BUENOS AIRES (ANP).- Mientras el mundo hoy está en vilo por la primera declaración de Nicolás Maduro ante la Justicia estadounidense por cargos de narcotráfico, el presidente colombiano, Gustavo Petro, y su par de Estados Unidos, Donald Trump, abrieron otro frente de alto riesgo en América Latina, que todavía no sale del asombro por la detención del dictador venezolano en su propio país para ser llevado a Nueva York.

Los expertos en cuestiones internacionales están haciendo sus análisis de las implicancias pero aún no está claro qué pasará con Maduro, cuál será el destino de la cúpula de sus hasta hace poco colaboradores, y qué significa para el pueblo venezolano la inesperada alianza entre Trump y Delcy Rodríguez que dejó afuera a la líder opositora Corina Machado y al presidente electo, Edmundo González Urrutia.

Luego de duras críticas de Trump sobre el mandatario colombiano, Petro publicó un mensaje en X en el que aseguró que está dispuesto a volver a ser guerrillero para defender a su país, algo que no hacía desde que se firmó la paz en Colombia en 1989.

Lo que sí parece claro es que Trump no parece dispuesto a apaciguar las tensiones en la región, sino por el contrario, busca escalarlas: ayer calificó a Petro de «enfermo» y no descartó que EE.UU. lleve a cabo una operación militar en Colombia si esa nación no introduce cambios en su política para combatir el narcotráfico.

Petro, en lo que podría ser una simple bravuconada (ya que es obvio que el ejército colombiano no puede enfrentar al estadounidense) aseguró que luchará contra la intervención de la administración Trump. «Aunque no he sido militar sé de la guerra y la clandestinidad. Juré no tocar una arma más desde el Pacto de paz de 1989, pero por la Patria tomaré de nuevo las armas que no quiero», escribió en X.

También llamó a los colombianos a sumarse a una eventual revolución al expresar su «enorme confianza en mi pueblo y por eso le he solicitado que defienda al presidente de cualquier acto violento ilegítimo en su contra», señaló. Asimismo, aclaró que la forma de llevar a cabo esa defensa «es tomarse el poder en todos los municipios del país. La orden a la fuerza pública es no disparar al pueblo y sí al invasor».

Pese a lo declamatorio del mensaje de Petro, parece difícil esperar que los colombianos, que aún recuerdan el calvario de la guerra librada contra los cárteles de la droga, salgan masivamente a armarse contra un enemigo de poderío aplastante. Al igual que lo hizo la ahora presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, Petro deberá en algún momento moderar su discurso combativo y negociar para no correr la misma suerte de Maduro.

Mientras tanto, sigue la polémica por el respaldo que dio Trump a Rodríguez para que sea la interlocutora con el gobierno estadounidense en la transición de Venezuela hacia su recuperación. Al respecto, el asesor financiero Javier Timerman dijo en una entrevista con Radio Rivadavia que «Trump estuvo acertado en no hacer un cambio de régimen ya».

El especialista en finanzas internacionales explicó que la característica distintiva de la dictadura de Venezuela es que está dividida en feudos de generales que controlan pequeñas áreas. «El país está muy dividido en esos feudos, porque esa fue la estrategia cubana para mantener el poder en Venezuela, tener un ejército inmenso de generales para controlar».

Debido a esto, Timerman consideró acertado no imponer un cambio de gobierno en lo inmediato. «Creo que estuvo bien porque no es fácil manejar un país que viene de una dictadura de 27 años, en el que además el ejército está tan metido. Se necesita un tiempo de negociación para empezar a rearmar las elecciones, tal como pasó en España, las elecciones no fueron al día siguiente de la muerte de Franco», recordó.

En cuanto al juicio contra Maduro, los análisis de los politólogos muestran que para nadie está claro si él mismo negoció o fue traicionado, si enfrentará penas severas o si su colaboración con EE.UU. le otorgará una pena benevolente.

Aunque EE.UU. tiene sin duda la fuerza bélica necesaria para imponerse, no escapa a los analistas internacionales que la detención y posterior traslado de Maduro a Nueva York raya en la ilegalidad ya que Trump no pidió autorización al Congreso y tampoco fue un operativo que partió de una resolución de Naciones Unidas. Además, sienta un grave precedente para que otras potencias como Rusia y China avancen de igual forma sobre naciones democráticas. Los últimos hechos sin duda abren un interrogante enorme sobre cómo acabará la reconfiguración mundial en marcha.

 

 

 

 

Por NP