BUENOS AIRES (ANP).- El presidente Donald Trump hace lo que quiere, pero dos de sus amigos más fieles, la ultraderechista francesa Marie Le Pen y el brasileño Jair Bolsonaro no pudieron salir airosos de la justicia como el magnate estadounidense tras el asalto al Capitolio en 2021.

El 31 de marzo, Le Pen fue declarada culpable de malversación de fondos del Parlamento de la Unión Europea (UE) para financiar a su partido, la Agrupación Nacional (AN), el más votado en las últimas elecciones legislativas.

La ultraderechista, de 56 años, fue inhabilitada por el Tribunal Penal de París para ejercer cargos públicos durante cinco años, con efecto inmediato, y condenada a cuatro años de prisión, dos de los cuales cumplirá bajo el régimen de libertad condicional. También recibió una multa de unos US$108.000 dólares.

El caso se remonta a 2014 cuando Le Pen era eurodiputada. Según la justicia francesa, los fondos se utilizaron para pagar los contratos de sus guardaespaldas.

«Estoy fuera de las elecciones, pero en realidad son millones de franceses cuyas voces han sido silenciadas», dijo a la cadena francesa TF1, tras conocer la sentencia. De todos modos, aseguró que si logra revocar el dictamen se presentara en los comicios de 2027.

El visionario Elon Musk (foto), que dirige el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de Trump, pidió la inmediata liberación de Le Pen en un mensaje de su red social X, tras señalar que los “los izquierdistas europeos utilizan la guerra jurídica (lawfare) para silenciar la libertad de expresión”.

El caso del ex presidente Bolsonaro (2019 y 2023) es diferente. La semana pasada, la Corte Suprema de Brasil decidió que el ex mandatario y otras 33 personas sean juzgadas por el asalto a la sede del Congreso en Brasilia, el 8 de enero de 2023. En aquella oportunidad, los manifestantes reclamaban un golpe militar contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Si finalmente resulta culpable, el llamado “Trump brasileño” podría ser condenado a más de 40 años de prisión.

Así como el líder republicano no quiso admitir su derrota en 2020 ante el demócrata Joe Biden, el ex mandatario brasileño tampoco reconoció la victoria de Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), en las elecciones de fines de octubre de 2022.

Lo cierto es que ni Le Pen ni Bolsonaro (foto) tuvieron misma la suerte que el presidente estadounidense. A fines de noviembre de 2024, después que Trump resultara reelecto en las elecciones, la jueza federal del Distrito de Columbia Tanya Chutkan cerró el caso del asalto al Capitolio de enero de 2021, respetando una normativa del Departamento de Justicia le impide procesar a un presidente que esté en ejercicio de sus funciones.

Así como el inventor de MAGA (make America great again) no quiso admitir su derrota en 2020 ante el demócrata Joe Biden, el ex mandatario brasileño tampoco reconoció la victoria de Lula en las elecciones de fines de octubre de 2022.

Un día después de que los partidarios de Bolsonaro asaltaran el Congreso brasileño, políticos de todo el país acompañaron a Lula a visitar el Palacio del Planalto, la sede legislativa, del Ejecutivo y de la Corte Suprema, para defender la democracia brasileña.

En cambio, en Estados Unidos, los seguidores de Trump denunciaron un supuesto “fraude” en los comicios que le dieron la victoria a Biden. Sin embargo, las demandas fueron desestimadas respectivamente por la justicia.

En un tuit enviado las tres de la tarde del 6 de enero de 2021, la hija del presidente Trump, Ivanka, calificó a los ocupantes del Capitolio como “patriotas estadounidenses”, aunque también les pedía que detuvieran la violencia, según informes de la cadena CNN. El mensaje, no obstante, fue luego borrado de la red social.

Otro amigo del magnate neoyorquino, el presidente argentino Javier Milei también se encuentra en problemas. El ex fiscal federal del Departamento de Justicia, Timothy Treanor dijo que presentará un pedido de resarcimiento ante la Corte Federal de Nueva York, que podría superar los 800 millones de dólares, para los inversores perjudicados por el caso $LIBRA.

Esto se suma a otra demanda colectiva que el estudio jurídico, Burwick Law, presentó ante la corte estadual de Nueva York, el pasado 17 de marzo, vinculada con los derechos de los consumidores de $LIBRA, luego de que la criptomoneda se desplomara tras el impulso dado por el presidente argentino.

Todo empezó 14 de febrero cuando Milei (foto) dijo en su perfil de la red social X que $LIBRA iba a incentivar el crecimiento de la economía argentina. Entonces el valor de la criptodivisa quintuplicó su valor, pero después muchos ahorristas comenzaron a retirar sus inversiones y el precio se desplomó.

El escándalo de dicha moneda digital, considerado una supuesta estafa millonaria que perjudicó a más de 40.000 inversionistas, también es investigado en España.

 

Por NP