BUENOS AIRES (ANP) El compromiso ambiental del sector de la construcción da un paso histórico en Argentina. Por primera vez, una empresa proveedora de productos químicos para la construcción decide compensar de manera directa sus emisiones de carbono mediante una inversión en un proyecto de conservación certificado en territorio nacional.
Se trata de Mapei, compañía de origen italiano con presencia global, que adquirió 300.000 créditos de carbono en el marco del Proyecto REDD+ Selva de Urundel, ubicado en el norte del país.
Esta acción coloca a la empresa a la vanguardia de la sostenibilidad en la industria, un sector que representa cerca del 38% de las emisiones globales de CO₂, según el Global Alliance for Buildings and Construction (2023).
El proyecto REDD+ Selva de Urundel está certificado bajo los estándares internacionales VCS (Verified Carbon Standard) y CCB (Climate, Community and Biodiversity Standards), y protege cerca de 50.000 hectáreas de bosque nativo en el departamento de Orán, Salta.
A través de prácticas de conservación, manejo forestal y restauración, busca evitar la emisión de más de 9,6 millones de toneladas de CO₂ equivalente durante sus 30 años de duración.
“Este proyecto combina tres pilares fundamentales: la reducción de emisiones, la protección de la biodiversidad y la inclusión social. No sólo preserva la captura natural de carbono del ecosistema, sino que también garantiza la conservación de especies en peligro, como el yaguareté, el tapir y el águila poma. Además, el proyecto impulsa el desarrollo local sostenible, mediante la creación de empleos verdes, programas de educación ambiental y capacitación para comunidades vecinas en el control de incendios, manejo del bosque y monitoreo de biodiversidad”, señaló Lucas Alvarez, Gerente de Marketing y Comunicaciones de Mapei Argentina.
En términos de beneficios esperados, se estima que el REDD+ Selva de Urundel contribuirá a reducir la deforestación en un 70%, restaurar miles de hectáreas degradadas y mejorar la calidad del aire y del suelo de la región. La iniciativa también fomenta la resiliencia climática, al conservar los servicios ecosistémicos que regulan las lluvias y protegen las fuentes de agua dulce. “El bosque es un aliado esencial en la lucha contra el cambio climático; cada hectárea protegida representa una inversión en el futuro del planeta”, expresaron desde la organización técnica que lidera el proyecto.
Este tipo de proyectos REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación) se enmarca dentro de los mecanismos globales de mitigación del cambio climático promovidos por la ONU. En el caso de la Selva de Urundel, se trata del primer proyecto argentino de su tipo certificado bajo estándares internacionales, lo que posiciona al país dentro del mapa de las soluciones climáticas basadas en la naturaleza. Además, ofrece créditos de carbono transparentes y verificables, destinados a empresas que buscan alcanzar la neutralidad de carbono de forma responsable.
