BUENOS AIRES (ANP) El equipo no convence y por momentos juega decididamente mal, para decirlo sin los eufemismos con los que algunos tratan de disimular lo evidente.

Y lo evidente es una selección que por momentos parece la sombra de aquella que deslumbró en Qatar, lenta, imprecisa, inconexa. Pero también es evidente que en cada partido sus jugadores sacan de sí lo mejor que tienen para volcar el resultado a su favor y hasta dar vuelta un o a 2 frente a Egipto a 11 minutos del final. Incluso con planteos desesperados, como en la prórroga contra Suiza con tres centrodelanteros acompañados por Lionel Messi y Thiago Almada, más Nico González como un engañoso marcador de punta izquierdo y Alexis Mac Allister completando una nómina de tres defensores y siete jugadores en posición ofensiva.

La falta de renovación -las incorporaciones, cuando juegan, lo hacen unos pocos minutos- y la edad promedio de una de las selecciones mas veteranas del campeonato, más una serie de amistosos intrascendentes que a lo largo de los últimos tres años impidió conocer la verdadera condición del equipo, no hicieron más que dejar en claro un estado de cosas que no tendría que sorprendernos.

Pero si de algo sirven las estadísticas, casi un siglo de Mundiales están de nuestro lado. Es que jugando bien o mal, justa o injustamente, la Selección Argentina jamás perdió en las cinco semifinales que disputó.

El 26 de julio de 1930, la Selección Argentina jugó su primera semifinal en el Mundial de Uruguay. Fue contra Estados Unidos, un cruce que no estaba previsto por los organizadores, que diseñaron el esquema de semifinales por sorteo sobre la marcha. El resultado  en un Estadio Centenario estrenado pocos días antes fue el más contundente para una escuadra albiceleste en toda su historia de semifinales: 6 a 1, sólo superado por los 6 a 0 a Perú y a Serbia y Montenegro en otras instancias.

Luis Monti abrió el marcador a los 20 minutos y le siguieron Alejandro Scopelli a los 56, Guillermo Stabile a los 69 y 87 y Carlos Peucelle a los 80 y 85, descontando James Brown a los 89.

Hubo que esperar 56 años para que el 25 de junio de 1986 la Argentina jugara su segunda semifinal mundialista en el Azteca de México, frente a una Bélgica que cuatro años antes había vencido 1 a 0 a los albicelestes en el partido inaugural del Mundial de España. Los malos desempeños anteriores, la no participación en los Mundiales de 1938, 1950 y 1954 y la eliminación en 1970 en la etapa clasificatoria por única vez en su historia impidieron llegar a instancias similares, además del hecho que en los Mundiales de 1974 y 1978 se adoptó otro esquema para acceder a la final, con dos grupos de cuatro equipos, conformados por los primeros y segundos de cada zona.

En esta oportunidad, la magia de Diego Armando Maradona se encargó de poner el 2 a 0 definitivo, a los 51 y a los 63 minutos.

Cuatro años después, el 3 de julio de 1990, la selección elimina a Italia por tiros desde el punto del penal, luego de empatar 1 a 1 en uno de los partidos más memorables de la historia de los Mundiales. La selección venía de dos batacazos, uno en contra (perdió 1 a 0 con Camerún) y otro a favor (ganó por el mismo marcador a Brasil) y estaba dispuesta a protagonizar el tercero contra los anfitriones en el San Paolo de Nápoli. Claudio Caniggia igualó a los 67 minutos un partido que los italianos gaban desde que Salvatore Schillaci abriera el marcador a los 17 del primer tiempo.

En los penales, convirtieron para la albiceleste José Serrizuela, Jorge Burruchaga, Julio Olarticoechea y Maradona. Para los azzurros consiguieron vencer a Sergio Goycochea Franco Baresi, Roberto Baggio y Luigi de Agostini. Pero el «Goyco» pasó a la historia tras atajar los correspondientes a Roberto Dinadoni y Aldo Serena.

El arena Corinthians de São Paulo fue el escenario de la cuarta semifinal mundialista de la Argentina, el 9 de julio de 2014. Un peleadísimo 0 a 0 en los 120 minutos dio lugar a la tanda de penales ante Países Bajos, en las que Sergio «Chiquito» Romero, cumplió el deseo (¿o mandato?) de Javier Mascherano y se convirtió en el héroe que permitió clasificar a la final. lo hizo atajando los tiros de Wesley Sneijder y Ron Vlaar, en tanto convirtieron para los naranjas Arjen Robben y Dork Kuyt. Todos los argentinos convirtieron: Lionel Messi, Ezequiel Garay, Sergio Agüero y Maxi Rodríguez.

El último antecedente de la semifinal que se disputará el miércoles contra Inglaterra está fresco en la memoria. Fue el 13 de diciembre de 2022 en Lusail, en el Mundial disputado en Qatar. Un cómodo 3 a 0 frente a Croacia, sin necesidad de alargues ni tanda de penales, facilitó el pase al tricampeonato. Un gol de Messi a los 34 minutos y dos de Julian Álvarez a los 39 y 69 lo hicieron posible.

El miércoles 15 de julio será el turno de la sexta semifinal mundialista de la Argentina, esta vez frente a un rival como Inglaterra, al que ya enfrentó en cinco ocasiones, con un triunfo (1986) un empate (1998, la Argentina pasó a cuartos de final en la definición por penales) y tres derrotas (1962, 1966 y 2002).

¿Se confirmará la racha? ¿Las estadísticas se impondrán sobre un presente que muestra una clara superioridad de los ingleses? ¿Messi frotará la lámpara, Lautaro y Julián volverán a sacarse la mufa o será el turno de Bellingham y Kane? Faltan pocas horas para las respuestas.

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Por NP