BUENOS AIRES (ANP).- El contundente triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas del domingo desató una ola de comentarios de enojo en las redes sociales contra los votantes de La Libertad Avanza, pero también dio lugar a que algunos referentes de la oposición destacaran la necesidad de realizar una profunda autocrítica para determinar cómo fue que el peronismo y sufrió una de sus más duras derrotas en las urnas.
Una de las más acérrimas militantes K, la diputada Juliana di Tullio, estuvo entre quienes hicieron una lectura objetiva del resultado de la votación de ayer. Con un mensaje breve pero contundente, señaló: «El pueblo volvió a hablar. A escuchar».
En tanto, el economista Javier Timerman recalcó que la euforia de hoy de los mercados se debe a que perdió el Kirchnerismo, y sostuvo que «mientras los peronistas se presenten sin renovarse, el mercado hoy festeja que no hay oposición viable a este modelo; no se puede hacer política en 2025 con ideas de 1960″, advirtió.
Por su parte, el intendente de Ezeiza, Gastón Granados, apuntó a la interna del peronismo como la causa del mal desempeño electoral del partido. «Los dirigentes nacionales tienen que entender que los intendentes somos los que tenemos los votos», enfatizó.
Pero no solo fueron políticos los que tomaron nota de lo ocurrido, también hubo usuarios de las redes sociales y comunicadores que señalaron la necesidad de reinventarse. Gabriel Levinas, fundador de El Porteño y periodista de TN y Radio Mitre, reconoció haber subestimado el «enorme desprecio» de la sociedad por la clase política. «El resultado es claro y contundente. El triunfo de Milei es evidencia de la necesidad de cambiar. Espero que sepamos también qué es lo que debe preservarse y cuidar durante el cambio», comentó.
En sintonía, el sociólogo Pablo Semán dijo al programa de streaming Gelatina que durante la campaña «las ideas que expresó el peronismo eran limitadas, eran ‘parar a Milei’. No cambiaron las figuras, ni las ideas», subrayó.
En cambio, la mayoría de los referentes de espacios opositores —como el diputado de izquierda Gabriel Solano o el polémico Juan Grabois— insistieron en la teoría de que mucha gente se asustó con la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirar el apoyo financiero a Argentina, por lo que decidió dar su voto al oficialismo ante el temor de una corrida cambiaria que debilitara aún más a la economía.
Otros, como el tuitero Sergio Chouza y decenas de usuarios antimileistas prefirieron atribuir el triunfo de LLA a la falta de empatía con los sectores más vulnerables de quienes votaron por la propuesta de Javier Milei, o directamente a la baja capacidad intelectual de esos ciudadanos. La explicación más insólita fue quizás la de Mario Secco, intendente de Ensenada, quien opinó que el resultado tuvo que ver con la boleta única, que resultó confusa para muchos votantes que terminaron marcando una opción que en realidad no pretendían elegir.
Los próximos dos años serán decisivos para todos, para el gobierno, el peronismo, los fundamentalistas K y para los nuevos espacios que intentan surgir como alternativa. El tiempo del ordenamiento macro ya pasó: si Milei realmente aspira a una reelección en 2027 tendrá que mostrar logros en la microeconomía.
Para el peronismo y kirchnerismo, parece haber llegado el momento de despegarse de dirigentes que fueron convocantes hace años pero que ahora son rechazados por la población, y también de renovar sus propuesta de gobierno. Incluso, de dejar atrás esas dos marcas con tanta historia a cuestas para renacer como una nueva alternativa que combine la conciencia social con el crecimiento económico sostenible.
Y otro dato a tener muy presente es el alto ausentismo que se vio en la última votación. El abogado y docente Pablo Serdán resaltó en X que «el ausentismo superó a LLA, la fuerza más votada. Hay una parte del país que ya no se siente representada por el sistema democrático, y eso permite que minorías radicalizadas se impongan con pocos votos. Milei “arrasó” con apenas el 26% del padrón», comentó.
