BUENOS AIRES (ANP).- La advertencia de que Rusia podría atacar objetivos del Reino Unido dentro y fuera de Ucrania genera incertidumbre en Europa justo cuando se cumplen seis meses del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán.

¿Se atreverá el Kremlin a bombardear las fábricas de misiles británicos o franceses de largo alcance? ¿O a lanzar un ataque contra Letonia, Estonia y Lituania, los tres países Bálticos que integraban en el siglo pasado la Unión Soviética, como señalan algunos informes de prensa?

Según algunos diarios estadounidenses, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) obtuvo información de que el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, planea un supuesto ataque contra dichos territorios, incluso mediante el uso de armas nucleares.

El diario The Washington Post, por su parte, señala en un artículo que el reciente viaje del jefe de la CIA al Kremlin, John Ratcliffe, fue precedido por un informe de la inteligencia norteamericana que dice que “Putin ve a la Casa Blanca debilitada por la guerra con Irán, lo cual ofrece a Moscú una oportunidad para escalar la acción contra los intereses estadounidenses y sus aliados en Europa”.

A esta información se sumó la noticia de que existe escasez de misiles interceptores Patriot en el Viejo Continente, a causa de la guerra entre Washington y Teherán, iniciada con un ataque estadounidense e israelí, el pasado 28 de febrero, según un informe de la agencia Associeted Press, que cita a funcionarios estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Datos para recordar: Donald Trump había dicho que la contienda bélica con los persas iba a durar entre cuatro y cinco semanas.

En medio de este clima de tensión con Rusia, el presidente estadounidense aseguró el jueves que el Kremlin no atacará a la Alianza Atlántica, formada por 32 países.
Mientras el presidente ruso fortalece su alianza con Corea del Norte, China, la India e Irán, Europa se aglutina en torno al liderazgo de Francia e Inglaterra, más Alemania, entre otros países de la OTAN.

Esta semana, el Kremlin advirtió que Moscú podría bombardear objetivos militares del Reino Unido, dentro y fuera de Ucrania, luego del viaje que realizó el lunes a Kiev el primer ministro británico, Andy Burnham (foto), del Partido Laborista.

Durante la visita a la capital ucraniana, el Reino Unido autorizó que Ucrania produzca el misil naval de largo alcance Storm Shadow (SCALP EG), fabricado conjuntamente por británicos y franceses a través del consorcio europeo de defensa MBDA.
Los ataques ucranianos con estos cohetes provocaron daños en refinerías de petróleo rusas, plantas de combustibles y centro de producción y almacenamiento militar.

Londres y París “están jugando con fuego. Las consecuencias pueden ser completamente impredecibles”, dijo el jueves la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajarova.

Putin, por su parte, advirtió que, con su decisión de transferir tecnología a Ucrania, Londres había abierto una “caja de pandora” contra Rusia, pues considera que la ayuda británica a Kiev constituye una participación directa en el conflicto con Ucrania, iniciado el 24 de febrero de 2022.

Pese a la declaración del jefe del Kremlin, Trump trató de poner paños fríos. Al comentar el imprevisto viaje que realizó el martes a Moscú el jefe de la CIA, el magnate opinó que le “gustaría ver el final de la guerra de Ucrania”.

Aunque describió la reunión con la inteligencia rusa de semirutina, el jefe de la Casa Blanca admitió, sin embargo, que podría “surgir algo” entre los dos países, si bien Ratcliffe no se reunió con Putin.

No obstante, el diario The Wall Street Journal, que cita a “gente informada sobre la visita”, señaló que el funcionario norteamericano viajó a Moscú para advertir a Rusia que no ataque a ningún país de la OTAN.

¿Qué hará el jefe de la Casa Blanca si Rusia agrede a un país de la Alianza Atlántica? Es verdad que el magnate mantiene buenas relaciones diplomáticas con Putin. Con todo, desde la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido es un tradicional aliado de Washington.

Por ese motivo, no sería extraño que Washington tenga que mediar entre Moscú y Londres, dos países que en las últimas décadas han mantenido algunos momentos de tirantez, ya que los británicos responsabilizaron a Moscú por el asesinato de varios disidentes y ex espías rusos en la capital británica.

Por NP