Buenos Aires- (ANP) – El resonante triunfo de los libertarios en las elecciones legislativas muestra que el voto es muy volátil. Un escenario político puede cambiar completamente en apenas dos meses y el público, además, no se fideliza fácilmente. En ese terreno los libertarios parecen manejarse con mucha destreza.
Todo lo contrario de lo que muestra la oposición. Tal vez las expresiones de algunos de los referentes del kirchnerismo tras la derrota desnudan la incapacidad de sintonizar con el público. El gobernador Axel Kicillof consideró que «Milei no tiene que festejar». Habría que preguntarle al gobernador cuándo podría festejar el oficialismo. Extraña manera de evaluar el escenario. «De cada 10 argentinos 4 no lo votaron» , dice Kicillof quien se olvida que el peronismo muchas veces ha estado en el gobierno en condiciones parecidas, pero con la impronta desde el poder de aquel que reúne todo.
Graciana Peñafort, la abogada referente del feminismo kirchnerista a través de su cuenta X plantea la necesidad de «mirar errores». Peñafort mas que nada cree que se trata de una cuestión de estrategia de construcción política y de mala elección de candidatos. Pero tal vez, lo que tendría que analizar es si es posible generar en Argentina que entra en el segundo cuarto del siglo XXI un proyecto político como el kirchnerista, que todavía se siente heredero de las mejores tradiciones de la izquierda de los años 70′ con marcado tono «antiimperialista».
La abogada tal vez no se de cuenta que no hay lugar para ello. Que nada impide a los intelectuales de esa «izquierda nacional» que retornen la los claustros a debatir sobre «liberación nacional», pero que eso hoy no tiene capacidad de generar nada en el público. Se trata de valores que solo son caros a una militancia de más de 50 años. El debate público va por otro lado, o mejor dicho, el público no debate,,,tan solo sabe lo que no quiere.
Juan Grabois, dirigente «popular», abogado de la Universidad Católica con residencia legal en Vicente López, es el caso del joven de clase media católico descontento con la injusticia del mundo, que cree que se puede reparar los males de la humanidad desde la política. Ese no es terreno de la política, sino mas bien de la religión y el arte. Concluyó que el gobierno de Javier Milei es «de ocupación» a pesar de haber ganado en todo el país por un 40% de los votos. Si quiere «convertir» al votante al cristianismo político practicante, será mejor que se dedique a misionar en los barrios pobres del Gran Buenos Aires.
¿No hay espacio para la izquierda?
Decía Raúl Alfonsín, cuando la UCR empezó a perder elecciones frente al peronismo menemista, que «si la sociedad se vuelca a la derecha le radicalismo tendrá que acostumbrarse a perder elecciones«. Parece que los radicales tomaron al ex presidente al pie de la letra. Sobre todos los de la Ciudad de Buenos Aires y los de la provincia de Buenos Aires. En medios de internas absurdas, la presencia territorial del partido ha desaparecido en los dos distritos clave para ganar elecciones. El debate interno entre radicales es estúpido. Algunos quieren seguir la impronta social demócrata de los 80′. Otros se vuelcan al consevadurismo. Algunos tratan de mantenerse al margen. Los radicales tendrían que ir a mirar los orígenes del partido, mas que recordar los gloriosos años 80′.
Siempre que haya un proyecto de derecha, tan conservadora e insensible como la actual, va a aparecer alguien que se oponga, el punto será desde dónde se va a empezar a cuestionar a los conservadores en el gobierno. Tan solo llegará el momento en el que alguien entienda su momento y lo transforme en acción política.
