Aldo Abram de LyP afirma que Trump no ha sido bueno para el mundo.

BUENOS AIRES (ANP) — Analistas económicos evaluaron el impacto regional e internacional tras la derrota electoral de Donald Trump, señalando tanto las consecuencias negativas a nivel global como los posibles alivios financieros para los mercados emergentes de América Latina.

Al respecto, Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, afirmó que «no extraña que los mercados reaccionaran bien con la mala elección de Trump».

  • Impacto en el crecimiento global: Abram sostuvo que para el crecimiento de Estados Unidos y el mundo la gestión ha sido muy negativa. Durante el año 2025, el aumento de la incertidumbre internacional generado por la guerra comercial derivó en menores movimientos de capitales, menor financiamiento de la demanda y una caída en el crecimiento.
  • Efecto en países de mayor riesgo: El economista explicó que este escenario afecta con mayor dureza a las naciones más riesgosas, ya que el incremento del riesgo internacional impulsa a los inversores a retirar su capital de dichos mercados. Asimismo, indicó que tras la guerra de Irán se produjo una salida de ahorros que desfinanció la demanda interna y condujo a una recesión.
  • Factores externos adicionales: La suba del petróleo elevó nuevamente el riesgo internacional, incrementó los índices de precios y forzó a la Reserva Federal (Fed) a subir las tasas de interés. Según Abram, la gestión de Trump resultó negativa para Argentina al dificultar el financiamiento del país, destacando únicamente como aspecto rescatable la ayuda del swap de 20.000 millones de dólares concretada el año pasado.

Canales clave de impacto regional en América Latina

Por otro lado, analistas coinciden en que la derrota republicana impactará en América Latina a través de los siguientes canales:

  • Debilitamiento del dólar y alivio cambiario: La perspectiva de un gobierno dividido en Washington frena las expectativas de expansión fiscal desmedida y reduce la presión alcista sobre el dólar global, lo que favorece la estabilización de divisas clave de la región como el peso mexicano, el real brasileño y el peso colombiano.
  • Tasas de interés y bonos soberanos: La menor presión sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense otorga mayor margen a los bancos centrales latinoamericanos para gestionar sus ciclos de tasas y mejora el apetito por el riesgo (escenario risk-on), abaratando el costo de emisión de deuda para los emergentes.
  • Precios de las materias primas (commodities): Un dólar más débil impulsa cotizaciones internacionales estratégicas como el cobre, el petróleo y los productos agrícolas, beneficiando a las economías exportadoras de la región (Chile, Perú, Colombia y Brasil) mediante una mejora en sus términos de intercambio.

Por NP