BUENOS AIRES (ANP) El presidente Javier Milei considera que los consumidores son más importantes que los productores industriales y, en un contexto de triunfalismo luego de las elecciones legislativas, pretender que impulse políticas que favorezcan al sector manufacturero es «como pedir a Schiavi que gambetee».
La mención a Rolando Schiavi, ex defensor de Boca, Argentinos, Newell´s, Gremio y otros equipos, conocido en el mundo del fútbol por su rusticidad y, precisamente, la ausencia de lujos en el juego, fue tomada por Giacomini para presentar los resultados del plan económico de Milei en la industria, que se encuentra en su peor nivel de actividad de los últimos trece años si se excluye 2020, año caracterizado por la irrupción de la pandemia de COVID-19 que restringió a la mayor parte de los rubros industriales por ser considerados no esenciales.
«La foto de octubre’25 muestra que el actual nivel de actividad del sector industrial manufacturero es 7,8% menor al que se registraba en noviembre’23 antes que el actual gobierno asumiera. Observando todos los datos del período 2013/2025 y dejando de lado el año 2020 de la Pandemia, esta actualidad del nivel de actividad de industrial ilustra la peor foto de los últimos 13 años», señaló el economista en su último informe semanal.
En base al seguimiento periódico que lleva a cabo la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Giacomini -quien realizó en otros tiempos varios trabajos en coautoría con Milei- indicó que de los diez sectores industriales «hay 2 sectores ganadores, uno que empata y 7 perdedores a lo largo de estos últimos 23 meses».
Esos ganadores son «Alimentos y Bebidas” y Combustibles (petróleo) que en estos dos últimos años han crecido 9,5% y 14%; respectivamente y, según el Gobierno, «les va bien porque tienen ventajas comparativas y, por ende, pueden competir porque producen productos de calidad a buen precio sin necesidad de incentivos, ni protección del Estado».
«Por el contrario, según la lógica presidencial, los sectores industriales que pierden son los sectores que, al tener menos subsidios (por ejemplo, energéticos) y protección, no pueden competir porque no son eficientes y, por ende, no brindan bienes de calidad a buen precio y consecuentemente, su producción cae cuando se abre el comercio internacional que beneficia a los consumidores».
Según Giacomini, el Gobierno cree que esos sectores «deben invertir para reconvertirse» y si no lo hacen «deben cerrar».
«Se debe tener en claro que para Javier Milei son mucho más importantes los consumidores que los productores industriales» ya que desde un punto de vista cuantitativo «consumidores somos todos y la industria le da empleo a sólo el 18% de los trabajadores».
Desde esa lógica, «el presidente piensa que, si se sustituye producción doméstica por producción importada más barata y de mejor calidad, habrá más ganadores que perdedores2 y por consiguiente «proseguirá sin titubear con la apertura comercial», aseguró Giacomini.
El economista fue más allá al sostener que «las quiebras y los despidos no son un problema para el PEN, porque desde su lógica macroeconómica los beneficios a obtener son mayores que los costos a pagar. Además, la apertura comercial combinada con dólar barato potencian la baja de la inflación, que es su principal y único objetivo de política económica en el corto plazo, con lo cual el PEN proseguirá todo lo que pueda con la utilización ambos instrumentos, y no le importará en absoluto, ni las quiebras, ni los despidos; tengan la envergadura que tengan. Menos aun después de haber ganado las elecciones».
Al respecto, consideró que Milei «pretende que los industriales que no pueden ni exportar, ni vender al mercado interno, inviertan para eficientizarse, bajar costos y poder volver a competir debajo de las nuevas reglas. Un escenario con muy baja probabilidad de ocurrencia que solo evidencia su falta de conocimiento de la realidad».
Desde esa perspectiva, el oficialismo sólo apunta a que «baje ‘algo’ el riesgo país, el tipo de interés y el costo financiero para que las empresas emitan más ONs y también accedan a mayor y más barato crédito bancario para poder invertir más y reconvertirse», además de «lograr alguna reforma estructural y proseguir con más desregulaciones para bajar algunos otros costos de producción. Nada más».
«El sector industrial se equivoca si cree que va a obtener algo más de este gobierno. No se le puede pedir a Schiavi que gambetee», concluyó.
