BUENOS AIRES (ANP).- Los reiterados insultos de Javier Milei contra Luiz Inácio «Lula» de Silva, que derivaron en el inédito retiro del embajador de Brasil de nuestro país, dejaron en una delicadísima situación a la diplomacia argentina, que reaccionó débilmente a la fuerte represalia de Itamaraty.

Horas después de que se conociera la decisión del gobierno de Lula de reducir la relación con Argentina a la de Encargados de Negocios, la Cancillería que conduce Pablo Quirno publicó un comunicado en el que calificó la medida como «unilateral», a la vez que la atribuyó a cuestiones «puramente ideológicas».

Respecto de las acusaciones que salieron de uno y otro lado, la Cancillería sostuvo que en todos los casos, «Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático» y que nunca respondió con una medida institucional a una «diferencia política».

Al respecto, varios expertos en el área opinaron sobre la situación y no sorprendió que todos los análisis hayan puesto en tela de juicio la postura argentina. La lectura de diversos referentes de la política es que en el gobierno de Milei no dimensionan la gravedad de los insultos contra Lula y que la Cancillería no estaría actuando en favor de recomponer la relación.

El politólogo Lucas Romero, director de Synopsis, consideró a Quirno «una vergüenza de canciller» al recordar un reciente comentario del funcionario sobre un supuesto informe publicado en redes que apunta a Brasil como la principal fuente de agravios contra Argentina durante la campaña que surgió durante el Mundial de Fútbol.

En relación a la respuesta diplomática ofrecida por la Cancillería argentina hoy al retiro del embajador brasileño, Romero consideró «insólito el comunicado» ya que opinó que el documento intenta buscar la forma de dar vuelta toda la situación.

«Acusa a Brasil de acciones unilaterales y de decisiones ideológicas, cuando en justo al revés», reclamó. A su entender, la crisis «comenzó con una irresponsabilidad unilateral de Milei y precisamente por cuestiones ideológicas», sintetizó.

Por su parte, el ex embajador Diego Guelar resaltó que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, con US$30.000 millones de intercambio involucrado, y subrayó que «las relaciones personales no son un capítulo que se separan con un muro de todas las demás sino que generan un marco».

En diálogo con Radio Continental, Guelar dijo que «las relaciones entre los países no deberían alterarse gane quien gane», al tiempo que consideró que el retiro del embajador «es un incidente feo e innecesario», que debería evitarse que escale aún más.

La fuerte sanción de Brasil fue incluso comentada en durísimos términos por el expresidente Alberto Fernández, quien recalcó ayer en X que el retiro del embajador brasileño muestra «el desequilibrio psiquiátrico (de Javier Milei) que ha observado su propia vicepresidenta y que lo hace actuar como un imbécil».

Lejos de intentar un acercamiento diplomático, Quirno realizó declaraciones en distintos medios, donde consideró «excesiva» la reacción del gobierno brasileño. En una exposición previa en Casa Rosada, el canciller reconoció el derecho del país vecino a tomar tal decisión pero recordó que también existió injerencia de Lula en procesos electorales cuando visitó a Cristina Kirchner.

En este punto, cabe recordar sin embargo que la exmandataria no era candidata presidencial cuando Lula la visitó estando ella bajo arresto domiciliario. Quirno tampoco aclaró si los insultos de Milei podrían considerarse una mera «diferencia política» ya que la decisión del gobierno brasileño sobrevino luego de que el presidente argentino volviera a calificar a su par brasileño de corrupto y ladrón.

Por el momento, no hay duda de que la relación entre Argentina y Brasil entró en un impasse que difícilmente se pueda superar hasta que no exista un cambio de timón en la política de una o otra nación. El país vecino tendrá su oportunidad en las elecciones presidenciales de principios de octubre, en las que competirá tanto Lula como Flávio, hijo de Jair Bolsonaro.

En Argentina, el gobierno de Javier Milei tiene por delante un año intenso hasta la votación de 2027. En los próximos meses, deberá demostrar que su estrategia económica beneficiará también a las clases de menores ingresos, algo que hasta ahora no ha sucedido, mientras que la oposición tendrá que hallar al candidato mejor posicionado para disputar el poder al actual mandatario, lo que tampoco hoy por hoy está claro.

 

Por NP