BUENOS AIRES (ANP) El perfil de los subsidios que el Estado nacional otorga a sectores económicos, empresas públicas y los pocos fondos fiduciarios que sobrevivieron hasta la primera mitad de 2025 viene experimentado un cambio al compás de una reducción que no se dan con la misma intensidad en todos los rubros.
Los recortes en estos veinte meses de la Presidencia de Javier Milei se concentraron más en los destinados al sector energético (electricidad y gas) que en los transferidos al Transporte (colectivos y trenes, ante la eliminación de los girados a la rama aerocomercial), algo que la población pudo ver reflejado en los aumentos en las tarifas que, como consecuencia de esa quita desigual de subsidios, fueron más elevados en los servicios de las distribuidoras que en los pasajes de ómnibus.
Esa realidad alteró la distribución que los subsidios tuvieron en las últimas dos décadas que, a grandes rasgos, se compusieron de unos dos tercios para la Energía y un poco menos del tercio restante para Transporte, quedando un resto marginal para otros sectores de la economía.
Por ejemplo, los $8,4 billones de subsidios de 2024 tuvieron al 68,79% como destino a la Energía, el 23,79% para el Transporte y el 7,42% para el resto (básicamente Aysa y Correo Argentino).
Pero los datos del primer semestre de 2025 aportados por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) dejan en evidencia un giro radical en ese reparto, como una lógica derivación de mayores recortes en Energía, cuya participación bajó al 53,86%, frente al 40,49% de Transporte y el 5,65% del resto.
Mes a mes se fue reduciendo la distancia entre los dos principales rubros a los que se destinan los subsidios y en junio llegó el punto de quiebre: los recursos transferidos a Transporte superaron a los destinados a Energía, respectivamente con $246.261 millones y $238.533 millones.
El futuro de la distribución de los subsidios dependerá de una serie de factores, entre los que la decisión oficial de eliminarlos por completo figura en el primer lugar. Lo que queda por dilucidar es cómo se aplicará ese recorte de ahora y más y, además, qué margen de reducción le queda a cada sector.
Este último aspecto será clave de ahora en más, ya que el grueso de los subsidios a recortar ya dejó de estar en el gas y la energía eléctrica, que ya completaron la mayor parte del «trabajo sucio». La paradoja es que al no haberse priorizado al Transporte en el primer tramo del gobierno de Milei, ese será el sector que en los próximos dos años concentrará la atención de los recortes.
