BUENOS AIRES (ANP).- “ Con este nivel de cambio, cobrarle retenciones al campo, es confiscatorio”, las palabras no vinieron de la “oligarquía vacuna y terrateniente”, sino de la economista Marina dal Poggetto.
Las declaraciones de la titular de EcoGo se escucharon minutos antes de que el presidente, Javier Milei, anunciara que rebajaría los derechos a las exportaciones a los niveles de junio, lo cual fue recibido con medido entusiasmo por los ruralistas.
Es que el retroceso de Milei y su equipo económico no solo se produce por las 28 millones de toneladas que han quedado sin exportar desde el primero de julio, cuando las retenciones volvieron a subir a su nivel original, sino también porque con estos niveles de precios internacionales, y los impuestos, nadie iba a arriesgarse a sembrar el año próximo, más allá de la zona núcleo, no más allá de 500 kilómetros de los puertos.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en campos alquilados de la zona agrícola núcleo la soja de primera siembra [octubre] dejaría para la campaña 2025/2026 una pérdida de hasta US$ 31 por hectárea. En tanto, si bien con un número positivo, el maíz arrojaría un estrecho margen neto [ya descontados los impuestos] de US$ 68.
“Los precios proyectados a cosecha —US$284,5 por tonelada para la soja y US$173 para el maíz— no alcanzan para cubrir los costos, sobre todo tras la suba de retenciones el 1° de julio: la soja, tras la rebaja temporal de las alícuotas, pasó del 26% al 33% y el maíz del 9,5% al 12%”, destacó el informe.
No hubo principios, solo pragmatismo y un escenario de fondo que es la falta de ingresos de dólares “genuinos” que no vengan solo de préstamos.
