BUENOS AIRES (ANP).- El presidente Donald Trump encendió la primer alarma al responder ante periodistas que no descarta que su país retire el apoyo a Reino Unido en el conflicto por las Islas Malvinas, y Javier Milei se ocupó hoy de avivar el fuego al anticipar que este jueves hablará por cadena nacional para contar novedades al respecto.

La afirmación textual del mandatario estadounidense ante la prensa fue que la posibilidad de que Estados Unidos cambie de bando en la disputa por las islas «es una de muchas» alternativas que están bajo estudio. En pocas palabras, que el respaldo histórico de EE.UU. ahora está bajo revisión.

Desde el gobierno británico rápidamente llegó una respuesta ya sabida: que los isleños manifestaron en reiteradas ocasiones que quieren seguir siendo británicos y que hay que respetar su derecho a decidir su futuro. Algo que seguramente tendrá sin cuidado a Trump a la hora de diseñar su estrategia para presionar a sus aliados en las muchas guerras que libra, entre ellas la de Irán.

Por su parte, el presidente Javier Milei señaló hoy que se está haciendo un «repaso» de lo que está ocurriendo en la cuestión internacional, y agregó que «ayer ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos», en referencia a los dichos de Trump, por lo que esta semana brindará detalles a la población.

En el escenario local, parecería que el gobierno tomó nota de la unanimidad de los argentinos en este tema y probablemente busca anotarse un gran punto a favor exhibiendo un gran avance en la larga historia del reclamo de nuestro país por recuperar las islas. Sin duda, un cambio radical de parte de EE.UU. sería un enorme paso adelante.

Pero el interrogante que surge inmediatamente es cuál es el interés real de la administración Trump y hasta dónde está dispuesto a llegar. Es decir, si solo son bravuconadas para obligar al Reino Unido a adoptar una postura más combativa contra sus enemigos, o si busca además obtener un bonus track de Argentina que, para el imaginario colectivo, siempre tiene que ver con la apropiación de recursos naturales.

Todo esto significa que si bien un cambio de postura de EE.UU. sería una señal de peso, en la práctica debería ir acompañada por medidas concretas que no necesariamente deberán ser bélicas, pero sí contundentes en otros planos, como en el ámbito comercial o en asociaciones estratégicas de otra índole.

El jueves, el presidente Milei explicará los alcances que podría tener el eventual apoyo del gigante del norte, pero sabiendo que su entusiasmo a menudo lo lleva a promesas impracticables, las que importan son las palabras y los próximos pasos que dará Trump, quien a su vez tiene demasiados frentes externos abiertos, sin mencionar las elecciones de mitad de mandato que ya están a las puertas.

Por NP