BUENOS AIRES (ANP).- Este jueves por fin llega el merecido descanso para la pareja de investigadores paranormales —o simplemente «chiflados», según la definición de muchos— que Vera Farmiga y Patrick Wilson interpretaron a lo largo de una exitosa saga cinematográfica de 21 años, y que además se dará el lujo de marcharse dejando un hito en el cine de terror.
Después de interminables desventuras demoníacas, la dupla que conformaron con envidiable química la actriz de Bates Motel y el protagonista de El Fantasma de la Ópera y de otra saga memorable, Insidious, llega una vez más a los cines en la piel de Ed y Lorraine Warren, un matrimonio de demonólogos que se convirtieron en celebridades en EE.UU. en los ’60 y ’70. Aunque esta vez, el dúo vuelva para decirnos gracias y adiós.
La saga de El Conjuro comenzó en 2013, con la película basada en los oscuros acontecimientos que los auténticos Warren investigaron en 1971 en una casa de Rhode Island propiedad de la familia Perron, quienes dijeron sufrir espantosas apariciones y ataques de demonios en su propio hogar. El excelente recibimiento que tuvo esta cinta por parte del público dio pie a tres secuelas que fueron presentando otros casos de posesiones diabólicas, en las que la pareja de héroes tuve que enfrentar peligros inenarrables.
Además, la historia de los Warren ficticios propició otras sagas conectadas con El Conjuro, que intentaron ayudarnos a entender los orígenes de este antiguo mal pero que a más de uno dejó totalmente confundido: La Monja, Annabelle, y hasta La Maldición de la Llorona, que sorprendió a todos al revelar una conexión con El Conjuro a través de uno de sus personajes.
Pero todo tiene un fin en este vida, y aunque seguramente la muñeca Annabelle y la problemática Monja demoníaca no planean retirarse por ahora, el universo maléfico de El Conjuro culminará con la cuarta entrega que se estrena hoy en los cines argentinos, El Conjuro: Los últimos ritos.
En este esperado epílogo, el matrimonio Warren, la hija de la pareja y el novio de la joven se verán envueltos en un caso también basado en la vida real, en el cual una familia dijo verse acosada por siniestras siluetas que aparecían sobre sus camas.
El nuevo argumento apunta a dar un cierre perfecto y emotivo a las vidas que los Warren sacrificaron en post de su lucha nada menos que contra el Diablo, ese enemigo que puede perder un par de batallas pero nunca la guerra.
El final promete conformar a todos los fanáticos que han seguido los pormenores de esta lucha denodada contra el mal, además de contarnos detalles insospechados sobre los inicios de Ed y Lorraine e incluso de Judy, la hija ya mujer de los Warren. Al final veremos que todo estuvo siempre entrelazado y que todo tuvo un sentido, porque ya se sabe que los caminos de Dios y del Diablo están escritos como un guión perfecto desde siempre.
