guardia Revolucionaria “no sería una intervención externa (de EEUU), sino una acción humanitaria para la liberación” del país.
Entre otros grupos reformistas que protestan se encuentra el movimiento “Mujer, Vida y Libertad”, que aglutina también a fuerzas de izquierda, según informes de la cadena pública británica BBC.
“Existe el problema de la nuclearización de Irán, por un lado y, por el otro, los misiles de largo alcance. También se sabe que Teherán está desarrollando un cohete de mucha más distancia. Está claro que a EEUU le interesa terminar con el programa nuclear y misilístico, que es una amenaza contra Washington, ya que la Casa Blanca tiene grandes bases en el Golfo Pérsico”, opinó Sznajder.
El académico señaló, además, que “nadie sabe qué va a suceder en las próximas horas o semanas, porque el juego entre Irán y Estados Unidos es muy complicado”.
De todas formas afirmó que “Irán está mucho más débil de lo que estaba el año pasado, antes de lo que se llamó la guerra de los doce días, y antes de que fueran abatidos los principales líderes de Hezbollah y la destrucción parcial de Hamas en Gaza, incluso de los ataques israelíes contra objetivos hutíes en Yemen”.
“Ahora la capacidad de centrifugar uranio está muy disminuida, pero Irán ha creado una nueva generación de científicos nucleares y laboratorios. Por ende, quizá se demoró el plazo para que Teherán contra una bomba nuclear”, dijo Sznajder.
El mandatario estadounidense asegura que un buen acuerdo con Irán sería que los persas no tuvieran armas nucleares ni misiles. En efecto, Pezeshkian reiteró que su país no busca adquirir armas nucleares, durante un discurso que pronunció con motivo del 47ª. Aniversario de la Revolución Islámica.
Irán también sabe que dentro nueve meses habrá elecciones de medio término en Estados Unidos, para renovar parcialmente la Cámara de Representantes y el Senado. Un resultado negativo podría convertir a Trump en lo que se conoce popularmente como “pato rengo” (lame duck).
El índice de aprobación del líder republicano cayó a mediados de febrero del 56 al 38%, tras la incursión militar de EEUU en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro, según YouGov’s data, con sede en el Reino Unido, citada por el semanario The Economist.
