BUENOS AIRES (ANP) La reciente suba del precio de la nafta no sorprendió a nadie, al punto que los días previos de la elección del 22 de octubre las estaciones de servicio de todo el país desbordaban de clientes ansiosos de cargar los últimos litros antes del esperado aumento.

Pero esa suba, por más esperada que fuera, aún es escasa en relación con el retraso relativo de un producto que hace meses se viene ajustando por debajo de la inflación y que, además, se contienen artificialmente de la mano de tres factores combinados: la décima postergación trimestral consecutiva del cargo del impuesto al Dióxido de Carbono y a los Combustibles Líquidos (a contramano de todos los postulados internacionales por la mitigación del cambio climático y las emisiones de Gases de Efecto Invernadero), la utilización de una cotización alternativa a través del denominado «barril criollo» y, por último, un dólar oficial artificialmente contenido.

La continuidad de los cuatro factores es cada vez más difícil de sostener, mucho menos a las puertas de un nuevo gobierno que aprovechará su primer año par para hacer todos los ajustes que se le complicarán en un año impar electoral. El titular de la consultora Economía & Ética, Diego Giacomini, analizó los escenarios posibles de los nuevos precios de la nafta para 2024.

Al respecto, comenzó indicando que «manteniendo el tipo de cambio oficial actual en US$ 350, pero dejando de pisar el impuesto, el litro
de nafta súper aumentaría 21,5%, pasando de $350 a $425», señaló.

«Ahora bien, la devaluación del tipo de cambio oficial impactará muy fuerte sobre el precio del litro de nafta súper. Y a esto hay que sumarle
el efecto adicional de pasar del teórico barril criollo al teórico barril internacional», advirtió, por lo que «sumando estos tres efectos, una suba del dólar oficial a $800; $900; $1.100 y $1.250 implicaría un incremento del litro de nafta de 138,6%; 167,1%; 195,7% y 224,3%, respectivamente».

Pero esas proyecciones no serían completas si no se les añade la inflación prevista: «si se tiene en cuenta toda la emisión monetaria que hizo este gobierno y que todavía no hizo efecto, si se le suma la actual emisión y también la que seguirá emitiendo hasta fin de año y, además, se asume que el próximo gobierno sí o sí también deberá seguir emitiendo, la convalidación monetaria será enorme», acotó Giacomini.

«Ergo, la traslación del aumento del precio de los combustibles hacia el nivel general de precios sería muy importante y consecuentemente, la inflación se aceleraría muy fuerte», manifestó, para agregar que «este incremento de la inflación estimulará la recaudación impositiva y el impuesto inflacionario», por lo que cabe esperar que «el sector privado enfrentará más presión impositiva».

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Por NP