BUENOS AIRES (ANP).- Los israelíes asumirán el próximo martes una decisión histórica cuando se pronuncien por la continuidad o no del primer ministro Benjamin Netanyahu, el líder del Likud que está acusado por una comisión independiente de la ONU de cometer genocidio contra los palestinos en Gaza.

Su principal desafiante es Gadi Eisenkot, un ex jefe del estado mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) cuyo hijo Gal de 25 años murió al estallar una bomba cuando participaba de la ofensiva contra Hamas en el norte de Gaza, para traer de vuelta los cuerpos de los rehenes muertos en cautiverio.

Eisenkot, de 66 años, quiere investigar la responsabilidad que tuvo el actual premier en los días previos al ataque de Hamas que causó la muerte de 1200 personas y el secuestro de otras 251 en el sur de Israel, el 7 de octubre de 2023.

Desde entonces, alrededor de 75.000 personas murieron en Gaza por los bombardeos israelíes, según informes del Ministerio de Salud de ese enclave controlado por el grupo islámico Hamas, cuyas cifras son aceptadas por la ONU.

A días de la realización de los comicios, Netanyahu (foto) ha hablado de la posibilidad de lanzar un ataque preventivo contra Irán, tras la guerra lanzada junto a Estados Unidos contra la República Islámica el pasado 28 de febrero. La realidad es que el premier sigue obsesionado con la posibilidad de derrocar al régimen teocrático que lidera ahora Mojtaba Jamenei.

Eisenkot respalda un plan de paz presentado hace un año por el presidente estadounidense, Donald Trump. Entre otros objetivos, la iniciativa quiere convertir a Gaza en una zona libre de “terrorismo” que no represente una amenaza para sus vecinos, gobernada por la administración transitoria de un comité palestino tecnocrático.

En medio de este panorama, algunas encuestas le dan cierta ventaja a Eisenkot, del Partido Yashar (recto en hebreo). Entre otras cosas, el ex jefe de las FDI sostiene que aquellos que quieren la derrota absoluta de Hamas “no están diciendo la verdad”. También insiste en que el actual premier tiene “una clara y evidente responsabilidad” por no haber protegido a los israelíes del grupo fundamentalista islámico.

Para ganar la elección, el líder del Likud está obligado a tejer alianzas con fuerzas derechistas que abogan por la anexión de Cisjordania y la “migración” de los palestinos de Gaza.
A principios de septiembre, el ministro de Defensa, Israel Katz, opinó que la “solución real” (algunos analistas la llaman limpieza étnica) es la expulsión de los palestinos en Gaza, donde vivían 2,2 millones de personas. Además, muchas familias palestinas debieron abandonar sus hogares a causa de los ataques de colonos israelíes en Cisjordania, según informes de la BBC.

Un total de 7,3 millones de israelíes están habilitados para elegir a los 120 miembros del parlamento (knéset). Las principales encuestas indican los partidos árabes (20% de la población del país) podrían inclinar la balanza en favor de uno u otro candidato.

En un artículo enviado a la agencia Nuevas Palabras, titulado “En busca de la paz para Israel”, el analista Arie Kacowicz señala que después del “trauma” del 7 de octubre de 2023, Israel pasó de una “justa guerra de autodefensa, a una guerra injusta de revancha”.

El profesor titular del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalén dice que la guerra que siguió a dicha fecha “no solo reveló el más colosal fracaso de la inteligencia israelí desde 1973, sino que demostró también el desmoronamiento de la idea política sostenida por Netanyahu y muchos israelíes de que Israel puede manejar el conflicto con los palestinos, sin necesidad de resolver” sus diferencias históricas.

Kacowicz opina que “Netanyahu es directamente responsable de impedir una solución política al conflicto israelí-palestino”, señalando que ambos pueblos “son hermanos siameses destinados a vivir o morir juntos”.

El investigador de origen argentino -que emigró a Israel-, dice además: El párrafo anterior “no es un sueño descabellado, sino una hoja de ruta para la acción política, si el país que yo hice mi hogar desde 1979 quiere sobrevivir y prosperar como un Estado judío y democrático, alcanzando la paz y la normalidad con todos sus vecinos árabes, primero y, lo más importante, con los palestinos”.

Aunque Netanyahu ha calificado las acusaciones de que cometió genocidio en Gaza como “una de las mayores mentiras de la historia”, la reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026, la sudafricana Navi Pillay insistió en que el premier debe ser juzgado por la Corte Penal Internacional.

Pillay, precisamente, fue quien lideró la llamada Comisión Internacional independiente de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados que el 16 de septiembre de 2025 determinó que Israel comete dicho delito en Gaza al atacar “deliberadamente” a niños palestinos.

Por NP