Buenos Aires, (ANP) –  Poco antes de partir hacia Washington para la asamblea de primavera del FMI,  el ministro de Economía, Luis Caputo, tendrá que efectuar dos pagos al organismo que van a dejar un tanto golpeadas a las reservas del Banco Central.

Este lunes 9 de abril habrá que acreditar al organismo que dirige Kristalina Georgieva un total de $1.294 millones, mientras que luego, el 16 de abril, tendrá que pagar otros u$s 647 millones, con lo cual totaliza u$s1.941 millones. 

El gobierno ya cuenta con los dólares suficientes para hacer ambos pagos, con lo cual se espera que no haya ninguna demora.Tal vez, como suele ser costumbre en la relación con el Fondo,se pida autorización para abonar todo en el segundo vencimiento.

Todo eso no parecería ser conveniente para las intenciones del gobierno de Javier Milei, quien aspira a conseguir unos u$s15.000 millones de préstamos para poder acelerar la salida del cepo cambiario y unificar el mercado del dólar.

En Washington no están tan entusiasmados con el planteo del gobierno libertario para salir de la crisis. Las últimas visitas de Guita Gopinath, la vicedirectora del FMI (que responde al Tesoro de Estados Unidos), y del chileno Rodrígo Valdés, director del Hemisferio Occidental,  así lo han dejado en claro.

Los llamados de los directivos a que el gobierno argentino tenga en cuenta la situación social agravada por el terrible ajuste que se está llevando a cabo son una muestra de la desconfianza que todavía persiste en la entidad.

Para el FMI, la Argentina es un problema, más allá de quién sea el presidente de turno y si este se muestra con mayores simpatías hacia las políticas de mercado. Ya tienen experiencia de que detŕas del un gobierno “pro occidental” puede llegar uno nacionalista que desarma todo lo que hizo el anterior. 

Es decir, ellos ven un país que bambolea entre planteos de mercado, con alineamientos geopolíticos con Estados Unidos y Europa, y esquemas de proteccionismo y heterodoxia económica, con coqueteos a China y Rusia.

Pueden ver en Milei una figura que entusiasma por su decisión de resolver problemas que tiene la economía argentina desde hace unos 50 años, pero a su vez, no confían en su receta al ver una notoria indigencia parlamentaria de la Libertad Avanza. Es decir que no lo van a dejar caer, pero tampoco van a jugarse por los libertarios si el ajuste termina en una crisis social de dimensiones mayores.

Por otro lado, el FMI no apoya la idea de dolarizar la economía argentina. Una propuesta que ha ido quedando oculta cada vez más en el discurso de Milei. Su última explicación de por qué no la encaró parece poco creíble. En una entrevista reciente con la agencia Bloomberg, dijo que si lo hubieran hecho como él pensaba que se podía hacer la clase política lo hubiera metido preso.

Hay que recordar que cuando estaba en campaña instaló el tema con una propuesta considerada por la mayoría de los economistas como disparatada. Pretendía conseguir un préstamo de fondos globales entregando a cambio bonos y letras en posesión del Banco Central, que a ese momento, estimaba que tenían un valor de mercado de u$s35.000 millones. 

Lo que no se entendía de la propuesta es por qué le iban a prestar plata a la Argentina con un riesgo país en ese momento de más de 2.200 puntos, es decir, con una calificación menos que de bono basura. Un economista contó por esos días que si hubiera un fondo dispuesto a prestarle a Argentina en esas  condiciones, seguramente su CEO sería un hombre con un parche en el ojo, un garfio en lugar de la mano, y un papagayo en el hombro. 

Dicho sea de paso, los bonos del activo del BCRA son emitidos por el propio gobierno argentino, es decir, el Tesoro de un país que todavía sigue en quiebra porque ahora tiene un riesgo de 1.400. 

Por otro lado, hasta ahora el Banco Central ha venido sumando reservas a fuerza de mantenerse como comprado casi exclusivo en el mercado único y libre de cambios. La represión cambiaria se mantiene. Algunos economistas estiman que a pesar de haber sumado a las reservas unos u$s7.000 desde que comenzó este gobierno, las netas sigue unos u$s3.000 millones a u$s4.000 millones negativas. Eso quiere decir que los dólares que tiene el BCRA son prestados a devolver en un plazo inferior a un año.

En la última semana la entidad que conduce Santiago Bausili registró algunas compras fuertes de dólares, pero a su vez, ahora tiene que compartirlos con nuevos demandantes. En abril entrarán al mercado a comprar divisas empresas importadoras que van por la tercera cuota (de un total de cuatro de 25% cada una) y en mayo ya irán por la cuarta lo que en la práctica será constituirá en una normalización del flujo de pagos de importaciones. 

El BCRA cada vez va dejando su rol de comprador exclusivo en el mercado y eso se va notando en que cada vez tiene menos margen para seguir acumulando reservas,,y eso lo ven en Washington.

por Carlos Lamiral

 

Por NP