Buenos Aires (ANP).- Tal vez la tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán no sirva de mucho para apaciguar a Medio Oriente, pero la amenaza de Donald Trump de barrer a la civilización persa, seguramente quedará registrada para la posteridad en los libros de historia.

La expresión pronunciada el martes por el presidente estadounidense parece sacada de la saga de “El señor de los Anillos”, escrita por J. R. R. Tolkien, entre 1937 y 1949. El insigne escritor de “El Hobbit” (1937) participó como oficial británico en la batalla del Somme en el norte de Francia durante la Primera Guerra Mundial, entre 1914-1918, que dejó alrededor de un millón de muertos.

Con su modo hilarante de expresarse, el mandatario de 79 años escribió en su red social Truth: “Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que esto suceda, pero probablemente ocurrirá”, a menos que Teherán abra el Estrecho de Ormuz,

Esta frase estremecedora sucedió en momentos en el que buena parte de la humanidad seguía con atención la trayectoria de la misión espacial norteamericana Artemis II, que exploró el lado oscuro de la Luna.
La organización Amnistía Internacional, con sede en Londres, refiriéndose a las declaraciones del líder republicano, pidió “una actuación global urgente para evitar crímenes atroces”.

Pero justo antes de que expirara el ultimátum de 48 horas, el 7 de abril, Teherán y Washington acordaron un alto del fuego de dos semanas. La guerra se inició el 28 de febrero con un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra la capital iraní.

El editor adjunto de la revista conservadora británica The Economist, Ed Carr, señaló en la presentación de la edición del 9 de abril: “(…) una genocida amenaza de Trump para destruir la civilización iraní de pronto se convirtió en un cese el fuego, que el presidente (estadounidense) dijo anunciaría en una Edad de Oro de paz y prosperidad para Medio Oriente”.

Mientras las delegaciones de Estados Unidos e Irán iniciarán este fin de semana conversaciones de paz en Islamabad, la capital de Pakistán, un aliado importante de China, Israel sigue adelante con sus bombardeos sobre el Líbano, para neutralizar a la milicia pro-iraní de Hezbollah.

Más allá de que Trump se juega en la guerra gran parte de las posibilidades del Partido Republicano en las elecciones de principios de noviembre, el costo de vida fue del 3,3% interanual en marzo en Estados Unidos, debido al aumento del precio de los combustibles.

La inflación en febrero fue de 2,4%, y entre dicho mes y marzo la gasolina subió 21,2%, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).

Pese a los golpes que sufrió en el campo de batalla, donde fueron asesinados sus principales líderes, entre ellos el Líder Supremo, Ali Jamenei, Irán insistió en que no se rendirá ante el poder militar de la Casa Blanca.

Aunque la prensa aseguró que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, hijo del eliminado líder religioso, habría sido herido, o muerto, en un bombardeo, el gobierno persa señala que sigue al mando de las operaciones militares contra Estados Unidos.

“No buscamos la guerra y no la queremos. Pero no renunciaremos a nuestros derechos legítimos bajo ninguna circunstancia y, en este sentido, consideramos el frente de resistencia en su conjunto”, dijo el líder religioso en el comunicado leído por la televisión estatal.

Si bien el poder militar estadounidense ha causado graves daños en la infraestructura de Irán, Teherán ha atacado con misiles varias bases estadounidenses desplegadas a lo largo de Medio Oriente.

Incluso la República Islámica lanzó dos misiles balísticos de más de 4000 kilómetros contra la base norteamericana-británica ubicada en la isla Diego García, en el Océano índico, el pasado 26 de marzo.

Hasta ahora la guerra no ha implicado a otros países, pero Washington sospecha de la aparente neutralidad de China. El viernes, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, advirtió que cualquier implicancia de Beijing con Teherán, que perjudique los intereses de Washington, complicaría la relación entre la Casa Blanca y el gigante asiático.

Mientras crece la ansiedad por los resultados en Islamabad, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, expresó su confianza de que las negociaciones “serán positivas” con Irán. 

El punto central de un futuro acuerdo es el control del estratégico Estrecho de Ormuz, que continúa bloqueado por los iraníes. Esta situación causó un sostenido aumento del precio de los combustibles, ya que por dicha vía navegable pasa el 20% del petróleo y el gas licuado mundial.

Por NP