BUENOS AIRES (ANP).- Asombra pensar en la posibilidad de que la OTAN vaya a una guerra contra Estados Unidos por Groenlandia, a raíz de que el presidente Donald Trump quiere adueñarse de ese territorio ártico.
Sin embargo, desde que inició su segundo mandato, el 20 de enero de 2025, el magnate neoyorquino insiste en que la isla más grande del mundo es vital para la seguridad nacional de la Casa Blanca, con el fin de responder a un eventual ataque chino o ruso.
Groenlandia, por su parte, solicitó el martes a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que garantice su defensa ante las amenazas de Washington.
No es nueva la terquedad del líder republicano. Todo el mundo sabe que cualquier cosa puede pasar cuando a Trump, de 79 años, se le mete algo en la cabeza, para robustecer sus deseos personales o el poder de la Casa Blanca.
Esta semana, dos de los países europeos más fuertes en materia militar, Alemania y Francia, anunciaron que enviarán tropas a Nuuk, capital de Groenlandia, para realizar maniobras y reforzar la seguridad de la región.
A ellos se sumarán también efectivos de Noruega, Suecia, Finlandia y el Reino Unido, entre otros.
Polonia, no obstante, no va a participar de estos ejercicios castrenses, pero su primer ministro, Donald Tusk, advirtió en una conferencia de prensa: “Un intento de anexión de un territorio de un miembro de la OTAN por otro socio de la Alianza Atlántica sería el fin del mundo tal como nosotros lo conocemos”.
Trump ya demostró su intención de cumplir con la Doctrina Monroe (América para los americanos), tras la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero, quienes son juzgados en Nueva York por delitos de tráfico de drogas y otros cargos penales.
En una imagen manipulada de la enciclopedia digital Wikipedia, el líder republicano se autoproclamó “presidente interino de Venezuela”. ¿Fue una broma? ¿Hasta dónde llega la soberbia de este jefe de Estado?.
Durante una reunión del Consejo de ministros, el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que una operación militar para apoderarse de Groenlandia, un aliado de la OTAN, tendría “consecuencias en cadena inéditas” en la región.
Macron formuló declaraciones antes de que el miércoles se reunieran el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con los cancilleres de Dinamarca y Groenlandia, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt, respectivamente.
Aun así, Trump continúa repitiendo que Groenlandia, una región autónoma controlada por Dinamarca, donde viven 55.700 personas, es vital para la seguridad nacional de la Casa Blanca.
Rusia, por otra parte, apoya la independencia de Nuuk, aunque expresó su preocupación por el envío de tropas adicionales de la OTAN a la isla del Ártico.
Moscú considera que en lugar de llevar a cabo una labor constructiva para limar sus diferencias con Trump, “ la OTAN ha optado por acelerar la militarización del norte y reforzar su presencia militar, con el pretexto imaginario de una amenaza creciente por parte de Moscú y Beijing», según un comunicado difundido por la embajada rusa en Bruselas.
Algunos expertos consideran que Nuuk resulta atractiva para Estados Unidos, ya que gracias al derretimiento del hielo por el cambio climático se pueden crear nuevas rutas comerciales hacia Asia.
Groenlandia está cubierta en un 80% por nieve, por lo tanto la extracción de minerales puede resultar entre cinco y diez veces más cara que en otro sitio del planeta, según informes de la cadena CNN.
Todas estas adversidades climáticas, sin embargo, no les importaron en absoluto a los vikingos liderados por Erik el Rojo, cuando conquistaron ese territorio en el año 986 D.C y le pusieron de nombre “Tierra Verde” (Groenlandia).
Aunque el flamante embajador norteamericano en Nuuk, Jeff Landry, gobernador de Luisiana, dice que Washington no pretende conquistar Groenlandia, el líder de MACA (Hacer grande de nuevo a Estados Unidos) asegura que “solo se conformará con el control de la isla” ártica.
Su intención es acceder también a minerales y tierras raras con las que se fabrican aviones de combate, vehículos eléctricos y escáneres de resonancia magnética.
No es la primera vez que el magnate desafía la soberanía de un Estado. Según expertos de las Naciones Unidas, Estados Unidos ha violado el derecho internacional en Venezuela, no solo capturando al dictador venezolano, sino también con sus ataques contra lanchas y embarcaciones de supuestos traficantes en el mar Caribe.
Poco a poco, Trump ha conmovido al mundo con sus decisiones políticas: ha bombardeado las centrales nucleares de Irán (22 de junio de 2025), ha derrocado a Maduro y llevó ataques contra Siria para combatir al Estado Islámico (11 de enero), entre otras acciones militares.
Tanto en el plano doméstico como internacional su imagen genera críticas odiosas, aunque también apoyos incondicionales.
