Buenos Aires (ANP) – El paso del ministro de Economía, Luis Caputo, por el cierre de la 32 Conferencia Industrial Argentina (UIA) sirvió para recomponer formalmente un vínculo que se había tornado ríspido entre el funcionario y los empresarios. Pero no prometió nada diferente de lo que viene haciendo,
El titular del Palacio de Hacienda insistió en que no va a haber devaluación para corregir los problemas de competitividad de la economía, y anunció algunas medidas que servirán para paliar la situación. Se suspenderán ejecuciones de ARCA, habrá una devolución automática de retenciones de IVA Aduanero y se incluirán deudas hasta el 31 de octubre al plan especial de 18 cuotas. Sirve, pero es poco.
Caputo se ha dado cuenta que no puede dejar de prestar atención a las quejas de los empresarios. Se acerca un año electoral y las respuestas que no pueda ofrecer él podría ser retomada por alguna fuerza de la oposición. Algunos exponentes empresarios de la vieja línea aparecieron en el Golden Center de Parque Norte, como el histórico Vasco De Mendiguen, ya directamente volcado al peronismo.
Se puede afirmar que el «kirchnerismo» dentro de la UIA está agazapado, a la espera de que el programa de Javier Milei fracase, y atarse a la suerte de un gobierno populista que recomponga las condiciones económicas previas.
En ese sentido, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, alertó sobre la persistente caída de la actividad productiva y la pérdida de puestos de trabajo en el sector productivo, al tiempo que presentó formalmente una propuesta para instrumentar un «Pacto Fiscal Federal para la Competitividad» que permita nivelar las condiciones frente a la competencia extranjera.
La conducción de la central fabril sostuvo que el proceso de ordenamiento macroeconómico iniciado hace casi tres años era «necesario e impostergable», aunque remarcó que la estabilización «es tan solo el comienzo».
Según datos del Centro de Estudios de la UIA (CEU), la actividad industrial registró un descenso en septiembre y acumuló una baja del 2,8% en los primeros nueve meses de 2026 frente a igual período de 2025, con sectores operando entre un 15% y un 20% por debajo de los niveles registrados en 2022. Rappallino recordó que entre agosto de 2023 y julio de 2026 se destruyeron cerca de 95.000 puestos de trabajo formales en el sector fabril, promediando una baja de 3.700 empleos mensuales en lo que va del año.
Frente a este escenario, el titular de la entidad propuso la creación de un Régimen Industrial para la Competitividad Internacional, que apunta a reducir gradualmente los impuestos a la producción en articulación con provincias y municipios, con especial urgencia en las pymes y sectores transables intensivos en mano de obra.
Entre las definiciones más destacadas emitidas durante la jornada se señalaron:
- Pacto Fiscal Federal para la Competitividad: La UIA busca crear un «puente» de transición que reduzca el denominado «costo argentino» para evitar la pérdida ininterrumpida de capacidades industriales, técnicas y operativas mientras avanza la integración comercial.
- Competencia e integración regional: Se enfatizó que la apertura económica debe ir acompañada por mejoras directas en la competitividad sistémica nacional (financiamiento, regulación, infraestructura y carga tributaria).
- Agenda prioritaria de medidas: La propuesta incluye la necesidad de disponer crédito a tasas accesibles, combatir el contrabando y la competencia desleal, asegurar el abastecimiento energético, implementar la ley de modernización laboral e impulsar obras de infraestructura.
- El contexto internacional e IA: La entidad remarcó que las potencias globales vuelven a revalorizar la industria frente a los desequilibrios del comercio mundial y subrayó el rol clave del tejido industrial para canalizar las innovaciones de la inteligencia artificial en bienes y soluciones concretas.
Desde la cúpula de la UIA concluyeron que la Argentina conserva un fuerte potencial productivo, respaldado en la integración de pymes a grandes inversiones energéticas y mineras mediante esquemas como el RIGI, e instaron a afianzar acuerdos sobre los grandes objetivos del país para preservar el empleo formal.

