Buenos Aires, (ANP) – El gobierno nacional decidió desatender todo lo relacionado a inversión en infraestructura, con el objetivo de que cierre los números del fisco. De hecho, recientemente el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, tuvo que llegar a un acuerdo con la Nación para hacerse cargo de tres rutas nacionales que atraviesan la provincia, porque el estado federal había dejado de mantenerlas. Pero dejar de gastar en el mantenimiento tiene costos más altos. Un estudio de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) revela que se pierden unos u$s70 millones de dólares diarios.
El estudio de CAMARCO es citado por la Asociación Argentina del PVC (AAPVC): «Argentina enfrenta una crisis silenciosa de infraestructura que amenaza tanto la salud pública como la competitividad de su economía. Un diagnóstico advierte que el deterioro de caminos, puertos, energía y redes sanitarias genera pérdidas cercanas a US$25.000 millones anuales, equivalentes a US$70 millones por día».
El reporte advierte que el país «se enfrenta a una crisis silenciosa pero devastadora» debido al «deterioro progresivo de su infraestructura de agua y saneamiento». «La depreciación millonaria de los equipamientos no solo compromete la productividad económica, sino que también pone en jaque la salud pública», dice AAPVC.
El trabajo sostiene que «el valor de reposición de toda la infraestructura nacional de agua y saneamiento asciende a más de u$s156.000 millones».
Deterioro del capital
«Sin embargo, su valor actual, tras años de desidia, es de apenas u$s60.400 millones. Esto significa que el capital se encuentra depreciado en un 60 %. El 65 % de la población servida en el país se abastece con sistemas que ya superaron su vida útil», añade la entidad.
El trabajo plantea que «la inversión necesaria para mantener la red hídrica en condiciones óptimas se estima en u$s3.000 millones anuales, un monto que actualmente no se ejecuta».
«Esta situación crítica se evidenció dramáticamente durante la pandemia, donde la falta de acceso a agua potable en sectores vulnerables dificultó las medidas básicas de higiene», dice el estudio.
Falta de inversión
El mismo señala que «según lo expuesto por especialistas de CAMARCO, el 21% de la población argentina aún no cuenta con agua potable, mientras que el 40% no dispone de red cloacal, unos 18,5 millones de personas».
«En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Argentina debe avanzar hacia la cobertura universal de agua potable para 2030. A esto se suma el desafío del saneamiento: actualmente el 26% de los líquidos cloacales no recibe tratamiento, lo que exige extender el tratamiento a esa porción», dice el trabajo.
AAPCV dice además que «la expansión debe estar acompañada por una política sostenida de mantenimiento y renovación» ya que «según lo expuesto por los mismos especialistas, el 60% de la infraestructura existente tiene más de 50 años, lo que evidencia la necesidad de intervenir sobre las redes actuales al mismo tiempo que se extiende la cobertura».

