BUENOS AIRES (ANP).- Colombia eligió la “mano dura” para poner fin a los grupos armados y a la delincuencia. El reciente triunfo de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ubica al líder ultraderechista dentro de los gobernantes que pretenden emular el estilo prepotente e impulsivo de Donald Trump.
Aun así, el presidente estadounidense que acaba de sufrir un fracaso en la guerra de Irán, ya que no pudo cambiar al régimen teocrático que gobierna a los persas, no es el único líder que sirve de ejemplo a un continente que antes era controlado en su mayoría por gobiernos de izquierda.
Actualmente existe un grupo de mandatarios latinoamericanos que decidieron reducir el modelo estatista y acabar con la burocracia, representados entre otros por el presidente argentino, Javier Milei, y el salvadoreño, Nayib Bukele.
Entre otras frases polémicas, Milei dijo el 9 de abril durante una entrevista con la televisión pública: “El 95% de los periodistas argentinos son delincuentes; el 95% está envenenado y tiene prebendas”. Bukele, en cambio, ha defendido sus megacárceles para controlar a las pandillas Maras Salvatrucha, pese a ser criticado por organismos de derechos humanos.
A estos dos mandatario se suman también los presidentes de Chile, José Antonio Kats; de Paraguay, Santiago Peña, y de Ecuador, Daniel Noboa, entre otros jefes de Estado de la región.
De la Espriella, de 48 años, ganó por apenas 257.854 votos sobre su rival de izquierda Iván Cepeda, del partido Pacto Histórico, según el Consejo Nacional Electoral. El nuevo mandatario asumirá el próximo 7 de agosto en lugar de Gustavo Petro, para un periodo de cuatro años.
En lugar de la “Paz total” que proclamaba el mandatario de izquierda, el líder del partido Defensores de la Patria pretende combatir con firmeza a los grupos armados y delictivos de Colombia, lo que podría provocar la polarización del país, advierten algunos analistas.
También impulsa políticas de libre mercado para sanear la economía. En Colombia aún opera el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y sectores disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre otros. También existen narcotraficantes, mezclados con la guerrilla, y paramilitares, según informes de prensa.
“A quienes han sembrado violencia, terror, narcotráfico y corrupción durante todos estos años: su tiempo se acabó. La autoridad de la República volverá a hacerse sentir”, dijo De la Espriella tras ganar las elecciones.
Para el analista Juan Alberto Rial, profesor adjunto de Derecho Internacional Público en la Universidad Nacional de La Plata, “independientemente de que en Brasil y México gobiernan dos partidos que se autoperciben progresistas no son situaciones asimilables. ¿Por qué?”
“El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ya no es el líder del Movimiento al Socialismo que llegó al poder en su primera presidencia. Lula ahora está más cerca del centro que de la izquierda”, dijo Rial en declaraciones a la agencia Nuevas Palabras.
El analista opinó que “en el caso de México (y de la presidenta, Claudia Sheinbaum) hay un enorme aparato clientelista que hace que (el partido) Morena esté gobernando todavía, independientemente de todas las falencias que ha tenido, sobre todo en el combate al narcotráfico”.
Para Rial, el hecho de que la derecha esté en el poder en varios países de América Latina “implica que existe alternancia, porque en Brasil se viene de un gobierno de ultraderecha que era el de Jair Bolsonaro (2019-2023, mientras que Colombia viene de un gobierno de izquierda del presidente Gustavo Petro (2022-2026)”.
“Yo lo ubicaría dentro del marco de la alternancia, más que decir que América Latina prefiere a la derecha. Lo mismo pasó con Chile. Ahora está el presidente Kats, que es bastante cercano a la ultraderecha, tras un gobierno de tipo progresista”, señaló.
En el Senado, el Pacto Histórico tendrá un total de 25 legisladores (tenía 20) en 102 bancas. Además pasó de 29 a 39 asientos en la Cámara de Representantes, lo que fue considerado un respaldo a las políticas sociales impulsadas por Petro, según informes del diario El País, de Madrid.
Pese a lograr 13 millones de votos, muchos creen que De la Espriella afrontará un período difícil para gobernar, por lo que deberá lograr alianzas con otros grupos políticos.
El mandatario electo, que compitió como un candidato independiente, ya tiene listos unos 90 decretos para implementar políticas en economía, salud, educación y seguridad.
De todos modos existe el riesgo de que se produzca una crisis en el flamante gobierno de ultraderecha. Por esa razón, De la Espriella le pidió a la izquierda que se abstenga de “desatar un incendio” social en Colombia.
Durante su administración, Petro logró reducir la pobreza del 31,8% a un 28%, la cifra más baja desde 2012, por lo cual 1,8 millones de personas salieron de esa condición en 2025, mientras que la pobreza extrema fue del 9,6%, según informó el organismo estatal de estadísticas (DANE).
