BUENOS AIRES (ANP).- Después de 25 años de intentos frustrados, con un significativo avance durante la gestión de Mauricio Macri que sin embargo no alcanzó para cristalizarlo, se firmó hoy en Asunción el histórico acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.
Distintas cámaras empresariales expresaron su satisfacción por el nuevo panorama que se abre, que promete traer más inversiones a los socios del bloque sudamericano, aunque no todo es felicidad del otro lado del océano. Tampoco fue menor el impacto de la ausencia del presidente brasileño, Luiz Inácio «Lula» da Silva, pese a ser él precisamente uno de los grandes promotores de este evento tan esperado.
Enfrentado ideológicamente desde hace tiempo con su par argentino, Javier Milei, los mandatarios de los dos principales socios del bloque llegaron a un punto de no retorno en sus relaciones, sobre todo por el desacuerdo sobre la operación militar estadounidense en Venezuela, que culminó con la detención de Nicolás Maduro.
La explicación oficial de Brasil fue que la firma inicialmente se planificó como un evento a nivel ministerial y que Paraguay mandó invitaciones a los presidentes de los países miembros a última hora. Algo difícil de creer, ya que Lula no podía desconocer que tamaño evento requería de una convocatoria a jefes de Estado.
El director de Libertad & Progreso, Agustín Etchebarne, resaltó el «momento histórico» del acuerdo y calificó de «grave error político» la decisión de Lula de no estar presente «en un hito que define el rumbo estratégico de la región por décadas».
Ganadores y perdedores
Entre las entidades que festejaron el evento se cuenta Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que remarcó el hecho como «un acto de trascendencia geopolítica que marca el inicio de una nueva etapa para la producción nacional».
También se sumaron al optimismo la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) y la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), enfatizando la posibilidad de atraer inversiones del extranjero y de insertarse en cadenas de valor.
Mientras tanto, en Europa se registraban algunas protestas por el acuerdo. Las redes sociales reflejaron en videos caseros el enojo de productores, por ejemplo de agricultores franceses, que arrojaron papas frente al Parlamento en París para expresar su malestar.
En el Canal RT de España informaban sobre el obstáculo que representará para la puesta en práctica del tratado el enojo de representantes del agro, sobre todo españoles y franceses, y también recalcaron que para ejecutar el acuerdo, es necesario que se ratifique en el Parlamento Europeo y que los Congresos de los países de la UE acompañen. Algo que al menos por el lado de Francia será difícil.
La palabra de los presidentes
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, destacó que con la participación en la firma del tratado su país «vuelve al mundo con estabilidad, con confianza» y señaló que se reafirma la integración estratégica como una prioridad de su administración.
«No venimos a discutir ideologías, sino a producir desarrollo y posicionar a Bolivia como un socio confiable que industrializa sus recursos y participa activamente en las cadenas de valor globales», afirmó.
También Santiago Peña, jefe de Estado de Paraguay, comentó que bajo la Presidencia Pro Témpore del bloque su país «reafirma su rol como una nación que tiende puentes firmes de diálogo y confianza en el mundo».
Por su parte, el panameño José Raúl Mulino celebró que su país es parte del acuerdo Mercosur-Unión Europea, «uno de los mayores acuerdos de libre comercio del mundo. Panamá juega en las grandes ligas, como un facilitador del comercio mundial e integración de las Américas».
Asimismo, Javier Milei sostuvo que «el encierro y el proteccionismo, amparados por la retórica, en lugar de los resultados, son los máximos causantes del estancamiento económico y del crecimiento de la pobreza«, y agregó que «hoy la Argentina eligió la apertura, la competencia y la integración al mundo».
El acuerdo
Con la firma del pacto de libre comercio se abre un mercado de 700 millones de personas, que representan más del 30% del PBI mundial y cerca del 35% del comercio global.
El tratado prevé que la UE elimine aranceles para el 92% de las exportaciones provenientes del Mercosur y el resto con plazo diferido. Por su lado, el Mercosur hará algo similar para las importaciones desde la UE pero gradualmente y en plazos diferidos.
Un punto fundamental es que se habilitará a empresas sudamericanas participar en compras públicas en igualdad de condiciones, además de eliminarse obstáculos burocráticos.
