Buenos Aires, may 16 (ANP)- El gobierno cometería un error si cree que la baja de la inflación en abril es el inicio de una tendencia decreciente, ya que el 1,5% de ese mes obedeció a problemas en la medición de la evolución de los precios y, además, la elevada emisión monetaria, el “alarmante” déficit fiscal y una brecha cambiaria cercana al 100% impedirían contra la continuidad de ese desempeño.

“Si bien este es un resultado alentador, sería peligroso que el gobierno se confíe en que esta tendencia decreciente llegó para quedarse”, sostuvo al respecto la consultora Invecq, luego de advertir que “hay que tomar con cierta cautela”, la baja a menos de la mitad de la inflación respecto de marzo.

Al respecto, señaló que el seguimiento de los precios en abril estuvo afectado “tanto en la forma de medición de ciertos bienes y servicios, que no pudieron realizarse en campo, como por la medición de aquellos rubros que tuvieron actividad nula o muy reducida en el período”, como fue el caso de “Hoteles y Restaurantes” o “Prendas de vestir”.

El propio Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) admitió en el comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio sobre los inconvenientes en el seguimiento diario de los precios de bienes y servicios debido a que la actividad de sus encuestadores no fue incluida entre los trabajos esenciales.

Asimismo, por la falta de actividad hubo algunos precios de servicios que no aumentaron e incluso otros fueron reducidos para evitar la pérdida de clientes.

En ese sentido, Invecq remarcó que los precios regulados cayeron 0,7%, entre otras cosas “por la retracción en los precios de planes prepagos de telefonía celular y telefonía fija”.

La consultora dirigida por Esteban Domecq puso de manifiesto el hecho de que mientras el índice de precios al consumidor bajaba de un mes a otro a menos de la mitad “las expectativas de inflación para este año han aumentado en más de 4 puntos en el último mes y supera el 44% interanual, según el último relevamiento del BCRA publicado en la primera semana de mayo”.

Esa visión reflejada en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) obedece en gran medida al crecimiento del déficit fiscal, la emisión monetaria y la brecha en la cotización del dólar oficial y el Contado con liquidación.

Desde el comienzo de la cuarentena “los giros al Tesoro Nacional por parte del Banco Central suman un total de $ 500.000 millones ($ 420.000 por transferencias de utilidades y $ 80.000 en concepto de adelantos transitorios)”, alertó Invecq, que en el mismo sentido acotó que “una de las principales preocupaciones que tiene el gobierno es el impacto que tendrá la monetización del déficit fiscal de la Nación que ya comienza a mostrar números alarmantes”.

“Nuestras estimaciones fiscales para el cierre del año 2020 rondan en torno a un déficit primario superior al 4,5% del PBI, exclusivamente financiado con emisión monetaria, profundizando aún más los desequilibrios en adelante”, pronosticó.

Por otra parte, puntualizó que “pese al escenario recesivo, la brecha cambiaria continúa en aumento y lo hace a una velocidad muy superior al cepo instalado en 2011”.

Por el momento esa brecha de casi el 100% entre un dólar oficial a poco menos de $70 y uno paralelo a $138 no tuvo un traslado directo a los precios, pero Invecq alertó que “acelera las expectativas de devaluación (oficial) en el mediano plazo, retrasando las exportaciones que ya se vieron golpeadas en los resultados de marzo y juega en las expectativas de alzas de precios futura”.

La consultora resaltó el “resultado prácticamente nulo” de las medidas tomadas entre el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores para reducir esa brecha y finalizó advirtiendo que “el único factor que podría mitigar esta suba es un eventual acuerdo con los bonistas” o bien “una devaluación del tipo de cambio oficial que sincere parte de su valor”.

 

Por NP