Buenos Aires, (ANP) – A pesar de las innumerables expresiones de apoyo a la política global de Estados Unidos por parte del presidente Javier Milei, la realidad es que los empresarios de ese país no van a salir corriendo a «enterrar» dólares en Argentina ahora. Y es que entre ellos persiste el temor a una reversión de las actuales políticas pro mercado.
Así lo indican algunas fuentes del mercado, relacionadas con las negociaciones que derivaron en el actual acuerdo de reducción recíproca de aranceles entre ambos países. Muchas de ellas van a aprovechar las ventajas que ofrece el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). Eso consta en el texto del acuerdo.
Las visitas de empresarios norteamericanos -y de otros países- a Buenos Aires se han multiplicado en los últimos dos años. Existe expectativa de que esta vez el país pueda encaminarse y que más allá de una coyuntura política determinada, se mantengan las reformas. Algunos creen que una vez puesto en marcha el acuerdo, si hay un cambio de signo político, al ver las ventajas de poder vender a EEUU con preferencias, no se van a atrever a ir para atrás.
Pero eso es una especulación: la realidad es que en otros países donde se han vivido situaciones similares, las inversiones e terminaron de descargar con intensidad luego de que una fuerza opositora ganara las elecciones y mantuviera el respeto por los compromisos asumidos. Un ejemplo fue Lula en Brasil, y la izquierda chilena.
La historia no ayuda
En Argentina ha ocurrido otra cosa en el pasado: la derecha argentina no se animó a hacer correcciones necesarias en los años 90 para salir de la convertibilidad, lo que provocó una depresión económica y crisis social, que llevó a la aplicación de políticas económicas radicalmente opuestas con ruptura de contratos. El antecedente no es bueno.
Y sobre todo, porque el propio gobierno libertario se equivoca al armar su propia oposición. Su mirada tiene que ver con las elecciones presidenciales siguientes, pero no proyecta mas allá. Entonces, resulta mas fácil «levantar» como oposición al kirchnerismo y sus variantes, antes que dejar espacio para que haya una oposición de derecha moderada.
Dividir entre buenos y malos solo para ganar elecciones
Los libertarios insisten en dividir al mundo entre «buenos y malos» y tienden a asociar su propia gestión como una misión de refundación moral de la sociedad, donde no queda espacio para otra miradas del mundo. Lo expuso el presidente Javier Milei en Davos, donde señaló que no es posible que haya políticas públicas eficientes que moralmente sean injustas. Dicho de otro modo, no hay posibilidad de que un Gobierno sea injusto con algún sector de la sociedad si hace lo que indican las leyes de mercado.
Toda esa cosmovisión lo lleva a confrontar también con sectores de la política que están dispuestos a respetar compromisos del país, aunque internamente podría aplicar políticas económicas a favor del consumo, mediante incremento del gasto, lo que dicen «políticas socialistas».
La hipótesis de analistas y empresas es que si las elecciones del 2027 muestran a Milei ganador, pueden destrabarse inversiones. Pero la gran avalancha podría resultar es que luego de dos períodos presidenciales el país tenga capacidad de cambiar de signo político sin romper lo construido hasta ese momento.
