BUENOS AIRES (ANP).- Lejos de hacer una oportuna autocrítica, el presidente Donald Trump atribuyó esta mañana la derrota en las elecciones de medio término del Partido Republicano exclusivamente a los candidatos, y aseguró que el resultado hubiera sido el opuesto si su imagen hubiera aparecido en las boletas.
«Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada! Gracias por su atención a este asunto», publicó el mandatario estadounidense en Truth Social tras constatar que el resultado adverso era definitivo.
Hasta el momento, los cómputos indican que los demócratas se quedan con el control total del Parlamento en Estados Unidos, un escenario conocido como «Pato rengo», en el cual Trump verá bloqueadas todas las medidas de gobierno que despierten polémica o que le den rédito político. Y de paso, envían una señal contundente al presidente argentino, Javier Milei.
Trump ya había anticipado que si perdía el control del Congreso, recurriría al veto presidencial para neutralizar las propuestas demócratas. Sin embargo, poco podrá hacer para impulsar los proyectos propios, o blindarse ante cualquier intento de juicio político.
En otra publicación, Trump había dejado en claro que analizará con lupa los motivos de la derrota en la votación de ayer, dejando entrever que buscará las causas en las personas y no en su propia gestión de gobierno.
«Voy a convertirme en un analista político, tanto para bien como para mal, sobre las razones por las que estos candidatos ganaron y perdieron», dijo sin tomar nota de su rol en la derrota, aunque luego, en una entrevista con The New York Times, mostró algo de cordura al sostener que está «absolutamente dispuesto» a aceptar los resultados.
Una alarma para Milei
Para el gobierno libertario que encabezan Milei y su hermana Karina, la dura derrota de Trump se suma a las malas noticias electorales de otros países que terminaron por golpear también al presidente argentino por su cercanía con esos líderes en desgracia: el tibio triunfo de Benjamin Netanyahu en Israel y el derrumbe del sueño de Flávio Bolsonaro, que terminó escapando de Brasil.
El traspié de Trump —que perdió la mayoría incluso en estados de fuerte tradición republicana, como Texas— envía dos mensajes a Milei: que las formas sí importan, y que los golpes sin contemplación a la clase trabajadora tienen consecuencias electorales graves.
Aunque Milei ha dicho en varias oportunidades que no cederá un milímetro en su programa de responsabilidad fiscal y que no caerá en medidas para estimular el consumo, ya está dando pasos para sostener a las personas y PyMEs, al mejor estilo populista. El último ejemplo de este solapado cambio es el anuncio de ayer sobre la suspensión hasta mayo de 2027 de los embargos de ARCA a las pequeñas y medianas empresas.
La conclusión es que ni Trump ni Milei pueden decir que la derrota republicana era una sorpresa porque las encuestas venían mostrando el enojo de los ciudadanos, y sería un desatino que Milei continuara ciego a los sondeos locales que muestran su baja de popularidad. Hasta ahora, parecería que el libertario sigue apostándolo todo a que el «Riesgo Kuka» seguirá jugando a su favor el año que viene. Quedan meses por delante y sin duda no bastará con frenar los embargos para que la economía despegue.
