Buenos Aires, ago 11 (ANP)- El ministro de Economía, Martín Guzmán, abrió hoy el juego a lo que promete ser una larga negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) similar a la que planteó con los bonistas privados. Reconoció que el organismo le va a pedir una serie de reformas estructurales pero aclaró que no va a aceptar «nada que vaya en contra de los intereses de Argentina».

En declaraciones a radio Metro dio que la discusión «será dura y va a llevar meses», y estimó que «es posible que recién a comienzos del año que viene podamos cerrar un acuerdo». «La relación con  Kristalina Georgieva y todo el staff ha sido muy buena, pero esto no quita que esta vaya a ser una negociación muy dura, compleja».

«No lo vemos rápido el acuerdo por la cantidad de cuestiones y detalles que hay que negociar».  «Va a haber un debate amplio que va a llevar tiempo, porque se va a discutir cada detalle sobre la base de la prudencia y la responsabilidad, y sobre los objetivos de generar más trabajo, más exportaciones y una economía más tranquila», señaló.

El ministro de Economía anticipó que «seguramente habrá intereses que se van a ver manifestados en las negociaciones. Pueden empezar a aparecer distintos tipos de pedidos. Uno nunca tiene que descartar que ese tipo de pedidos puedan empezar a manifestarse»

Pero advirtió: «No vamos a hacer nada que vaya en contra de lo que consideramos necesario para que haya un sendero de desarrollo inclusivo, virtuoso y estable para la Argentina».

En tal sentido, recordó que «el programa que firmó el gobierno anterior con el FMI se basó en un combo de contracción fiscal y monetaria en un momento de recesión», y destacó que «los resultados quedaron a la vista».

Por otro lado, dijo que «hemos dado un paso importante pero hay que mantener la cautela».  El ministro precisó que la reestructuración de la deuda privada «no se terminó, está abierta hasta el 24 de agosto», plazo que tienen los acreedores para adherir a la oferta argentina, y aseguró que, «obviamente, cuando esto termine nos va a dar un horizonte más despejado para las políticas públicas».

«La deuda es un problema macroeconómico grande que tiene distintas partes» afirmó el funcionario quien puntualizó que «el más complejo en esta primera etapa era con los acreedores privados que habían tomado deuda argentina bajo ley de Nueva York».

En este sentido, afirmó que «la deuda pública en pesos se viene normalizando muy bien», y añadió que, en el caso de «la deuda en dólares bajo legislación argentina, (a los acreedores) se dio el mismo trato que a los de legislación extranjera, que era más difícil de reestructurar».

«Hubo voces que planteaban que la quita sea más grande para los acreedores bajo ley argentina, porque era más fácil de hacerlo. Pero nosotros queríamos cuidar a la ley argentina para que siente las bases de un desarrollo de mercado de capitales que ayude a que haya más instrumentos de ahorro», remarcó.

 

Por NP