BUENOS AIRES (ANP).- El triunfo de Rodrigo Paz en el ballotage de Bolivia vuelve a poner al país altiplano en la órbita de Estados Unidos, tras dos décadas de gobiernos socialistas que pasaron de tener una gran popularidad a ser rechazados por la mayoría de los bolivianos.

Paz prometió reanudar las relaciones diplomáticas con la Casa Blanca y trabajar en forma conjunta con la Administración de Control de Drogas (DEA). En 2008, el ex presidente Evo Morales expulsó al embajador estadounidense y canceló los acuerdos con la DEA, tras acusarlos de conspirar contra su gobierno. Bolivia es uno de los mayores productores de coca del mundo.

Paz, de 58 años, asumirá la presidencia el próximo 8 de noviembre, para cumplir con un mandato de cinco años. El flamante mandatario, que estudió economía y gestión en Estados Unidos, dijo que el gobierno de Donald Trump le dio pleno respaldo para que a Bolivia “no le falten sus hidrocarburos”.

También se comprometió a continuar con las relaciones con China y Rusia, dos de los principales aliados de los ex presidentes Morales (2006-2019) y Luis Arce, y mantener con estos países una línea de negociación dentro del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

El ganador del ballotage del pasado domingo, del partido Demócrata Cristiano, propone estabilizar las finanzas sin romper los tejidos sociales, tras dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), que se encuentra en una larga lucha interna.

El líder cocalero, por otra parte, señaló que el resultado de los comicios fue en contra el candidato de la derecha, Jorge “Tuto” Quiroga, al que definió como “un eterno perdedor, hijo del dictador (Hugo) Banzer (1971-1978 y 1997-2001, este último por la vía democrática) y aliado de Jeanine Áñez”, la ex presidenta interina de Bolivia. El MAS recibió apenas el 3% de los votos, con su consigna de anular el sufragio.

Según el instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia, el Producto Bruto Interno (PBI) creció durante la gestión de Morales a un promedio del 4,9% anual. También bajó la pobreza extrema de un 38,2% en 2005 a 15,2% en 2018, entre otros logros sociales.

Algunos analistas creen que el líder cocalero, de 65 años, podría recuperar cierta fuerza política mientras la justicia lo acusa de supuesta “trata de personas”, por lo que una fiscal de Tarija ordenó su detención junto a otras dos personas, tras ser declarado en “rebeldía”.

Paz obtuvo el 54,6% de los votos, contra el 45,4% de Quiroga. Algunos analistas opinan que el nuevo mandatario tendrá que tomar medidas difíciles como despedir empleados públicos y quitar subsidios estatales para encarrilar la economía del país.

En el plano económico, Bolivia enfrenta un déficit fiscal del orden del 10% del PBI y una escasez de divisas que impacta en la importación de combustible, ya que el país altiplano compra el 70% de sus hidrocarburos. Las exportaciones de gas natural, que alguna vez fueron una importante fuente de ingresos, se desplomaron en los últimos años.

“Rodrigo Paz levanta muchos de los derechos de la clase media indígena, pero hay que ver cómo rueda la pelota en la cancha. No es de extrema derecha como Quiroga, de hecho no ha hablado de ir al Fondo Monetario Internacional (FMI)”, dijo Juan Alberto Rial, secretario del Instituto de Relaciones Internacionales, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata.

En declaraciones a la agencia Nuevas Palabras, el analista opinó: Paz “quiere ordenar las cuentas con un 25% de inflación, que para ellos es una enormidad; además no tienen combustibles y el poco que hay en las reservas está subsidiado, así que habrá recortes en ese sector”.

“Dudo mucho de que Morales (foto) tenga posibilidades a nivel nacional, porque ahora es un prófugo de la justicia. Por otro lado, los veinte años del MAS dejaron una economía devastada: se han fugado 70.000 millones de dólares y ahora Bolivia tiene una deuda de 40.000 millones de dólares. Prácticamente, no hay reservas en los bancos y hay desabastecimiento de combustible”, dijo Rial.

El líder del MAS, considerado un miembro selecto del Socialismo del Siglo XXI que impulsaba el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, cayó en desgracia en la política boliviana luego de perder un referendo a fines de 2016, para reformar un artículo de la Constitución que impedía su reelección.

De todas formas, Morales se presentó en las elecciones de octubre de 2019, que fueron anuladas luego de que la Organización de Estados Americanos (OEA) denunciara “fraude” y otras irregularidades. Pero esas imputaciones fueron rechazadas después por el gobierno boliviano.

A continuación, el comandante en jefe de las fuerzas armadas le pidió a Morales que renunciara a la presidencia, tal como finalmente ocurrió. Entonces el líder cocalero denunció un golpe de Estado. Sin embargo, Estados Unidos y la Unión Europea evitaron calificarlo de esa manera.

“Yo no denominaría lo que ocurrió en Bolivia como un golpe de Estado. Para mí fue una alteración del orden constitucional. La renuncia se la pidió primero la Central Obrera Boliviana (COB)”, una aliada histórica del mandatario, dijo el analista Rial.

Por NP