BUENOS AIRES (ANP).- Un Mauricio Macri omnipresente salió hoy a recordarle a Javier Milei cuán frágil es el poder porque si sus muchas promesas de una nueva Argentina no se cristalizan, no será difícil que alguien logre eclipsarlo cuando quiera ir por la reelección, un objetivo que el libertario ya admitió tener en sus planes.
Solamente el círculo íntimo del presidente sabe si después del triunfo en las elecciones del domingo comprendió que, si no juega bien sus cartas, su capital político se esfumará tan rápido como se corporizó. Eso le pasó a Macri en 2019 cuando falló en el timing del gradualismo, le pasó al peronismo cuando no pudo despegarse de los «piantavotos» kirchneristas, y le puede pasar al actual mandatario en 2027. Como se diría en fútbol: no tanto festejo que todavía no se ganó el campeonato.
Analistas y políticos coincidieron esta semana en que la victoria del domingo no fue un cheque en blanco y que si las reformas que Milei tiene en agenda no arrojan los resultados prometidos —más empleo, menor carga tributaria y más seguridad— en las próximas elecciones presidenciales sus aspiraciones de reelección pueden quedar en jaque.
Los escenarios posibles son varios: si Milei cumple con éxito uno o más de sus objetivos, en especial el de revitalizar la actividad, tendrá la reelección prácticamente asegurada. En cambio, ni falta hace aclarar que si fracasa estrepitosamente el peronismo/ kirchnerismo no tendrá ningún problema en resurgir de sus cenizas, aunque varios periodistas se hayan dejado llevar por el entusiasmo y decretaran que los K «no vuelven más».
Eso ya se había dado por cierto una vez y Cristina Kirchner, en una jugada maestra digna de quedar inscripta en los anales de la política, volvió como vicepresidenta de un candidato hasta entonces percibido como moderado y conciliador, el ahora detestado Alberto Fernández.
Si, en cambio, Milei finalizara su mandato con una gestión mediocre, se abren dos posibilidades: la primera es que la gente vuelva a elegirlo por temor a que retorne el fundamentalismo K, siempre que no haya surgido alguna figura alternativa.
La segunda es que ese candidato/a potable sí irrumpa en escena con un discurso de derecha enérgico pero no delirante para patear el tablero político, como el mismo Milei hizo hace dos años. En ese caso el resultado puede ser totalmente diferente, más si viene de las filas del PRO.
Todos estos escenarios son nuevos para Milei y su entorno, pero no para Macri, que lleva años de ventaja en las lides de la política y que ya conoce estas idas y vueltas del poder.
En este punto, cabe recordar que cuando Macri se retiró del poder no lo hizo apaleado sino con un 40,28% de los votos en un balotaje que dejó a varios detractores con sabor a poco. Como fue el caso del actor Dady Brieva, que confesó que esperaba ver a Juntos por el Cambio destruido en las urnas y no con un segundo lugar más que decoroso.
Volviendo al presente, el expresidente y fundador del PRO ratificó una vez más su apoyo total al gobierno de Javier Milei en los últimos días pero soltó esta noticia que no esperaba nadie. Lo dijo ayer durante su paso por un seminario en Chile y lo reafirmó hoy: que su espacio político «está más vivo que nunca» y que presentará un candidato propio en las presidenciales de 2027.
Lo dijo nada más y nada menos que a escasas horas de reunirse con Milei a solas para darle su parecer de la situación y del futuro. El expresidente reiterará su respaldo para que el actual gobierno cuente con un aliado en el Congreso, pero el mensaje que anticipó ya fue claro: si otra vez se deja llevar por la soberbia y la motosierra sin ton ni son, Milei no debería descartar toparse con una alternativa viable en 2027.
Macri tiene dos años para buscar a esa nueva figura. Pero Milei tiene menos tiempo para aprender de sus errores y empezar a mostrar resultados concretos y comprobar que puede construir esa gran Argentina que aseguró ser el elegido para forjar.
