BUENOS AIRES (ANP).- El acuerdo comercial recíproco y de inversión entre Estados Unidos y Argentina, anunciado anoche con bombos y platillos, desató una ola de felicitaciones de cámaras empresariales, funcionarios del gobierno, especialistas y tuiteros, quienes salieron en tropel a destacar el convenio como un logro histórico para el país. Pero no todos son tan optimistas sino que prefieren esperar a ver la letra chica antes de cantar loas.

Por ejemplo, la consultora Empiria publicó hoy un informe para sus clientes en el que señala que el acuerdo con EE.UU. plantea más oportunidades que riesgos, mientras que el analista Darío Epstein subrayó que se trata de «un primer paso que permitirá mayor comercio entre los dos países y traerá inversiones de aquellos que nos vean como una puerta de entrada a EEUU».

En sintonía, el director de Fundación Libertad & Progreso, Agustín Etchebarne, recordó que en la posguerra, «Japón, Alemania e Italia hicieron un acuerdo estratégico con EEUU y la consecuencia fue que muy rápidamente se convirtieron en la segunda, tercera y quinta potencia mundial».

Sin embargo, no todos son tan entusiastas y muestran bastantes reparos. Por ejemplo, el economista Jorge Carrera analizó el tema en su cuenta de X, donde planteó que ahora el interrogante es la actitud que adoptarán los negociadores de la Unión Europea. «Si Argentina aceptó estas condiciones con EE.UU., ¿cómo se defenderán las demandas del Mercosur frente a la UE?«, se preguntó.

Por otra parte, opinó que utilizar la palabra «acuerdo» en este caso es «un abuso del lenguaje», ya que no se ven indicios de un intercambio de concesiones o reciprocidad.

«Lo que se firmó fue una imposición unilateral: un convenio mediante el cual Argentina acepta las exigencias tradicionales y nuevas de EE.UU. para facilitar las importaciones desde ese país y mejorar su posición competitiva frente a otros proveedores como Asia y Europa. Argentina no tuvo margen para decir demasiado. Compararlo con el Acuerdo Mercosur-UE u otros similares es directamente equivocado», resumió.

Asimismo, advirtió que aunque Javier Milei esté «bajo el tutelaje político de Trump», eso no quiere decir que Argentina obtendrá privilegios comerciales del país del norte. «Al contrario: el mensaje hacia el resto es claro: incluso con sus aliados, Washington es extremadamente duro en el plano comercial».

Por este motivo, el economista recomendó esperar a «que baje la espuma y conozcamos la letra chica; podrían aparecer cláusulas aún más gravosas», comentó, si bien mostró poca esperanza de que los detalles arrojen más concesiones. «Sería extraño porque en los acuerdos siempre se anuncia todo los beneficios positivos al presentarlo y en la letra chica van los costos», reflexionó.

También la senadora nacional por Salta de Unión por la Patria, Nora del Valle Giménez, alertó que el acuerdo comercial solo abre el mercado argentino a bienes estadounidenses en áreas que van desde la farmacéutica hasta la automotriz.

«Este nuevo ‘pacto Roca Runciman’ no solo no fue consultado con ningún sector afectado sino que terminará de fundir a las PyMEs y a la industria nacional en su conjunto. No quedan dudas que este fue el arreglo a cambio del salvataje que recibió Milei en plena campaña electoral», apuntó.

Del mismo modo, el excanciller Jorge Taiana dijo que el acuerdo es «un disparate» ya que implica que «vamos a traer ganado en pie de los EEUU, no encuentro ventaja para la Argentina«, recalcó en diálogo con radio El Destape.

Otro de los expertos que discrepó con la algarabía de los oficialistas fue el economista de FLACSO Hernán Letcher, quien aclaró que si bien se presentó como un acuerdo de concesiones recíprocas, «en la realidad es sólo Argentina la que asume los compromisos. No aparece ningún beneficio para nuestro país, y se detallan concesiones hacia los Estados Unidos en cada uno de los puntos. Así, resulta imposible asignarle al acuerdo un carácter bilateral», enfatizó.

 

Por NP