La desaceleración de la economía que confirmó la reciente divulgación del EMAE de octubre se hará notoria en 2023, con una estanflación que se extenderá a lo largo de todo un año en el que se harán más visibles los costos del ajuste, según el análisis de la consultora Invecq.

La entidad dirigida por Esteban Domecq consideró «difícil» el cumplimiento de la meta de un déficit primario del 1,9% «en el marco de un año electoral», además de ser «incompatible con una fuerte reducción de la inflación que imposibilite la licuación de los gastos», al contrario de lo que viene ocurriendo en el segundo semestre del año en curso.

«En el plano monetario se anticipan complicaciones en vistas del año próximo, con un mercado de deuda que termina el 2022 exigido, y una monetización de la economía que presenta 2 bases monetarias contenidas en Leliqs y Pases devengando intereses a un ritmo del 6% anual en términos del PBI, siendo que para el año entrante se anticipa un crecimiento nulo del producto», alertó.

A diferencia del 2022, en el que el ajuste se disimula en medio de un crecimiento de la actividad económica en los primeros meses, «los costos del ajuste serán más visibles el año próximo» en el que el PBI no crecerá e incluso podría caer, de acuerdo con la proyección de Invecq.

Al respecto, recordó que el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC reflejó que «septiembre le puso fin al acumulado de 5 meses consecutivos de crecimiento intermensual, registrando una caída del 0,3% que fue a su vez reiterada en octubre».

«De esta manera, la desaceleración de la economía empezó a mostrar sus primeros síntomas, entrando al 2023 en un proceso de virtual estanflación que estimamos se mantendrá a lo largo de todo el año», advirtió, debido a que el año que viene «los factores que motorizaron la actividad durante este año, principalmente consumo e inversión, ya estarán agotados».

El consumo fue este año «beneficiado por la necesidad de encontrar una salida al exceso de pesos en la economía», pero en 2023 se enfrentará «con la barrera del poder adquisitivo, que estimamos caerá aproximadamente otro 3%».

«Por su parte, la inversión, que se potenció por la ausencia de alternativas de ahorro y un dólar oficial subsidiado, en el 2023 deberá lidiar con las mayores trabas a la importación y tasas de interés reales, a priori, positivas», añadió.

Ante este escenario, Invecq consideró que «el pico de actividad ya ha quedado atrás y son pocos los sectores con potencial para extender los buenos números del 2022 hacia el año entrante».

«Estimamos entonces que el PBI no logrará avanzar durante el próximo año, con la posibilidad latente de ver una caída» en su nivel si el panorama cambiario, monetario y fiscal no logran conducir al menos a un escenario de estabilidad, finalizó.

 

Por NP