Buenos Aires  (ANP) – Parece obvio lo que dice el titulo pero vale recordar. Seguido en orden político, el primer responsable del Presupuesto de la Nación y de todo lo que ocurre o deja de ocurrir en el Estado es el Presidente de la Nación, cabeza del Poder Ejecutivo.

En segundo término, la Constitución Nacional dice que es el Jefe de Gabinete. El articulo 100 punto 6 establece que una de sus funciones es: «Enviar al Congreso los proyectos de ley de Ministerios y de Presupuesto nacional, previo tratamiento en acuerdo de gabinete y aprobación del Poder Ejecutivo».

En rigor, y es obvio que quien elabora la pauta es el Ministerio de Economía. Pero según dice la Constitución, la tarea del ministro de Economía debería ser técnica, hacer lo que le dice el poder político que haga. El texto de la Carta Magna es interesante: dice que el Presupuesto que debe enviar el Jefe de Gabinete se debe tener acuerdo de los ministros y contar con la aprobación del Poder Ejecutivo, o dicho de otro modo, el presidente.

Toda la polémica que ha surgido entre la senadora Patricia Bullrich y «alguien» del Gobierno, tal vez se podría haber evitado si se respetara la Constitución.

La norma superior deja implícita la idea de que la pauta de gastos e ingresos es una construcción colectiva  en la que el titular del Palacio de Hacienda pasa a ser un técnico que expresa en cada crédito presupuestario la política decidida por el Gobierno.
Pero a su vez, en la ultima instancia, la aprobación de lo que se manda al Congreso es del presidente de la Nación. No se habla de ninguna «mesa política». 

Las desinteligencias que hubo entre Bullrich y «alguien» que no se atreve a mencionar, no sería con Luis Caputo. De hecho, el ministro de Economía puede contar con un fuerte respaldo del presidente. Si el titular del Palacio de Hacienda es quien consideró que había que eliminar los gastos en discapacidad y desconocer el gasto para las universidades, lo tendría que haber planteado en el gabinete.

Hacerse el boludo

Hay al menos dos instancias institucionales previas antes de mandar el proyecto: un acuerdo de gabinete y la firma del primer mandatario. A todo esto Diego Santilli, jefe de Gabinete, responsable del Presupuesto por mandato constitucional y aspirante a gobernador de la provincia de Buenos Aires hace honor a aquella máxima de Felipe Solá cuando un reportero de Caiga quien Caiga en los años 90 le preguntó cómo hacía para sobrevivir en política: «me hago el boludo» respondió. Una cosa es que los funcionarios se hagan los boludos por conveniencia, pero los periodistas no. Hay muchos que parecen estar dispuestos a seguir el juego de Bullrich, la ofendida a la que le mintieron. 

Las miradas hacia Caputo

La senadora ha sugerido que el que cambió las cosas que se habían acordado en la mesa política fue Luis Caputo. No le queda otra, sino tendría que cargar contra Javier Milei y su hermana Karina, la secretaría de la Presidencia y verdadera administradora de la cotidianeidad del Gobierno. El presidente está enfocado en dar la «batalla cultural». La realidad es que ya fuera por conocimiento o desconocimiento, el responsable del dislate con el Presupuesto es el presidente y en segundo término Diego Santilli, el que mira para otro lado.

Está muy claro que no todos ven el manejo del poder del mismo modo dentro del gobierno. El ala «casta» de la Libertad Avanza tiene un enfoque práctico y pragmático sobre lo que representa la disputa politica. Sabe donde puede dar batallas y donde no. En cambio, el ala «outsider» sigue tratando empecinadamente de dar señales a una parte de los votantes de derecha que se deleitan con medidas del estilo «despedir ñoquis», «cortar el despilfarro en discapacidad», «cortar con el financiamiento a militantes en las universidades».
Por ese tipo de errores tuvieron que mandar a silencio hace un mes al ministro desregularor Federico Sturzenegger responsable de incluir en la reforma laboral la iniciativa para reducir salarios 50% al empleado que se quiebra una pierna jugando al futbol. Precisamente, se nota que los errores no forzados que siguen cometiendo los libertarios se debe a que jugaron pocos picados en su vida.

La derecha va por el plan B

Los mayores exponentes de la derecha comunicacional del país, que están ahora en el canal de televisión del grupo Vila Manzano, parecen estar ahora construyendo un plan de contingencia. 

No es casual que en sus «análisis políticos» pasen por alto que la mayor responsabilidad del dislate del presupuesto es de Javier Milei. No lo pueden limar desde ahora sin que surja otro candidato que asegure lo logrado, si es que Milei no llega claramente como ganador a octubre del 2027.

La operación es artesanal: Patricia Bullrich expresa la disidencia dentro del espacio del oficialismo y Milei la deja hacer. Así contiene el voto que de otro modo se iría al PRO. No sería nada descabellado suponer que si Milei no llega claramente a octubre 2027 con un fuerte respaldo, Bullrich se anime a su propia candidatura y para ello, tal vez, necesite que haya PASO.

Carlos Lamiral

Por NP