BUENOS AIRES (ANP).- La reactivación del envío de armas defensivas estadounidenses a Ucrania es un paso adelante del gobierno de Donald Trump para acercarse a Kiev, pero resulta aún insuficiente para mitigar el poder de Rusia en el campo de batalla.
Sin embargo, algo parece haber cambiado en la armoniosa relación que mantenían el presidente norteamericano con su colega ruso, Vladimir Putin, al que muchos países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ven como a un enemigo en potencia para la seguridad de sus fronteras.
En este contexto, Estados Unidos no fue el único que se quejó de las acciones militares de Moscú. Esta semana, el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, acusó a Rusia de cometer “terrorismo” contra la población civil.
Al hablar en la primera jornada de la IV Conferencia Internacional sobre la Reconstrucción de Ucrania, realizada en Roma, el canciller alemán manifestó al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski: “Nuestro apoyo a su país es inquebrantable”.
Durante dicho encuentro internacional, Merz pidió al mandatario que no abandone a Europa ante la amenaza rusa. Zelenski, por su parte, anunció que Berlín asumirá el costo de dos sistemas de misiles Patriot, mientras que Noruega se encargará de un tercero. Ahora todo depende de que el presidente estadounidense acepte esa propuesta.
El analista Patricio Navia, profesor en Estudios Liberales de la Universidad de Nueva York, dijo refiriéndose a la relación de EEUU con Ucrania: “Lo que sabemos de Trump es que es un poco impredecible y que hace amenazas que no cumple después”.
“Su posición sobre la invasión rusa ha ido variando en las últimas semanas. Pero no pareciera que vaya a convertirse en el defensor de Kiev”, dijo Navia en declaraciones a la agencia Nuevas Palabras.
Para este analista, “lo más probable es que Trump dé marcha atrás en algunas de las iniciativas que tomó al asumir su gobierno y que han debilitado la posición de Zelenski en la guerra. Pero esos cambios no serán suficientes para dotarlos de la fortaleza necesaria para revertir los avances que ha tenido Rusia”.
En los últimos días, Estados Unidos suspendió la provisión de misiles Patriot de defensa y piezas de artillería de precisión, de modo que Zelenski pidió al gobierno estadounidense que continúen los envíos de sistemas interceptores, describiéndolo como “un real protector de la vida”.
El Patriot, según los expertos, es uno de las pocas estructuras militares capaces de derribar misiles balísticos.
Desde abril, Rusia ha intensificado sus ataques sobre Kiev, la capital ucraniana, y hace una semana los rusos lanzaron más de 500 drones y 11 misiles en una sola noche, en el mayor ataque a gran escala del Kremlin.
Esta situación fue decisiva para modificar la opinión de Trump, durante una conversación telefónica que mantuvo con Putin.
“Yo no estoy contento con Putin (…). Porque está matando a mucha gente (…). Y ahora son hasta 7.000 por semana”, dijo el magnate. El presidente ruso, por su parte, advirtió que la decisión estadounidense de volver a enviar armas defensivas “no promueve una solución pacífica” del conflicto.
Desde que asumió su segundo mandato, el 20 de enero de 2025, Trump mantuvo una posición ambigua con respecto a Kiev. Primero dijo que tenían que hacer la paz con Moscú, pero luego, en febrero, Trump y Zelenski llegaron a un principio de acuerdo para que la Casa Blanca tenga acceso a las tierras raras y otros recursos de ese país.
A todo esto, el jueves se reunieron en Malasia los jefes de la diplomacia del Kremlin y de Washington, Serguei Lavrov y Marco Rubio, con el fin de establecer una “hoja de ruta” para una futura negociación del conflicto.
Tanto Lavrov como Rubio manifestaron su intención de buscar soluciones pacíficas. Rusia, no obstante, continúa lanzando su más grande ofensiva desde que se inició la guerra, el 24 de febrero de 2022.
¿Ha cambiado la posición de Trump? Es difícil saber cuál será su postura en el futuro. Si apoya decididamente a Kiev, probablemente habrá un enfriamiento en las relaciones con el Kremlin, lo que en la práctica significará un agravamiento de la tensión internacional. Pero, por otro lado, el magnate de 75 años se alinearía con los principales países de Europa que apoyan hoy a los ucranianos.
Por ahora, no obstante, esta no parece ser la postura que adoptará finalmente el presidente estadounidense, un líder republicano que más allá del bombardeo de las instalaciones nucleares de Irán, como ocurrió el 22 de junio, suele predicar una posición pacifista para solucionar los conflictos mundiales.
Pero ya se sabe: el creador de MAGA (hacer grande de nuevo a Estados Unidos) dice una cosa y después realiza otra de acuerdo a sus intereses.
