BUENOS AIRES (ANP).– Desde que el actual gobierno comenzó con sus primeros aciertos y golpes de efecto, ni el presidente ni sus acólitos dejaron de repetir que por fin Argentina iniciaba una nueva etapa gracias al que se perfilaba como el mejor gobierno de su historia, un gobierno que por cierto iba a todo o nada. Al principio, el entusiasmo de los inversores y la admiración que despertó en el exterior parecían confirmarlo, pero a dos años de asumir Javier Milei, varios expertos coinciden en que la gestión libertaria entró en un terreno incierto.

La encuesta del Banco Central publicada ayer es una de las evidencias ya que arrojó un claro deterioro de las expectativas inflacionarias y de crecimiento. Los reiterados fracasos en el Congreso, la caída de la imagen presidencial por el veto a proyectos sensibles, el cierre de comercios y las dudas sobre lo que pasará en las urnas este domingo —sin mencionar el escándalo de sobornos en la ANDIS— pintan un cuadro muy distinto al que hoy se aferran los tuiteros del jefe de Estado.

El analista político Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, enfatizó hoy que el gobierno «tiene que frenar la tendencia de deterioro en la que entró y reconstruir su organización política», según dijo durante una entrevista por Radio Rivadavia.

En este sentido, el consultor aclaró que la tormenta con la que lidia hoy el Ejecutivo fue autogenerada ya que pasó en pocos meses de tener una economía bien encaminada, con todas las chances de lograr un gran triunfo electoral en las legislativas, ayudado por una interna feroz en la que se debatía el peronismo, a vivir una situación de mucha incertidumbre en la que perdió totalmente el control de la agenda y del Congreso.

Por un lado, Catterberg atribuyó este deterioro a un error económico «vinculado al defectuoso desarme de las Lefi, que puso en las tapas de los diarios la idea de la incapacidad del gobierno para reencauzar la situación, lo que llevó a un cambio de expectativas y a una ralentización de la actividad».

Pero por otro lado, señaló un error político por no haber logrado convertir en acuerdos electorales todos los pactos políticos que desarrolló el gobierno durante un año con los gobernadores.

«Hubo prevalencia de un sector del gobierno que impuso la idea de ir por una expansión territorial de LLA, de competir en todas las provincias, es decir, de pasar de ser colaboradores de gobernadores a competidores, lo que alteró la dinámica electoral y llevó a la pérdida total del control del Congreso», explicó.

Al nerviosismo del mercado frente al nuevo escenario se sumó la respuesta negativa de la opinión pública frente a temas sensibles como el veto al aumento para los jubilados.

«Hubo una sobreestimación de las fuerzas tanto políticas como económicas», consideró el consultor, quien recordó que si bien el primer año de gestión fue muy bueno porque cayó fuertemente el riesgo del país de entrar en una crisis, se perdió de vista que de todos modos la situación seguía siendo frágil, sobre todo en un país con una historia que cada tanto revive esa fragilidad en la mente de los argentinos.

De ahora en adelante, el gobierno debería buscar el mejor resultado electoral posible en octubre, más allá de lo que pase este domingo. «Si eso implica construir acuerdos y resignar algún que otro diputado, o postergar la idea de avanzar en más territorios, el gobierno debería hacerlo, porque no está tan fuerte como para ir por todo», aclaró.

También aconsejó «frenar esta tendencia de crisis, de deterioro, de peleas internas y de desorientación en la forma de responder acusaciones, no contribuye que se sigan peleando, en el gobierno ahora deben concentrarse en tener el mejor resultado electoral posible porque tiene oportunidad si cambia la dinámica, incluso si es derrotado por algunos puntos este domingo».

Sin embargo, Catterberg se preguntó si el presidente tiene la voluntad política de encarar un reformateo de su espacio. «Muchos dicen que después de las elecciones se necesita reevaluar el programa económico, bueno, la organización política también tiene que ser revaluada porque ya hubo un desgaste interno y el gobierno no va a poder encarar una segunda etapa si no reconstruye los vínculos con los gobernadores y la oposición», subrayó.

En este punto, recordó para finalizar que aún cuando obtenga un triunfo en octubre, el gobierno seguirá teniendo una clara minoría en el Congreso. Un dato para nada menor.

Por NP