BUENOS AIRES (ANP).- La derrota de River, 2 a 1 ante el Palmeiras volvió a mostrar que el técnico millonario, Marcelo Gallardo, sigue pensando en la “mística” del 2018, y que su equipo juega contra rivales locales.
Hay que dejar algo en claro, Gallardo no se pone “el caset” a la hora de responder preguntas y reconoció que el equipo brasileño fue mejor que ellos.
Pero también mostró una cuota de “sincerisidio” cuando afirmó que “Teníamos una clara idea de jugar el partido como lo probamos en el último juego ante Estudiantes que nos sentimos bien y había confianza. Hoy con un equipo con una jerarquía diferente, nos costó hacer pie de entrada. Perdimos el control de ese inicio de partido, con un gol de pelota parada a los cinco minutos y eso impacta fuerte”.
Es que Palmeiras no es Estudiantes de la Plata, donde Enzo Pérez y Nacho Fernández, ambos con más de 35 años, pueden superar a rivales de menor edad ,y lo más importante, de menor jerarquía. Gallardo pensó que sí lo era, y más allá del gol tempranero, River nunca tuvo el control del medio campo a lo largo de todo el primer tiempo.
Desde su llegada a River, Gallardo “repatrió” a varios jugadores de su época de gloria. Ahí están Nacho Fernández y Enzo Pérez, pero también Gonzalo “el Pity” Martínez, que se lesiona cada dos entrenamientos, o Sebastián Driussi, que nunca termina de “despegar”, y también, por que no, Germán Pezzella, otro de 34 años, que llegó lesionado y no logra recuperarse.
La “Gloria del 2018″ encontró a esos jugadores, que tenían 28 años, ahora con 34/35 años y muy maltrechos físicamente, y a con Enzo Pérez con casi 40 años, a quien no se le puede pedir más milagros que los que hizo y los que hace.
Pero también hay una mirada del técnico que complica las cosas. Hoy el fútbol brasileño es muy superior al argentino, y queda demostrado en cada Copa Libertadores.
