Buenos Aires (ANP) – El riesgo país argentino experimentó un nuevo repunte hasta ubicarse por encima de los 900 puntos básicos, un nivel que no se registraba desde la asunción de la actual administración y que refleja una creciente cautela en los mercados de renta fija en dólares de la Argentina.

Para los analistas financieros, el importante salto que registró el indicador -reflejo de que los inversores están vendiendo los bonos de Argentina en los mercados globales- está anticipando la batalla electoral del 2027. El mercado no tiene en claro que luego de las elecciones del año próximo surja una opción que respete a rajatablas los contratos.

En una sociedad de bolsa este jueves se analizaba lo siguiente: el indicador ha tocado los 800 puntosl en cuatro oportunidades a lo largo de la gestión, aunque bajo contextos macroeconómicos sustancialmente diferentes. Si bien en noviembre de 2024 la cifra de 800 puntos representaba una marcada tendencia a la baja desde los 1.500 puntos iniciales, el actual repunte se origina tras haber rozado un piso mínimo de 400 puntos en julio, impulsado por una mejora en la calificación crediticia que posteriormente se vio interrumpida por factores externos e internos.

El análisis del mercado es que, a pesar de registrar fundamentos sólidos en el plano fiscal —con un superávit que continúa siendo positivo aunque en niveles comparables más moderados— y de consolidar reservas brutas robustas en torno a los USD 50.000 millones, los inversores ya operan bajo un «modo electoral» que prioriza la incertidumbre política. Las dudas en torno al calendario electoral, la definición de candidaturas y las reglas de juego institucionales pesan considerablemente más en las cotizaciones que las noticias positivas en materia de recaudación o desaceleración inflacionaria.

En el plano financiero, las analistas advierten sobre un punto crítico de presión: la ventanilla de financiamiento local en dólares continúa completamente cerrada para el Estado, habiéndose limitado las licitaciones del Tesoro exclusivamente a instrumentos en pesos. Esta limitación interfiere con el planeamiento financiero hacia el año 2027, obligando a monitorear de cerca el comportamiento de las reservas internacionales ante la necesidad de cubrir los próximos compromisos de deuda en moneda extranjera.

 

Por NP