BUENOS AIRES (ANP).- La cuestión de Venezuela, bloqueada por naves estadounidenses que ya mataron a más de un centenar de supuestos narcotraficantes en forma extrajudicial, divide las aguas de América Latina entre la extrema derecha y la izquierda liderada por Brasil.

Estados Unidos amenazó con invadir ese país latinoamericano, considerado la mayor riqueza petrolera del planeta, bajo la acusación de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, es el jefe del Cartel de los Soles.

Según informes de la cadena CNN, este grupo ilegal vinculado al tráfico de drogas nace en la década de 1990. Su nombre hace referencia a las insignias doradas que llevan en sus uniformes los generales venezolanos.

También, sin presentar pruebas, el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que Caracas coopera con “terroristas” que amenazan la seguridad de la Casa Blanca.

La división de América Latina, sin duda, quedó sellada durante la última cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), realizada hoy en la ciudad brasileña de Fox de Iguazú, donde el presidente argentino, Javier Milei, reclamó una condena explícita contra el gobierno de Maduro.

“La Argentina saluda la presión de los Estados Unidos y Donald Trump para liberar al pueblo venezolano. El tiempo de tener un acercamiento tímido en esta materia se ha agotado”, señaló.

Milei, de 55 años, puso en marcha un programa de reformas neoliberales para achicar el Estado argentino. Desde que asumió la presidencia, en diciembre de 2023, el mandatario de ultraderecha se reunió en varias oportunidades con Trump en Estados Unidos.

A su turno, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que una acción militar contra Caracas “provocaría una catástrofe humanitaria” en la región.
Sin embargo, Lula no reconoció la victoria electoral de Maduro ni del opositor Edmundo González Urrutia en las elecciones del 28 de julio de 2024, que se autoadjudicó el actual mandatario venezolano, sin mostrar nunca las actas de los comicios que supuestamente le dieron la victoria.

Al igual que Nicaragua, Venezuela cuenta desde hace años con el asesoramiento de Cuba en el sistema de represión, espionaje y contrainteligencia, según denunció en 2018 el ex secretario de la Organización de Estados Americanos, el uruguayo Luis Almagro.
El ex funcionario de la OEA es cuestionado por su participación en la interrupción constitucional del gobierno del ex presidente Evo Morales, a principios de noviembre de 2019, al que algunas fuerzas políticas califican como un “golpe de Estado”.

Según un artículo publicado en la cadena alemana de noticias Deutsche Welle, Cuba y Venezuela mantienen una “relación simbiótica” desde diciembre de 1994, cuando el fallecido líder venezolano Hugo Chávez viajó a la Habana para ser recibido por Fidel Castro.

En aquel año, Chávez, fallecido el 5 de marzo de 2010, había sido sobreseído por el presidente venezolano, Rafael Caldera, por un intento de golpe de Estado contra el mandatario Carlos Andrés Pérez en 1992.

El 18 de diciembre, el presidente colombiano Gustavo Petro aseguró que no apoya una invasión de Estados Unidos contra Venezuela, pero reiteró sus críticas contra el gobierno de Maduro.

“¿Que yo apoyo una dictadura? No, no apoyo una dictadura. Apoyo una salida política negociada y pacífica exclusivamente entre la fuerza de Venezuela y de su pueblo. Punto”, señaló a la prensa el ex guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19).

La reciente Premio Nobel de la Paz, la opositora venezolana María Corina Macho, justificó una intervención militar estadounidense para derrocar a Maduro y pidió que se bloqueen todos los ingresos del país para acelerar la caída del chavismo.

En el siglo pasado Estados Unidos apoyó feroces dictaduras que dejaron miles de muertos y desaparecidos en América Latina, luego de intervenir en los golpes militares de Chile y Argentina, en 1973 y 1976, respectivamente, entre otros países.

La actitud con su patria de la opositora venezolana, reprochable o no, no es nueva en la región, ya que el líder de las fuerzas federales argentinas, el general Justo José de Urquiza, aliado de Uruguay y Corrientes, pidió la intervención de tropas brasileras para derrocar al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852.

Y en Europa, previo a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el general fascista Francisco Franco reclamó la ayuda del genocida alemán Adolf Hitler y del italiano Benito Mussolini, para vencer a los republicanos en la guerra civil española (1936-1939).

Por NP