BUENOS AIRES (ANP).- No es nuevo en la industria del espectáculo tomar una historia exitosa, y varios años después, hacer una nueva versión a manera de “homenaje” o burda copia, y es entre estas dos calificaciones se puede ubicar a “Némesis” una mini-serie de ocho capítulos que está en el “top-10” de Netflix por estos días.

Para entender lo que digo, primero vayamos a la original. “Heat” o “Fuego contra fuego” como se denominó por estas pampas, es una película dirigida por Michael Mann y protagonizada por Al Pacino, Robert De Niro y Val Kilmer, todos ellos en el mejor momento de sus carreras.

En la película, De Niro hace de un ex convicto, que es el jefe de una banda de ladrones profesionales. Asalta bancos con precisión, trata de que nadie salgo herido o muerto, y planea un último golpe millonario para retirarse de la vida criminal.

Su contra-cara, su “Némesis” es el teniente Vincent Hanna (Al Pacino) un policía duro, que comanda un cuerpo de elite.

La película, al igual que la serie, se desarrolla en Los Ángeles y en esa magnífica ciudad, llena de grandes escenarios naturales, los personajes de De Nito y Al Pacino mantienen una rivalidad explícita, pero que también esconde respeto, y hasta cierto grado de admiración por el “trabajo” que cada uno realiza, situación que quedó inmortalizada en una de las grandes escenas del cine.

Los personajes tienen “honduras”. Al Pacino va por su tercer matrimonio y cuida de la hija de su esposa que es sistemáticamente jodida por su padre biológico. De Niro, que estuvo preso en lugares “duros”, consigue un amor más joven, con el que sueña retirarse a alguna isla después de dar su último gran golpe. Ambos son responsables de sus compañeros de trabajo, y también cargan con muertes en su haber.

Las actuaciones son medidas, Al Pacino pasa de la calma a la ira en segundos mostrando la impronta de un “cazador”, lo mismo pasa con De Niro, cuando tiene que ser “violento” en un atraco, si es necesario.

Heat se trasformó con el paso de los años en un “nuevo clásico”. Si bien, para quien esto escribe, a la película le sobra, fácil, media hora, no hay que quitarle méritos, sobre todo por el juego de cazador-cazado.

Bajo esa premisa es que surgió “Némesis”, repleta de afro-americanos que no se cansan de decir “oye negro” u “oye negra” “jódete” “perra” y todo el tiempo están al borde de agarrarse a las trompadas.

El personaje de policía de Al Pacino en la serie lo desarrolla Matthe Law, quien está peleado con su padre, un pandillero de malos modales, comportamiento que también extiende, vaya a saber uno porque, a todos los personajes con los que interactúa.

Su “Némesis” es Y’lan Noel, un ex convicto, devenido a “desarrollador inmobiliario” que también lidera una banda de asaltantes que solo toma pedidos “por encargo”, llevando adelante atracos de alto nivel y tratando de tener la menor cantidad de violencia y víctimas posibles.

Pero a diferencia de Heat, acá todo es caricaturesco. Si ya hablamos de que todo el tiempo los policías parecen enojados y todos están a los insultos, los personajes son salidos de un casting de modelos, tanto los hombres como las mujeres. No hay uno feo, todos tienen los dientes “de caballo”, las mujeres están vestidas de manera espectacular, incluso cuando están de “entre-casa” y los policías parecen salidos de un video de rap.

Los diálogos son forzados, las situaciones increíbles. Las esposas del policía y el ladrón se conocen y, a través de ellas, es que Law y Noel recrean la escena del bar sin ningún tipo de brillo, como dos pendencieros de barrio.

Obviamente no se adelantará aquí el final, ni de la película ni de la serie, pero la verdad que Heat merecía una mejor “re-versión” quee esta, que parece una de las parodias que tan bien hacen de Los Simpson, pero sin gracia.

Por NP