BUENOS AIRES (ANP) -. A Donald Trump no le gusta que nadie lo saque del primer plano internacional, y mucho menos si se trata del monarca de un país que es su principal aliado desde la Segunda Guerra Mundial.
Esto sucedió esta semana, durante la visita de tres días que realizó el rey Carlos III a Estados Unidos, cuando el soberano británico pidió un apoyo firme para Ucrania, al pronunciar un discurso el martes ante el Congreso norteamericano.
La conflagración entre Kiev y el Kremlin, iniciada tras la invasión rusa el 24 de febrero de 2022, ha sido de algún modo eclipsada por la guerra de Irán. Londres, a todo esto, es uno de los mayores amigos de los ucranianos.
Según algunos analistas, las diferencias entre británicos y rusos han alcanzado un nivel nunca visto desde los tiempos de la Guerra Fría en el siglo pasado, a raíz de la muerte de varios espías rusos en circunstancias sospechosas.
El 15 de abril, el Reino Unido anunció el envío de 120.000 drones para Ucrania. La ayuda se inscribe dentro de un paquete calculado en 3.000 millones de libras (casi 4.100 millones de dólares estadounidenses) para este año, según un informe de la agencia española EFE.
Carlos III, de 77 años, también defendió el papel de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y pidió a la Casa Blanca y a los países occidentales una “unidad sostenida” para defender a Kiev del Kremlin.
La alianza entre Europa y Estados Unidos es hoy “más importante que nunca”, dijo el monarca, quien dedicó parte de su vida a luchar contra el cambio climático, entre otras frases que fueron citadas por la prensa internacional.
El pedido del rey ocurrió en un momento de tensión entre el Reino Unido y Estados Unidos, a raíz de negativa de Londres de implicarse en la guerra que la Casa Blanca e Israel mantienen contra Irán, para provocar un cambio de régimen en el país persa, o su eventual desnuclearización.
Las negociaciones de paz para poner fin a este conflicto, iniciado el 28 de febrero, se llevan a cabo a paso lento en Islamabad, la capital de Pakistán.
Para Trump, ha llegado el momento de definir con claridad su estrategia en ambos escenarios, después de que Washington manifestara un decisivo apoyo económico y militar hacia el gobierno del presidente Volodimir Zelenski.
No obstante, el jefe de Estado norteamericano ha presionado a Kiev para que apoye un borrador de 28 puntos que impide el ingreso de ese ex satélite soviético a la OTAN.
De todas maneras existe una situación compleja entre la guerra de Ucrania y la guerra de Irán, ya que Teherán proporciona a Moscú los llamados “drones kamikazes”, que son considerados claves por los expertos para atacar territorio ucraniano.
En junio, tras una guerra de 12 días que mantuvieron Washington y Teherán, el presidente ruso, Vladimir Putin, le propuso a Trump ser mediador en el conflicto con los persas, a lo que el líder norteamericano le respondió: “Hazme un favor, ocúpate primero de tu guerra”.
Con todo, el miércoles ambos líderes sostuvieron una conversación telefónica, la primera desde principios de marzo, en la que analizaron la posibilidad de lograr una tregua en la guerra de Ucrania para el 9 de mayo, fecha en la que se celebra en Moscú el Día de la Victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Asimismo, Putin advirtió al mandatario republicano sobre las consecuencias que tendría una nueva incursión militar en Medio Oriente, según el asesor diplomático Yuri Ushakov, citado por Radio Francia Internacional (rFI).
“El presidente ruso ha destacado las consecuencias inevitables y extremadamente graves, no solo para Irán y sus vecinos, sino también para toda la comunidad internacional, en caso de que Estados Unidos e Israel volvieran a recurrir a la fuerza. Por supuesto, la opción de una operación terrestre en territorio iraní parece totalmente inaceptable y peligrosa”, dijo Ushakov.
El magnate, por otra parte, analiza poner fin a una guerra que en el plano doméstico está complicando las posibilidades de que el partido Republicano triunfe en las elecciones de medio término de noviembre.
Tras sufrir un intento de atentado en la cena anual de los corresponsales de la Casa Blanca, el pasado 25 de abril, el mandatario norteamericano ha reaparecido públicamente para seguir con su rutina diaria.
No obstante, durante la visita del rey Carlos III a la Casa Blanca, hubo otra escena desafortunada: Trump interrumpió sorpresivamente a la reina Camila, que estaba saludando a los miembros de su gabinete, y en su lugar siguió dándole la mano a los funcionarios.
Carlos lo miró estupefacto. Y cuando el presidente norteamericano volvió a la fila, le indicó que se ubicara delante de él. Así y todo, el líder republicano se dio cuenta de su error y dejó que el rey fuera primero.
The Mirror US, la versión en español del diario británico Daily Mirror, tituló: “Actitud ´vulgar´ de Trump hacia la reina Camila. Demuestra que su ego es más grande que un salón de baile”.
