Buenos Aires (ANP) – La desigualdad en la distribución del ingreso en la Argentina se incrementó durante el segundo trimestre de 2026, según datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La mitad de los argentinos vive con ingresos inferiores a $500.000.
El Coeficiente de Gini, que es la medida universar de medición de distribución del ingreso, registró una suba al ubicarse en 0,428 para el ingreso per cápita familiar de la población, frente al 0,424 consignado en el mismo período del año anterior[cite. Es de recordar que el Indice Gini va de cero a uno, donde cero es la igualdad absoluta y 1 la desigualdad total.
El coeficiente de Gini solo establece un parámetro sobre distribución de la riqueza pero no de la pobreza. Por ejemplo, un pais puede tener índices cercanos a 0 pero en un contexto de pobreza de la mayoría de sus habitantes.
De acuerdo con el informe técnico de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la brecha de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre de la población reflejó marcadas asimetrías. La mediana del decil 10 superó por 13 veces a la del decil 1, mientras que, al evaluar los promedios per cápita familiar, el estrato más alto percibió $2.221.170 frente a apenas $124.142 del primer decil, lo que representó una diferencia promedio de 18 veces.
Asimismo, el decil más elevado concentró el 32,3% del total de los ingresos de la población, en contraste con el decil de menores recursos, que apenas captó el 1,8% de la suma global. Por su parte, la mitad de los argentinos percibió un ingreso per cápita familiar inferior a $500.000 mensuales, mientras que el ingreso promedio general se posicionó en $688.496 sobre un universo de 30,2 millones de personas relevadas en 31 aglomerados urbanos.
El organismo estadístico detalló además que el 62,4% de la población total contó con algún tipo de ingreso, promediando los $1.094.136 por perceptor. En términos individuales, el promedio del estrato bajo (deciles 1 a 4) alcanzó los $382.621, el estrato medio situó sus ingresos en $1.033.047 y el estrato alto trepó a $2.641.394.
En la población ocupada, la mediana de ingresos se ubicó en $900.000, con una marcada brecha entre empleos formales e informales. Los trabajadores con descuento jubilatorio alcanzaron un sueldo medio de $1.433.794, mientras que aquellos sin aportes previsionales cobraron un promedio de $706.204.
Por otro lado, la brecha de género en la ocupación principal mostró que el ingreso promedio de los varones fue de $1.266.369, en tanto que el de las mujeres se situó en $927.252. En cuanto a la estructura general de los hogares, los ingresos de origen laboral explicaron el 78,1% de las entradas familiares, en tanto las fuentes no laborales sumaron el 21,9% restante.
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