BUENOS AIRES (ANP).- Dos mujeres con ideas políticas distintas se han destacado a lo largo de 2025 por su coraje y su personalidad: la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Sin embargo, hubo otra mujer que también fue elogiada por su lucha por los derechos humanos: la venezolana María Corina Machado, distinguida en diciembre por el Comité Noruego con el Premio Nobel de la Paz.
Amada por la ultraderecha mundial, Machado (foto) fue en cambio criticada por sectores progresistas y de la izquierda latinoamericana luego de que justificara una eventual invasión de Estados Unidos a Venezuela, para sacar del poder al presidente Nicolás Maduro.
La dirigente opositora, que es apoyada por Washington y varios países europeos y latinoamericanos, considera al líder bolivariano un dictador que ganó en forma fraudulenta las elecciones del 28 de julio de 2024.
“Venezuela ya ha sido invadida. Tenemos agentes rusos, tenemos agentes iraníes. Tenemos grupos terroristas como Hezbollah y (los palestinos de) Hamas, que operan libremente en sintonía con el régimen”, afirmó Machado, tras ganar el Nobel de la Paz.
Por el contrario, Sheinbaum, de 63 años, repudió el bloqueo naval contra Caracas y las ejecuciones extrajudiciales que lleva a cabo la Casa Blanca contra supuestos narcotraficantes en el mar Caribe. También pidió a las Naciones Unidas más protagonismo para evitar una eventual intervención estadounidense en la región.
A principios de diciembre, durante el sorteo de la Copa Mundial de fútbol 2026, que se realizará a mediados de junio en México, Estados Unidos y Canadá, la jefa del Estado mexicano conversó con el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre temas deportivos, según declaró luego la mandataria.
Sheinbaum, una científica con ideas de izquierda, “es una buena mujer” que está haciendo muy bien su trabajo sobre el mundial de fútbol, dijo por su parte Trump.
Al iniciar su segundo mandato el 20 de enero de 2025, el líder republicano había prometido imponer aranceles a México para que el fentanillo (un potente opioide sintético) dejará de entrar a Estados Unidos. Pero luego ambos líderes llegaron a un acuerdo sobre comercio, migración y seguridad.
Sheinbaum, la primera presidenta de la historia de México, fue clasificada por la revista de negocios Forbes como una de las cinco personas más importantes del mundo, por su capacidad para negociar con potencias como Estados Unidos y China.
Según la publicación estadounidense, que ubicó en ese lugar a Sheinbaum entre un grupo de 100 mujeres, “el nearshoring (estrategia empresarial) coloca a la presidenta de México en el centro de la transformación manufacturera de América del Norte”.
Con una gran participación estatal, contraria a la posición política que pregonan algunos líderes de la ultraderecha, como el presidente argentino, Javier Milei, el gobierno mexicano aumentó a fines de diciembre el salario mínimo de los trabajadores en un 13%, beneficiando a 8,5 millones de personas.
En diciembre, Sheinbaum destacó que México terminó el año con una tasa de desempleo del 2,7%, detrás de Japón con el 2,6%. “Cerramos este 2025 como el segundo país con menos desocupación en el mundo. La transformación da resultados”, escribió en la red social X.
El empleo formal en México alcanzó a fines de noviembre un nuevo récord histórico con 22.837.768 puestos de trabajo, la cifra más alta desde 1997, informó el Instituto Mexicano del Seguro Social.
Meloni, por su parte, rechazó la invasión rusa de Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, pero dijo que Italia no enviará tropas italianas a ese país, aunque participará en futuras tareas de seguridad y formación de personal ucraniano en caso de que se logre un alto del fuego.
A pesar de la gran admiración que profesa por Trump, que en una oportunidad la calificó como una mujer “fantástica”, Meloni defiende la independencia de Europa de las decisiones de la Casa Blanca.
La primera ministra italiana, miembro del partido de derecha “Hermanos de Italia”, abogó siempre por un “diálogo entre iguales” con Estados Unidos, y no bajo condiciones de subordinación con el magnate norteamericano.
A mediados de diciembre, al cerrar en Roma la convención de su agrupación, señaló: “Durante ochenta años delegamos nuestra seguridad en los Estados Unidos, pensando que este día nunca llegaría, y sobre todo fingiendo que esa protección era gratuita. Pero no lo era: tenía un precio, y ese precio se llama condicionamiento”.
De hecho, Meloni convocó a construir un “pilar europeo” dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que tenga la misma fuerza y dignidad que el estadounidense. Su objetivo, según explicó, es que Europa dialogue en condiciones de igualdad con todas las potencias del mundo.
