BUENOS AIRES (ANP).- La historia de Yiya Murano es tan absurda e intensa que hoy cuesta entender por qué no hay decenas de películas sobre su vida. Su derrotero de locura tiene todos los condimentos que se necesitan para filmarlo una y otra vez, como una suerte de Drácula que se reinventa cada año porque nunca pasa de moda.

Sin embargo, las pocas ficciones sobre sus crímenes tuvieron que esperar décadas para ser aceptadas por una razón muy sencilla: antes, los asesinos seriales no podían ser las estrellas de un programa. Dramatizar sus aberraciones era darles un protagonismo que no merecían, era regodearse en el sufrimiento de las víctimas. Pero como hoy eso vende, por fin llegó el gran momento de esta homicida que sacudió en su momento a Argentina con sus despiadados métodos para quitarse de encima a las amigas a las que les debía dinero.

Los documentales de Netflix sobre estos seres oscuros son uno de los productos más consumidos y era predecible que Yiya, estrenada por Flow este mes, fuera un éxito rotundo. La miniserie cuenta con dos actrices descollantes, Cristina Banegas y Julieta Zylberberg, encarnando a esta psicópata en dos etapas de su vida, acompañadas por Pablo Rago, Mónica Antonópulos, Cecilia Dopazo, Diego Cremonesi y Carlos Portaluppi.

Aunque la historia de esta mujer de apariencia afable era famosa en Argentina, recién en 2006 fue llevada a la pantalla chica en la serie Mujeres asesinas que emitía Canal 13. Aquella vez, el protagónico recayó en Nacha Guevara, que ofreció una de sus mejores interpretaciones en la piel de esta sádica mujer que asesinó a tres de sus amigas con masitas envenenadas mientras compartían el té de la tarde.

La adaptación mexicana de Mujeres asesinas contó con Patricia Reyes Espíndola en el rol principal de Tita Garza, estafadora, una actriz de reconocida trayectoria, ganadora de premios por su trabajo en Los motivos de Luz y recordada por su papel de una fanática religiosa en la telenovela El extraño retorno de Diana Salazar.

En la versión colombiana, la elegida para encarnar a Yiya Murano fue Lorena Meritano, una actriz argentina que desarrolló la mayor parte de su carrera en Bogotá, conocida por su participación en Amas de casa desesperadas y EcoModa. El episodio se llamó Mariela, la envenenadora.

Nacha Guevara interpretó a Yiya Murano en Mujeres Asesinas

Antes de que las plataformas de contenidos empezaran a explotar la fascinación del público por los asesinos seriales reales, la historia de Yiya Murano tuvo su propio musical, dirigido por Ricky Pashkus en 2016, dos años después de la muerte de Murano. Pronto llegará una película de Disney y un documental de Netflix sobre la llamada «envenenadora de Monserrat».

Yiya Murano, cuyo nombre completo era María Bernardina de las Mercedes Bola Aponte, fue condenada en 1979 a cadena perpetua aunque fue liberada tan solo 16 años después, beneficiada por el 2×1. Su crueldad nunca conoció límites: se dice que una vez libre, envió una caja de bombones a los jueces que firmaron para que saliera de prisión. Y todavía se recuerda el obsceno momento que protagonizó cuando fue invitada a un almuerzo de Mirtha Legrand, donde se atrevió a convidarle masitas a la famosa conductora.

Yiya Murano falleció en 2014 sin reconocer su culpabilidad, aunque su único hijo, Martín Murano, reveló que a él sí le confesó los crímenes que se le achacaban. Según Martín, murió sola en un geriátrico del barrio de Belgrano y fue sepultada en el Cementerio de la Chacarita sin que nadie la llorara. Pero no importa, el amor nunca fue una preocupación para Yiya Murano, que hoy es una estrella de la televisión cuyo brillo apenas comienza a revelarse.

 

 

 

Por NP