BUENOS AIRES (ANP).– El economista Esteban Domecq, director de la consultora Invecq, consideró que todavía es necesario seguir trabajando en el saneamiento del Banco Central ya que las reservas netas siguen siendo negativas y hay un excedente monetario, con un sector externo que se encuentra bajo presión.

En una entrevista con Radio Rivadavia, el experto opinó hoy que la situación de la cuenta corriente y de las reservas, combinada con una inflación que oscila dentro de un rango hace meses, muestran que la tasa del 29% que fijó el BCRA antes de flexibilizar los controles cambiarios y terminar con las LEFI «no era un piso, sino un techo».

En este sentido, recordó que cuando el gobierno se lanzó a desarmar estos instrumentos lo hizo sobre la base de un escenario en el cual el balance del BCRA ya estaba saneado, no había problemas con el tipo de cambio ni con el sector externo, y no había sobrante monetario, con lo cual la tasa de 29% funcionaba como un piso y solo restaba soltarla para comenzar un círculo virtuoso.

Sin embargo, luego se vio que no era tan así, sino que esos pesos sí sobraban y que no había reservas para contrarrestarlo. «Por eso vimos un blooper donde el exceso de liquidez tiró la tasa, ésta presionó mucho el spot, y el BCRA y el Tesoro salieron a recular, y por eso ahora convalidan las tasas de hasta 60%; hoy estamos en plena curva electoral, y con este traspié el programa tiene que barajar para contrarrestar este error no forzado», resumió.

En este sentido, Domecq aclaró que la macro está muy sana, con un gran trabajo en el plano fiscal y que, dado que la actividad no está pujante, hay un traslado a precios mínimo, si bien reconoció que esto «quizás no es lo más sano para la política».

«Ese es el trasfondo que estamos viendo, un programa que se encuentra en período electoral y que por eso no tiene mucho margen de maniobra más que convalidar estas tasas y subir encajes para contrarrestar ese problema que, en mi visión, todavía falta resolver en el BCRA», comentó.

En relación a la actividad económica, el consultor señaló que se ingresó en los últimos meses en una suerte de amesetamiento, donde se frenó el impulso del crédito, el retroceso de la inflación, y en el que los salarios y jubilaciones empiezan a ir casi a la par de los precios, lo que denota ciertas irregularidades en el proceso de recuperación.

«No hay destrucción masiva de empleo, de hecho hay algo de creación neta de puestos, pero tampoco es un driver, estamos viendo una actividad que a partir de febrero empieza a enfrentar nuevas limitaciones, un nivel de crecimiento que está en el techo de un canal de una economía que no crece hace 15 años y que ahora se enfrenta a los desafíos estructurales», sostuvo.

Por último, dijo que el ruido político por las elecciones legislativas ya está descontado en parte en los precios de los bonos y en el riesgo país, que el año pasado solía estar en torno a los 550 puntos cuando todavía existía el cepo y no había un acuerdo con el FMI.

«En cambio, hoy tenemos un acuerdo con el FMI, el BCRA hace meses que no pierde reservas, y no hay justificativos globales pero sin embargo, el riesgo está en torno a 770 puntos, por lo que claramente hay filtración de ruido político, y es un enorme condicionante», finalizó.

 

 

 

 

Por NP