BUENOS AIRES (ANP).- Javier Milei no es una persona reflexiva y probablemente nunca lo será. Tampoco supo rodearse de gente que sí lo fuera, quizás con la excepción de Guillermo Francos, por lo que no es de extrañar que haya llegado a un punto donde casi no hay retorno en la relación con el expresidente Mauricio Macri, quien supo poner su estructura partidaria al servicio del libertario para que llegara a la presidencia, a fines de 2023. Pero dos años es mucho tiempo en la política argentina y luego del baño de realidad del actual mandatario en la votación bonaerense, el acercamiento casi obligado que tiene por delante no será fácil.

Es sabido cómo se llegó al distanciamiento. Con la inflación en baja y los números de popularidad en alza, Milei creyó que estaba del otro lado y que el PRO ya era material descartable. Se equivocó. Olvidó que incluso el relato kirchnerista, tan magistralmente construido durante años, tuvo fecha de vencimiento y no vio venir el agotamiento de la retórica de La Libertad Avanza. Los precios se estancaron, el gasto se equilibró, pero también cayeron la actividad, el empleo y el consumo. Y en ese punto no hay relato que resista.

Macri dio una señal hace días, cuando declaró que si bien hace más de un año que no ve ni habla con Milei, «siempre estoy a disposición para ayudar a que este país encuentre el rumbo». Milei agradeció esas palabras de apoyo, que sin duda no será gratis. El líder del PRO tiene una larga lista de exabruptos y canchereadas de LLA cuando se creían ganadores indiscutidos.

Ahora que la situación cambió y las encuestas indican una peligrosa baja de la imagen presidencial, es claro que si el gobierno no consigue un amplio crédito vía swap de EE.UU. —los US$30.000 millones que se mencionaron parecen estar muy fuera de la realidad— y si no logra que los votantes le crean en lo poco que falta para votar de nuevo que la motosierra se va a moderar, Milei la tendrá difícil en el Congreso durante el resto de su mandato. En ello, los gobernadores más o menos afines serán claves, y hasta ahora no han dado señales claras de respaldo.

Al contrario, hoy los mandatarios provinciales que conforman el grupo de Provincias Unidas mantendrán una cumbre en Chubut. Serán de la partida Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba), quienes pondrán énfasis en el tema de las retenciones 0% a los granos que beneficiaron a grandes cerealeras pero que dejaron de a pie a los productores medianos y chicos.

La reflexión que es hilo conductor para estos gobernadores es clara: ordenar la macro está perfecto, pero si eso no incluye a la gente, es decir, la producción, el empleo, grupos vulnerables como jubilados y discapacitados, así como las economías regionales, no alcanza. Es más: no sirve para ganar elecciones. Ese es el dilema que enfrenta Milei, motorizar la microeconomía para demostrar que siempre tuvo un plan económico integral, o seguir priorizando las finanzas y dejar al descubierto que ese programa abarcativo nunca existió.

Por NP