BUENOS AIRES (ANP) La inflación de enero se ubicará en torno al 2,6% y si bien el porcentaje representa un IPC menor al de diciembre, implicará al mismo tiempo un nuevo aumento de la tasa interanual por tercer mes consecutivo, al superar en cuatro décimas el registro de enero de 2025.
«A partir de febrero podría revertirse esta tendencia y retomarse el proceso de desaceleración interanual», señaló al respecto la Fundación Libertad y Progreso (LyP).
En lo que va del mes, la inflación mostró una desaceleración hacia las últimas semanas., con una primera y segunda semanas con incrementos del 0,8% en cada período, mientras que en la tercera el avance se moderó al 0,6%, detalló la entidad.
En su descripción de la evolución mensual, LyP observó incrementos altos en Alimentos y bebidas (especialmente la carne), y también en Alcohol y Tabaco.
«De todas formas, la leve aceleración inflacionaria que hemos visto es el reflejo de la baja de la demanda de pesos por la creciente incertidumbre electoral que depreció nuestra moneda. Inmediatamente, esto hizo subir los tipos de cambio y, posteriormente, fue impulsando el alza de los productos comerciables como alimentos y bebidas, cuestión que continúa sucediendo. Llevará tiempo para que el total de esa pérdida de valor del peso se termine de reflejar en todos los precios, pero debería ser decreciente en la medida que cada vez una mayor proporción de todos los bienes y servicios ya la incorporaron, quedando menos por hacerlo», explicó la fundación.
Por otro lado, desde las elecciones, el peso «ha mostrado una cierta estabilidad», aunque LyP espera «una leve tendencia a la depreciación a futuro».
«Por ello, los próximos meses deberían mostrar una tendencia a la desaceleración de la suba de precios, más allá de las estacionalidades de cada período. Con todo, esperamos que el 2026 cierre con una inflación en torno al 19% interanual», indicó.
El economista jefe de LyP, Iván Cachanosky, señaló que «diciembre fue peor de lo esperado y enero no tuvo un buen arranque».
«A pesar de la victoria electoral de octubre, la demanda de pesos no se recuperó del todo y las tasas bajas del BCRA para que el Tesoro pueda financiarse de manera barata, no contribuyen al proceso de desinflación. No obstante, esperemos que en los próximos meses se retome el sendero de la desinflación y que el 2026 termine con una inflación menor a la del 2025”, agregó.
Para Aldo Abram, director de la fundación, «la depreciación que sufrió el peso en por la incertidumbre preelectoral ya se habría reflejado en la mayor parte de los bienes y quedaría una menor cantidad de precios por hacerlo, particularmente en los servicios. Por ello, dada la cierta estabilidad del valor del peso desde octubre, es esperable una inflación descendente en los próximos meses” .
“La variación mensual podría estar por debajo del 2% en el segundo trimestre y en menos del 1% a finales de año”, pronosticó.
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